Ender Arenas: Adiós al tirano… “bienvenida” la tiranía

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This handout picture released by the Venezuelan Presidency shows Venezuela’s interim president Delcy Rodriguez reacting during an act of loyalty, recognition and oath-taking by the Bolivarian National Armed Forces at the Military Academy of the Bolivarian Army, part of the Fuerte Tiuna military complex in Caracas on January 28, 2026. Venezuelan soldiers and police officers on January 28, swore ‘loyalty and absolute subordination’ to interim president Delcy Rodriguez, after the fall of President Nicolas Maduro earlier this month during a US incursion. (Photo by MARCELO GARCIA / Venezuelan Presidency / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO /VENEZUELAN PRESIDENCY PRESS OFFICE" - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS

Comienzo con lo que todos sabemos: La madrugada del 3 de enero, Donald Trump sacó a Nicolas Maduro de la jefatura de la dictadura, es más lo sacó del país y lo encarceló en una prisión en Nueva York. Todo ello realizado mediante una operación quirúrgica, frente al “ejercito libertador”*, cuyo jefe, Padrino Lóopez, decidió no enfrentar a la expedición norteamericana, porque sería un verdadero suicidio para sus soldados. Hoy reconocemos el valor de José Félix Ribas y lo bueno que fue que él no obrara igual que Padrino López y decidió enfrentarse en la Batalla de La Victoria con muchachos, menos preparados para la guerra que los soldados actuales del ejército, cuyas edades oscilaban entre doce y veinte años contra un tipo maluco de verdad, Tomás José Morales, seguramente más perverso que el General Francis Donovan jefe del Comando Sur y de la operación del 3 de enero que se llevó a Maduro a Nueva York.

Es bueno, decir, que los muchachos de Cabello, tan buenos para meter a la cárcel a manifestantes, periodistas, defensores de los derechos humanos, etc. y meter miedo a la ciudadanía dejaron, también, que se llevaran a sus jefes al parecer sin mover un dedo ni apretar un gatillo. Dejando desmentido su mantra de los últimos días de diciembre: “Les va a ser fácil entrar, pero les será imposible salir”.

Lo cierto es que al mismo tiempo que Donald Trump decidió sacar a Maduro por la fuerza decidió dejar la misma estructura del poder dirigiendo al gobierno. Es decir, sacó al tirano y dejó la tiranía a la misma nomenklatura política y militar en el poder.

Obviamente el régimen, ahora encabezado por Delcy Rodríguez y su hermano, no transita de ninguna manera hacia la democracia. Es, eso sí, la continuación de una dictadura que interrumpió la vida republicana y democrática que se había instalado en 1958 y que ahora, una vez eliminada su cabeza, por decisión de Trump asume la forma de régimen tutelado.

Esto no es cualquier cosa, en la madrugada del 3 de enero, pensamos que habíamos llegado al final de la incertidumbre y que volveríamos a empezar a recobrar las certezas perdidas, al mediodía de ese mismo día luego de la alocución de Trump supimos que todo eso había cambiado, pues la única certeza recuperada era que había nacido la incertidumbre del final, pues, con Trump, a la cabeza de las decisiones, las tomadas y las que proyecta tomar, es casi imposible saber cuando y como terminará este proceso, lo cual hace imposible que los venezolanos podamos vivir definitivamente orientados hacia el futuro: “Trump ha asegurado que la supervisión de Venezuela por parte de Estados Unidos podría durar años. Esto significa que el Estado venezolano no podrá decidir su desarrollo económico ni su estatus político, social o cultural sin la injerencia estadounidense” (Boris Muñoz, en Letras Libres)

 El régimen pretende hacer de este presente el único tiempo vivible y por vivir y condenar a los venezolanos a vivir esta situación por un tiempo indeterminado. Si, el nuevo-viejo régimen, en esa acción lograra éxito podría decirse que estaríamos liquidando la posibilidad de una transición democrática cierta.

