Soy un compulsivo televidente de noticieros, podcast, lectura de la prensa diaria, venezolana, colombiana y española. Me siento religiosamente, todos los días a las nueve de la mañana y hasta las diez, interrumpiendo lecturas que me distraen por un rato de las noticias que provienen de Venezuela, para ver y escuchar a César Miguel Rondón, trato de no perderme a Gladys Rodríguez y su “Así lo Veo”, con ambos me siento identificado, creo que por su distancia con la fiebre que el trumpismo ha generado en no pocos comunicadores venezolanos que a mí, en lo personal me revientan (por su obsecuencia con las políticas de Trump), hablo de Carla Angola, David Placer, Idania Chirinos y un etc. que ya empieza a ser largo.
Justamente la nota de esta semana tiene por titulo la expresión que le escuche, con esos signos de admiración, más bien de perplejidad y hasta de horror, a Rondón y a Gladys Rodríguez, al primero, en su entrevista a la periodista Maryorin Méndez, el martes, 26 de este mes, y el que pronuncia Gladys Rodríguez em la entrevista que le hace a César Bátiz, fundador y director del periódico digital “El Pitazo”.
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Maryorin Méndez, es la periodista que acompañó a la Sra Carmen Navas en su largo peregrinar por todas las cárceles de la ciudad de Caracas en busca de su hijo Víctor Quero Navas y negada mil veces por el sistema represivo venezolano. Ella la acompañó hasta el día de su lamentable muerte.
La entrevista en cuestión versó sobre la situación de las presas políticas. Allí se refirió al caso de la joven, Yanin Fabiana Pernía Coronel, cuya suegra, Zoraida Gonzáles, madre de su pareja que es también preso político, acusado por el caso de Plaza Venezuela, considerado como la olla más grande montada por Diosdado Cabello (el presunto intento de volar, mediante explosivos, la Plaza Venezuela) denunció los abusos monstruosos de la que fue víctima su nuera, hasta el punto de haber sido sexualmente abusada por 30 funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado.
La periodista refirió como funcionarios, especialmente miembros del aparato represivo de Diosdado Cabello, presionó a la suegra de la víctima para que cambiara su versión de la violación y el maltrato realizado por los treinta matones, para dar otra versión en la que se subraya que “no hubo violación porque no hubo penetración”, “solo se desnudó a la joven, se toqueteo por todas sus partes íntimas, se le aplicó electricidad, pero jamás hubo penetración”, allí fue que CMR exclamó conmovido ¡Dios! (yo hubiese pronunciado otra palabra frase, pero, es que yo a veces soy grosero). El ¡Dios! Pronunciado por CMR no fue una invocación religiosa. Lo que escuché en su voz, que es única en la locución venezolana, fue pronunciada con una enorme fuerza expresiva que se materializó en el tono grave de su voz y en la expresión gestual de su rostro en la que se apreciaba la indignación y rabia por lo sufrido por Yanin Fabiana Pernía quien, desde entonces, sufre psicológica y físicamente, sin que nadie asuma la responsabilidad de los efectos devastadores producidas en la joven. Ya todos lo saben que en Venezuela “no hay violación ni abuso porque no hay penetración”, igual que no hay asesinados en sus cárceles, pues todos son fallecidos, ¡que carajo!
El otro ¡Dios! fue pronunciado por la periodista Gladys Rodríguez en su entrevista con el director y fundador de El Pitazo, César Bátiz. El entrevistado detalló la enorme olla corrupta de Carlos Malpica Flores, el sobrino favorito de la tía Cilia Flores, que se “embuchó” once mil millones de dólares por la venta de petróleo que nunca llegaron a PDVSA.
