
A veces, en esos momentos en la que me encuentro sumergido en la nebulosa de la duermevela de las 2 y 30 de la madrugada me inquieto pensando, a pesar de la visión de los analistas que piensan que hay que darle tiempo a esta “transición”, que este nuevo-viejo régimen, se naturalice, se convierta en un “hecho natural frente a la cual no cabrían alternativas”.
Es entonces cuando, agitado, pienso que nuestro pasado más reciente, esos 20 y tantos años que han dejado una herida profunda que está lejos de cicatrizar, está lleno de sombras que no pudimos enfrentar exitosamente y el futuro será también sombrío sino podemos extraer las lecciones de ese pasado lleno de fracasos.
Hoy somos gobernados por el mismo régimen, ahora reconfigurado con los hermanos Rodríguez al mando, bajo la tutela y el protectorado de “la mano, no tan invisible, de Donald Trump” regido por un pragmatismo que dejó de lado el “discurso ideológico” chavista que lo caracterizó hasta no hace más de tres meses, y que pone de bulto que la antigua palabrería del socialismo del siglo XXI está sobrando…. lo peor es que también las palabras democracia y libertad también parece estar sobrando para los ejecutores locales de esta “transición” y sus tutores imperiales.
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Claro, no lo he dicho, porque estoy seguro de que a Uds. les pasa lo mismo que en esos momentos de sueño ligero en el que uno esta dormido, pero cree estar despierto o está despierto y piensa que está dormido; la cabeza se llena de pensamientos de todo tipo. Es un momento de gran intimidad, uno está con uno mismo y entonces uno, yo, confieso que tengo miedo, mucho miedo y pienso que, con más razón, ese sentimiento debe ensombrecer la vida de los que viven dentro del país, un miedo acompañado de incertidumbre, de abandono y desamparo.
Frente a ese escenario, qué se le debe exigir a los gobernantes tanto a los que hoy usurpan el poder y son legalizados y hasta legitimados por una potencia extranjera como, también, a los que vendrán en un eventual y real proceso de transición a la democracia. Esas demandas deben tener tres exigencias fundamentales: democracia, libertad y sobre todo, exigir a quien ocupe la jefatura del gobierno la obligación de hacerse cargo del lado oscuro de la vida cotidiana y, por supuesto, a los ciudadanos venezolanos se le debe exigir más responsabilidad para que “Nunca más” vuelva a ser gobernado por una dictadura.
Dije que la vida de los venezolanos esta llena de sombras y oscuridad que en los 27 años de chavismo dominante hicieron de la vida cotidiana una realidad insoportable de ser vivida. El interinato actual este lejos de dar respuestas para aliviarle la vida a los venezolanos y, hasta ahora, las que ha dado producen misma la hilaridad que producían las repuestas dadas por Maduro frente a la crisis, por ejemplo, de los servicios públicos que rebajaron la calidad de vida de los venezolanos a la condición de miserable. Un ejemplo es la repuesta de la Rodríguez a la reciente falla eléctrica que sufrió el país. Antes el madurismo las explicaba responsabilizando de ella a causas como: iguanas, a la actividad come cables de voraces roedores, distraídos zamuros que inconscientemente boicotearon grandes transformadores hasta la muy delincuencial presencia de huestes fascistas y de la ultraderecha proimperialista que sabotearon digitalmente el “Sistema Eléctrico Nacional”, a nadie se le ocurrió mencionar, por ejemplo, a Nervis Villalobos, el responsable del sector eléctrico que se llevó una millonada y los invirtió en relojes de alta gama y de otras cosas en las que se gastó más de 100 millones de dólares, los mismos que resolverían el problema eléctrico de ese entonces.. Ahora mismo, Delcy Rodríguez, superando a Maduro, le ha dicho al país que los rayos perpendiculares del sol han caído perpendicularmente sobre el país (no había otra forma, esos rayos vienen haciendo lo mismo desde antes de la extinción de los dinosaurios) y por tanto los venezolanos deben a partir de ahora, para burlar los terribles efectos de la perpendicularidad solar, abstenerse de poner sus aires acondicionados por debajo de los 21 grados.
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El modelo Trump-Rubio no ha quebrado a la “gobernabilidad” autoritaria, la ha dejado intacta, explica el dúo norteamericano, que ha sido para evitar eventuales conflictos y contener las demandas populares que podían desbordar la lógica del modelo trifásico que ha desplazado la construcción de instituciones orientados a una transición democrática (hasta nuevo aviso).
