Cupertino Flores: El 27 de junio

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“A Leandro y los periodistas detenidos por el régimen….”

La intención del régimen es silenciar a la sociedad. El  trabajo ha sido sistemático, no con el guion cubano porque el contexto es diferente, pero el objetivo es el mismo. Así como a Leandro Palmar, le imputaron los delitos de terrorismo, incitación al odio, asociación para delinquir y alteración del orden público a otros 15 periodistas también le aplicaron la receta, sin ninguna oportunidad, porque la estrategia es generar miedo.

Más ahora que el régimen de Nicolás Maduro y su Asamblea Nacional  cómplice aprobaron el  28 de noviembre de 2024, la Ley Libertador Simón Bolívar, con la que puede apresar y condenar a quien sea, que cargue -por ejemplo-  un extraviado mensaje en su teléfono celular. La mayor parte de los periodistas imputados son parte del Estado de terror que ha instaurado el chavismo.

Los números son preocupantes,  más de 300 emisoras han cerrado desde la llegada del chavismo en diciembre de 1999. Han sido silenciadas por distintas razones, una manera de ocultar los desmanes que ocurren en la Venezuela chavista, ya que las que están en el aire son apabulladas por la amenaza y la censura. Este servidor ha sido contactado para entrevistas y las he negado para evitarles problemas. Tácitamente la autocensura se ha impuesto.

Con la Ley Libertador Simón Bolívar ahora las redes se han convertido en el foco de la censura, la crítica interna es peligrosa, informar sobre el acontecer venezolano, enviar un mensaje es un riesgo. Este instrumento legal aprobado por la oficialista Asamblea Nacional cierra el círculo del intento de control total del régimen. Solo desde el exterior y cobijando a las fuentes con el anonimato se ha logrado mantener la batalla por la verdad.

Con esta ley cualquier venezolano puede ser acusado de terrorista, como le ocurrió a Leandro Palmar  cuando se bajó aquella mañana de enero de 2024 de la camioneta en la Plaza de la República de Maracaibo-Venezuela. Quedó imposibilitado de una defensa justa, porque hasta el abogado de la defensa lo impone el régimen, es decir, la justicia es totalmente parcializada   y con el implacable y corrupto fiscal General, Tarek William Saab, las posibilidades de ganar el caso son imposible.

Para cualquier verdadero periodista es cuesta arriba ejercer su profesión. Esa imposibilidad deja poco espacio para buscar y divulgar la verdad, fin último de esta profesión, propiciando así  la degradación  de este principio, eje de la democracia y  del progreso de la sociedad. Por esta razón,  la tendencia informativa es a divulgar superficialmente el hecho social y replicando normas impuestas que te obligan a leer en un tiempo determinado y cierta extensión, porque ahora al lector no le gusta leer mucho.

Con resiliencia o resignación el periodismo venezolano responsable, está herido, maniatado, censurado, mostrando una realidad estable  de un fracasado y corrupto régimen que  quiere proyectar una revolución exitosa, pero ese contexto esta fundamentado en la mentira,  lo más grave es que naciones como Estados Unidos de América la replican, aceptando un  cambio milagroso de los indicadores  económicos, sociales y políticos,  para justificar su oferta electoral de atacar a los migrantes venezolanos, cuando ese argumento es una falso.

El último informe de la Organización de las Naciones Unidas muestra una realidad totalmente diferente, con un incremento de la violación de los derechos humanos, que se expresa con presos políticos tratados injustamente, encarcelados sin derecho a la defensa,  igualmente señala la violación constante de los derechos civiles y políticos. Esa cruda realidad ha empeorado y parece no hacer eco en el gobierno de Donald Trump que le ha quitado beneficios migratorios a los venezolanos que no solo han huido de la crítica situación económica, social y política, sino que a falta de un Estado de Derecho están a la deriva y su vida corre peligro porque en cualquier momento puede ser detenido, acusado, asesinado o encarcelado.

¿Qué celebrar el 27 de junio? Nada. Venezuela en dos décadas ha retrocedido en materia de periodismo. El cierre de los periódicos impresos no fue parte de un plan programado para migrar a las ediciones on line, esa es una justificación falsa, ese desplazamiento obedeció a la estrategia de destruir a los medios tradicionales, la mayoría críticos al régimen, a esto se unió lo que se está haciendo con la radio y los controles que ahora están haciendo con los sitios web, con los profesionales que han intentado informar de manera veraz  y hoy están detenidos en distintos centros de reclusión, incluyendo el temible Helicoide.

Durante dos décadas muchos medios y periodistas en el extranjero han creado una falsa percepción de cambio o debilidad del chavismo, 26 años después siguen controlando el país y la sociedad irresponsablemente  ha delegado la solución de sus problemas a factores externos, que están moviéndose de acuerdo con sus intereses como lo hace el gobierno de Donald Trump.        

Los periodistas, políticos y dirigentes sociales  detenidos  injustamente, que suman más de mil, son muestra que la situación no ha cambiado.  Nicolás Maduro se robó las elecciones del 28  de julio de 2024 y el proceso de escogencia de gobernadores fue irregular y sin votantes, ambos hechos en nada afectaron al chavismo, siguen mandando y no se avizora -lamentablemente- una solución nacional, sigue sujeta a las acciones de Estados Unidos de América. 

Cupertino Flores