 Ahora bien, ¿estará la oposición preparada para enfrentar este escenario?. No lo sé. Pues, el liderazgo de la oposición mayoritaria está en el exilio y sus estructuras partidarias han quedado devastadas y casi con seguridad, de no producirse un cambio sustantivo, está condenada por el articulo 9 de la Ley de Amnistía aprobada por unanimidad para que su líder, MCM, no pueda asomar la cabeza dentro de las fronteras del país a menos que decida correr el riesgo.

A una de las oposiciones (hay varias), la veo, por ejemplo, en el debate a propósito de la Ley de la Amnistía. Forma la bancada de la agrupación “partidaria” Libertad.

 Allí están. Veo sus caras. La de Capriles (su ceño siempre fruncido como si estuviera confundido o preocupado), Pablo Pérez (labios hacia abajo y mirada perdida, yo asumo que está triste), Henry Falcón (se le nota una leve expresión de desdén, como si despreciara a los que una vez fueron sus camaradas) , Stalin Gonzales ( sus ojos siempre están abiertos como si cada gesto, cada palabra, cada juicio de Jorge Rodríguez lo sorprendiera), Nora Bracho (la excepción, su cara siempre o casi siempre sonríe y sus ojos siempre están brillantes. Como si estuviera en su salsa) etc.

Allí están escuchando y acostumbrándose a los delirios y mentiras de Jorge Rodríguez, reeditando el chiste de Groucho Marx: “A quien van a creer a mi o a sus propios ojos”, la repuesta de Jorge Rodríguez seguramente será la misma de Groucho Marx: “A mí, a mí, a mí” y suelta una de las suyas: “Una paz (dice y repite una y otra vez, como si, no hubiesen sido ellos los que han materializado una narrativa de odio y exclusión) que ojalá sea duradera. Una paz donde todos nos respetemos entre todos. Una paz donde podamos discutir diferencias en todos los ámbitos sin recurrir al odio, a la polarización, al maltrato verbal, al bullying” (El Nacional 25/02/2026). Cada uno uno de los designados por la bancada Libertad, para intervenir en el debate, levanta la mano, Jorge Rodríguez asiente y dice: tiene la palabra el o la honorable diputado (a) X y, acto seguido, uno oye formulando su pregunta, su aclaratoria o su desacuerdo con ese punto que va donde no debe ir, que la coma debe estar en el otro párrafo.

Su voz no deja de ser fuerte, pero es una voz que se aleja, que se va difuminando en “pequeños reparos e interpretaciones del articulado” que luego son reinterpretados por Rodríguez y de vuelta a la asamblea para la aprobación unánime, incluyendo ese articulo 9 de la Ley de Amnistía que es un monumento a la exclusión política y que, casi rebela en la letra del articulado el nombre y el apellido a quien va dirigido: MCM.

¡Ay, María! estás enfrentada a adversarios que te quieren bien lejos y que pueden lograrlo con éxito: enfrentada al régimen, a Trump, a sectores de la oposición y al más peligroso de todos: a la estructura en las sombras del “Estado paralelo”, ese que tan bien describe José Gustavo Arocha, en el artículo citado al pie de esta nota, estructura que decide la vida o la muerte de aquellos a quien considera enemigos y que mientras no sea liquidada no hay transición real posible.

Un amigo que vive en Venezuela me dice que enfrenta la situación que vive el país con desconcierto, creo que es acompañado por la mayoría del país.

En lo personal, no puedo eludir el malestar que me acompaña desde la hora del almuerzo del 3 de enero y, por un momento vuelvo a pensar en la necesidad de regresar a Betancourt, a Caldera, a Petkoff, por nombrar solo tres pues en esta hora aciaga en la que carecemos de grandes hombres y grandes destinos capaces de una hazaña.

*Para una excelente explicación del porque la FANB no actuó el 28 de julio de 2024, cuando una mayoría del componente militar votó por EGU, y tampoco el 3 de enero, cuando fuerzas militares norteamericanas extrajeron a Maduro y a Cilia Flores del Fuerte Tiuna, recomiendo el articulo ¿Por qué la FANB no actuó? Publicado en La Gran Aldea por José Gustavo Arocha, el 25/02/2026.

@enderarenas