Luego de la entrevista de MCM con Donald Trump, una cantidad muy significativa de gente ( entre las que inicialmente me incluí) sin pasearse por lo que ha sido el liderazgo de MCM en los últimos dos años en la que ha construido un movimiento que se ha conectado con los sentimientos de gente de todos los sectores, cuyo primer logro fue la superación de las viejas ataduras que vincularon a esa misma gente con el liderazgo de Chávez, en segundo lugar, dio solidez a la oposición con una propuesta para el país, realmente revolucionaria ( las revoluciones no solo son de izquierda, más todavía cuando las propuestas de estas son conservadoras y reaccionarias) y en tercer lugar, ese movimiento que ella lidera contribuyó a la desorganización del régimen desde afuera.
Pero, siempre, hay un pero, nos hemos empeñado, con obstinación, en criticarle a MCM que le haya otorgado su medalla del premio Nobel de la Paz a Donald Trump
Las preguntas que yo me hice, inicialmente, fue si ese ofrecimiento y su materialización el día de la entrevista ¿era una manera de congraciarse con el pretendiente, por la fuerza, a reinar en el mundo de hoy (junto a otros dos matones que dominan una parte del planeta)? y si ¿Valía la pena auto golpear su prestigio y su capital político con una acción que sus adversarios y aún quienes no lo somos (sino todo lo contrario )llegamos a considerar que era una humillación o un acto patético de quien hasta ahora ha sido vista y calificada como “la dama de hierro de la política venezolana”?
Las encuestas realizadas que evalúan la posición de la gente con respecto a la captura de Maduro por parte de las fuerzas militares estadounidenses señalan que más de un 90% agradecen a Trump su intervención para sacar del poder a quien se le señalaba como jefe de un cartel narcoterrorista que había tomado al poder del Estado para delinquir.
Tal posición de los venezolanos es la esperada de un país que hasta ese 3 de enero lo había hecho todo para enfrentar a la dictadura sin lograr absolutamente nada. Así que agradecer “… es un sentimiento de gratitud o de deuda que una persona tiene respecto de otra que le ha brindado ayuda…. También se entiende por esta palabra al acto mismo de dar las gracias, es decir, de agradecer algo recibido”.
MCM lo hizo voluntariamente de la misma manera de como, por ejemplo, lo han hecho un número importante de reina de bellezas venezolanas que una vez obtuvieron la corona de Miss Universo corrieron a sus respectivas iglesias y ofrendaron su corona a la Virgen María en sus diferentes advocaciones. Algunas de estas bellas mujeres ya no son católicas, profesan otra religión donde abjuran de sus anteriores creencias, incluyendo, su culto a la Virgen María. (Mi hija me advirtió que no incluyera este párrafo, porque es mala la comparación. Yo le respondí que, Claro, Trump no es dios ni una divinidad, aunque él se lo crea)
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En un principio, en medio de la decepción sufrida por la “decisión”, tomada por Trump, de dejar en el poder a la misma maquinaria dictatorial que ha triturado al país durante más de veinte años y el impacto que produjo ver a MCM, risueña y desacomplejada, entregándole la medalla del premio recibido a un Trump, muerto de risa, explayando su increíble y enfermizo ego, me dije, caramba, pudo habérselo expresado de otra manera, por ejemplo, con una frase, que quedara impresa en la historia universal de las más célebres frases de agradecimiento que, diera cuenta de la enorme gratitud por el favor que su acción le ha hecho no tanto a ella, sino al país. Pero, claro, también pensé que nada es suficiente para calmar la sed de reconocimiento de ese personaje a quien se le conoce como “el Homo egolatricus” (Boris Muñoz dixit)
Después de una semana, de leer y volver a leer las críticas que le han llovido, especialmente, de sectores de izquierda en sus diferentes expresiones y de sectores de la oposición que están detrás de las eventuales pifias que pueda cometer MCM y de las mías también, en las que consideraba que tal acción no le agregaba nada y si golpeaba su capital político, reflexiono ahora que, al igual que muchos han analizado la “decisión de Trump” como políticamente realista, apunto que también MCM ha sido políticamente realista, solo que ha asumido otra concepción del realismo político, diferente al que ha sido movilizado por la administración Trump y sus “intelectuales orgánicos” para justificar la decisión de dejarle al chavismo la administración de una “transición” tutelada
Se trata, siguiendo las enseñanzas de un teórico de las transiciones políticas, de “Ser realista confiando”.