Ese no fue el único caso de corrupción que planteó Bátiz, también se refirió a las andanzas de Zapatero y su relación con políticos y empresarios venezolanos en la trama de corrupción, especialmente con Díaz- Granados, un personaje de bajo perfil en los medios pero de alto vuelo en trajinar oscuras finanzas, tocó el caso de José Simón Elarba, quien en conchupancia con altos funcionarios del régimen y le quitó el banco “Banca Amiga” a los hermanos De Gracia y por supuesto el caso, ya escabroso, de PDVSA-Cripto donde se ha develado toda suerte de irregularidades y de falsos positivos, especialmente, contra los tres choferes, que no tienen nada que ver con los negociados que eran dirigidos por Tarek El Aisami y Samark López, pero, este caso está en manos de uno de las personajes más crueles y enfermo del régimen, se trata la jueza Alejandra Romero Castillo, quien, como ha sido su costumbre en otros casos, ya tiene la sentencia redactada y ordenada desde arriba.
¡Dios! fue la expresión que pronunció la periodista Rodríguez, oyendo el relato de Bátiz describiendo las tramas de corrupción y los personajes que amparados por el régimen chavo-madurista-rodríguez se hicieron de grandes fortunas, bienes y empresas, y al igual que el pronunciado por CMR, el ¡Dios! de la periodista no fue una referencia a la divinidad, el de ella fue una mezcla de incredulidad y asombro. Y no es para menos, las viejas maneras corruptas que alguna vez implementaron los adecos y los copeyanos, no tienen comparación con estas maneras revolucionarias que ha sido, no cabe duda, la manera más bastarda de hacerse rico a costa de la pobreza del pueblo.
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Hay otro ¡Dios! que he escuchado esta semana. Este fue pronunciado por mi hija AV, aunque ella le agregó: ¡Por Dios! leyendo los mensajes que algunos venezolanos enviaron por las redes criticando, y reprochando a MCM por fotografiarse al lado de algunos dirigentes de la oposición venezolana
El reclamo que se le hacía a MCM iban desde: “¡Traición!” “¡Es más de lo mismo!” “¡eso es reciclaje de la misma basura!” hasta el “Es decepcionante” de algunos puristas, que nunca faltan a la hora de pronunciar juicios de este calado.
Entonces, AV, soltó su ¡Por Dios! cómo es posible que no logren entender el momento político que atravesamos y repitió “¡Por Dios!” para señalar que tales mensajes parecen mensajes de chavistas, que como siempre pretenden dividir a la oposición o mensajes interesados de un sector opositor que siempre ha querido desprestigiar el liderazgo de MCM.
Y repitió: “¡Por Dios! será posible que no entiendan que sus palabras le llegan al corazón de la gente, que ha logrado tejer un vínculo emotivo con todos mientras que las palabras de los Capriles, Rosales, los López, los Márquez y mucho más que dicen ser opositores solo llegan hasta las orejas” así terminó su opinión sobre el asunto y apagó su celular. Ella es así contundente con sus pareceres.
También su “Por Dios” no era, ni significaba una invocación religiosa, era más bien una exclamación de tristeza o algo así que no puedo detallar con propiedad, pero su gesto facial me produjo el mismo dolor que me producen sus preocupaciones cotidianas que no puedo resolver.
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Pero, bueno, hablando de algunos de los fotografiados al lado de MCM podemos decir que: “Okey, algunos de ellos se han conducido políticamente de manera reprochable, tal vez, oportunista y, ciertamente, hay quienes se han ganado la desconfianza de un número significativo de venezolanos. Ya llegará el momento de exigirle a algunos la rendición de cuentas de algunas de sus acciones”
Ojo, pero hoy la prioridad es como salir de la dictadura y de sus reacomodos y no exigirle a MCM, que guste o no, es la única líder respetable, confiable, coherente y consistente de la oposición y la que más genera confianza. Pero algunos le exigen que como Juana de Arco arremeta ella sola contra el régimen, hoy apoyado por la administración Trump.
Y es verdad. MCM ha sido quien ha recompuesto el espacio político, muchos antes del producido por la intervención norteamericana el 3 de enero, para que se dé la recuperación de la democracia. Su proyecto político y de sociedad es el único capaz de imponer una nueva lógica política que sustituya no solo la lógica del poder dictatorial que el chavismo impuso hace 27 años sino también la lógica de un tutelaje perpetuo.
@enderarenas




