Pero, ha habido cambios percibidos como positivos según los analistas que proponen la necesidad de la espera y la paciencia argumentando que el tiempo opera a favor de las aspiraciones democráticas de la gente (así responde Diego Bautista Urbaneja en su artículo ¿Para quién trabaja el tiempo? Pero hay otra respuesta posible, doctor Bautista: el tiempo trabaja a favor de quien tiene el poder de disponer del tiempo de los demás y de imponer sus propios plazos, que no son los plazos de quienes demandan democracia y libertad). Y sí, si ha habido cambios, pero los producidos hasta ahora solo se orientan al sector económico y dentro de este al sector energético y minero, que es lo privilegiado por la administración Trump, y hacia allí han apuntado todas las reformas del régimen autoritario, pero dentro del mismo orden autoritario
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27 años de un horrendo crimen: la destrucción del país y de su gente. ¿Es posible que podamos hacer algo? o, lamentablemente, la otra pregunta sería ¿Es posible que no podamos hacer nada?
Las respuestas no las tengo, siempre he repetido como un mantra que el sujeto del cambio es el ciudadano venezolano que debe organizarse para convertirse en el sujeto, y no en simple objeto, para demandar una real transición hacia la democracia, un esfuerzo que debería ser acompañado por la unidad de todas las fuerzas opositoras de la sociedad política (entendida como el espacio donde habitan los partidos políticos) y de la sociedad civil, que previamente deberían abandonar el síndrome que siempre las ha acompañado: “el síndrome de la amapola alta” es decir, ese impulso enfermizo de la oposición venezolana “de cortar la cabeza que sobresale del resto”
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Aun así, no será fácil. Los venezolanos se enfrentan a dos fuerzas que tienen el poder de facto, por un lado, a Trump, quien tiene en el asador varios conejos (la guerra contra Irán, que se suponía que era una guerra relámpago, igual de lo que pensó Putin en Ucrania y ya va para cuatro semanas, la misma situación venezolana y la crisis cubana, con seguridad uno se le va a quemar) y un tiempo preestablecido para salir del poder y por otro lado al mismo régimen que solo perdió su cabeza que se había convertido en una carga pesada para el régimen que decidió salir de él. Diríamos que fue una traición necesaria, aunque lamentablemente con su salida no se abrieron las puertas a una verdadera transición democrática.
Contrario a los que se piensa, el régimen autoritario no ha sido derrotado. allí está, operando desde Miraflores, el símbolo del poder, haciendo tiempo, para negociar no los cambios, sino su permanencia. Lejos de reducir el poder de la FAN y de emprender su profesionalización que el chavismo-madurismo destruyó ha hecho cambios que pudieran reforzar su condición de guardia pretoriana, ya no de Maduro, sino de los hermanos Rodríguez y finalmente lejos de enfrentar y someter a la justicia los crímenes cometidos a lo largo de estos veintisiete años por el régimen, ha construido una narrativa de perdón, un verdadero paripé. En el caso de Jorge Rodríguez, como todo manipulador, deja “colar” que es un perdón por errores que son compartidos con los sectores opositores (es decir que las víctimas también deben pedir perdón a los victimarios) o con el perdón pedido por Ernesto Villegas a los familiares Juan Pablo Pernalete uno de los tantos jóvenes asesinados en 2017, una declaración que sonó cínica y falsa.
Para Villegas y para toda la nomenklatura que nos gobernó 27 años solo me toca “dedicarles” este poema de Primo Levi que es una maldición para todos aquellos que de una manera u otra participaron en el daño a otros:
“Repetídselas a vuestros hijos/ O que se deshaga la casa/ la enfermedad os deje impedidos/ y vuestros descendientes aparten el rostro de vosotros.”
*Nota: Les recomiendo la lectura del excelente trabajo de César Cansino “Algunos problemas con las teorías de las transiciones”. Revista Mexicana de Análisis Político y Administración Pública 13(26), julio-diciembre 2024, pp. 11-41.)
También el de Adam Przeworski (1986): “Algunos problemas en el estudio de la transición hacia la democracia”



































