Georgina Elustondo: ¿Por qué ya casi no se buscan sobrevivientes en Venezuela

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A 8 días del terremoto, los equipos de rescate entran en una nueva etapa. Por qué es más difícil encontrar sobrevivientes y cuál es ahora la prioridad.

El rescate de Hernán Gil, el vigilante que pasó ocho días atrapado bajo los escombros de un centro comercial en Catia La Mar, devolvió por unas horas la esperanza a un país golpeado por el peor desastre natural de su historia reciente. Sin embargo, para los equipos de emergencia, ese milagro también marca un cambio de etapa.

Después de más de una semana de búsqueda ininterrumpida, los especialistas reconocen que las posibilidades de encontrar nuevas personas con vida son ya extremadamente bajas. Sin abandonar las tareas en las zonas más críticas, el operativo empieza a orientarse cada vez más hacia la recuperación de víctimas y la atención de la emergencia sanitaria que se extiende entre los sobrevivientes.

¿Por qué disminuyen tanto las posibilidades de encontrar sobrevivientes?

En los grandes terremotos existe lo que los rescatistas conocen como la “ventana de oro“, un período que suele abarcar las primeras 48 a 72 horas después del colapso de edificios.

Durante ese tiempo, las probabilidades de hallar personas con vida son considerablemente mayores. Después, las opciones disminuyen rápidamente debido a la deshidratación, la falta de oxígeno, las lesiones, las infecciones y las condiciones extremas dentro de los escombros.

Eso no significa que no puedan ocurrir milagros. A lo largo de la historia ha habido rescates exitosos incluso después de una semana o más, generalmente cuando la persona quedó atrapada en un pequeño espacio con suficiente aire y acceso ocasional a agua.

Precisamente eso ocurrió con Hernán Gil. Equipos especializados de Portugal, Chile y Brasil trabajaron durante más de 72 horas para llegar hasta el lugar donde permanecía atrapado en un centro comercial colapsado en Catia La Mar. Los rescatistas excavaron un túnel de unos tres metros para estabilizarlo, suministrarle agua y alimentos antes de completar la extracción con vida.

Su caso se convirtió en un símbolo de esperanza para miles de familias que aún buscan noticias de sus seres queridos.

La búsqueda continúa, pero con otro objetivo

Aunque las autoridades venezolanas mantienen desplegados miles de rescatistas, bomberos, militares y voluntarios, las operaciones empiezan a cambiar de naturaleza.

Los especialistas siguen revisando edificios que aún podrían albergar sobrevivientes, pero gran parte del esfuerzo se concentra ahora en recuperar cuerpos, identificar víctimas y garantizar que las estructuras inestables no provoquen nuevos derrumbes.

La cifra oficial asciende a 2,295 fallecidos y 11,267 heridos, mientras miles de personas permanecen sin localizar. En muchas zonas de La Guaira y Caracas continúan trabajando familiares y vecinos, que ayudan a retirar escombros mientras esperan noticias de quienes permanecen desaparecidos.

La emergencia ahora es sanitaria

Con el paso de los días, el principal desafío ya no está únicamente bajo los edificios derrumbados. Miles de personas permanecen sin acceso regular a agua potable, saneamiento o atención médica.

La Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras y otras organizaciones internacionales advirtieron que el riesgo de brotes de enfermedades diarreicas, cólera y otras infecciones aumenta conforme pasan los días y se prolongan las dificultades para garantizar condiciones básicas de higiene.

Por esa razón, comenzaron a instalarse clínicas móviles y centros de atención de emergencia en las zonas más afectadas.

¿Cuándo se decide dejar de buscar sobrevivientes?

No existe una fecha fija. Los equipos de rescate evalúan cada edificio de forma individual. Si existen señales de vida —como sonidos, movimientos, llamadas telefónicas o indicios detectados por perros entrenados, cámaras térmicas o sensores acústicos— la búsqueda continúa, aunque hayan pasado muchos días.

Solo cuando se considera que ya no existen condiciones razonables para encontrar personas con vida, la operación cambia oficialmente de una misión de rescate a una de recuperación.

En Venezuela, ese momento empieza a llegar para buena parte de las zonas afectadas. Con cada día que pasa, la esperanza se vuelve más pequeña y la prioridad se desplaza hacia quienes lograron sobrevivir y ahora necesitan ayuda para enfrentar la siguiente etapa de la tragedia.

Diario NY