Marco Rubio exige renovar el Poder Electoral en Venezuela lo antes posible para avanzar hacia elecciones libres

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El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, urgió este miércoles a establecer a la brevedad posible las condiciones institucionales para la celebración de comicios en Venezuela. Destacó que la creación de una nueva comisión electoral transparente e independiente constituye un paso prioritario e impostergable.

«Nos gustaría verla lo antes posible, pero recuerden que han pasado cinco meses (desde la captura de Nicolás Maduro), ni cinco años, ni 50 meses. Cinco meses no es mucho tiempo para un país que ha pasado por lo que ese país ha pasado, pero claramente necesitamos una nueva comisión electoral», declaró el jefe de la diplomacia estadounidense en audiencia de control ante la Cámara de Representantes en Washington.

Rubio insistió en que el objetivo estratégico de la política exterior de la administración de Donald Trump hacia el país es la realización de «unas elecciones multipartidistas, libres y justas», aunque evitó plantear una fecha tentativa para la convocatoria a las urnas.

El funcionario argumentó que además de un árbitro electoral confiable que reemplace al actual Consejo Nacional Electoral (CNE) –históricamente controlado por el chavismo–, la reconstrucción democrática del país exige el restablecimiento pleno de otras garantías civiles fundamentales.

Subrayó la urgencia de consolidar una prensa libre y sin censura, indicando que si bien se han registrado avances en la dirección correcta, el proceso no ha culminado.

Señaló asimismo que el Ejecutivo venezolano debe «dar espacio a los partidos políticos para que se organicen y se movilicen» sin persecuciones institucionales.

El debate sobre la legitimidad electoral en Venezuela se mantiene abierto desde los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024, cuando el CNE proclamó la reelección de Nicolás Maduro sin consignar ni publicar las actas de votación de las mesas electorales.

Aquel proceso fue catalogado como fraudulento por la oposición mayoritaria, que reivindicó la victoria de su candidato Edmundo González Urrutia –actualmente asilado en España–, y detonó el desconocimiento diplomático generalizado de la comunidad internacional.

La geopolítica regional dio un vuelco drástico tras la captura de Nicolás Maduro, que enfrenta cargos por presunto narcotráfico en una corte federal de Nueva York.

A raíz de ese acontecimiento, la Casa Blanca restableció relaciones diplomáticas con Caracas y estrechó lazos de cooperación con el gobierno de la mandataria interina, Delcy Rodríguez, quien ejercía como vicepresidenta ejeutiva.

En Washington aseguran mantener un papel de tutelaje y acompañamiento político sobre la gestión de Rodríguez, que ha impulsado medidas de apertura económica como la liberalización del sector petrolero nacional y la aprobación de decretos de amnistía a favor de decenas de presos políticos.

El tablero político nacional sumó un elemento de presión la semana pasada, luego de que la líder de la oposición venezolana y premio nobel de la paz de 2025 María Corina Machado confirmó desde Estados Unidos su intención de regresar «pronto» al territorio venezolano con el objetivo firme de postular su candidatura presidencial en elecciones que califica de «limpias y libres».

EFE