Obviamente es un riesgo, porque todo se articula sobre “la confianza”. Y MCM se la ha entregado a Trump, tal como lo dijo al salir de su entrevista con él en la Casa Blanca (“Contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”).
Por supuesto, MCM sabe, como lo sabemos todos, que dos de las características más prominentes de Donald Trump, son su enorme ego que, MCM, como dice Ricardo Hausmann: “… ha tenido que manejar con mucha inteligencia el narcisismo patológico de Trump, quien tiene una obsesión con el premio Nobel y cree que se lo merece porque “paró ocho guerras”. María Corina Machado es lo suficientemente noble como para tratar de quitar ese tema de la discusión para que no se convierta en un obstáculo para la democracia venezolana”.
La otra característica dominante de la personalidad de Trump es su imprevisibilidad. Es esta imprevisibilidad la que redunda en inseguridad e incertidumbre sobre el futuro que todos esperamos que se materialice en la recuperación de la democracia.
Presumo que su decisión de entregarle la medalla del Nobel de la Paz a Trump, (a falta de pan, buenas son tortas. Aunque, yo prefiero la versión alemana de ese refrán: «En la necesidad, el diablo come moscas») es no defenderse frente a la imprevisibilidad de Trump, sino, “tomarlo como un alter ego”, de modo que lo hace co-responsable de la construcción del futuro democrático por la que todos los venezolanos apostamos.
Claro, “la confianza es una anticipación arriesgada”, pues, ni MCM ni nadie sabe si Trump responderá a esa confianza entregada, confianza que tiene forma de medalla. Pero había que actuar en ese sentido (entregar confianza a un personaje del que es difícil confiar) y no alimentar expectativas que han surgidos después del 3 de enero. “Todos sabemos, que la confianza es superior a las meras expectativas, pues estas suelen derrumbarse a la primera decepción, mientras que la confianza es más estable”.
Ahora bien, ¿elimina la confianza a la incertidumbre que una personalidad como la de Trump genera? No, pero, amplía el margen de incertidumbre que puede ser manejada y por supuesto permite tolerar un mayor grado de inseguridad.
Es verdad que no se sabe cómo responderá Trump al mensaje que, mediante la entrega de la famosa medalla del Premio Nobel de la Paz como gesto de agradecimiento por la captura de Maduro. Todos esperamos que la confianza ofrecida por MCM sea aceptada y devuelta como una obligación reciproca, pero no de vasallaje, en un eventual gobierno democrático, dirigido por la oposición.
Estoy, seguro, que por lo menos Marco Rubio, quien tiene más vuelo intelectual que Trump (bueno, Trump no tiene ninguno) concibe a Delcy Rodríguez, la jefe de tutelada de la transición, como un factor de cálculo de ese proceso cuyas decisiones son tomadas en Washington, mientras que MCM es concebida como un actor confiable, pero no sumisa.
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Después de la entrevista-almuerzo en la Casa Blanca, Trump no ha hecho otra cosa que adular a MCM. Lo que puede hacer pensar que Trump responderá afirmativamente a las demandas de libertad y democracia que los venezolanos hacemos. Pero con Trump, nunca se sabe.
MCM enfrenta un escenario difícil, por una parte, a lo dicho hasta ahora, a la imprevisibilidad y el cinismo de un personaje, que dice que su acción solo tiene por límite su moral (y esta se mide por barriles de petróleo y toneladas de minerales raros) y por otra parte, tiene que enfrentar al resto de la oposición que se auto denomina “oposición de verdad” y que ha hecho del rechazo a ella su modo de hacer política.
Y de verdad, ese aspecto debe ser superado y su unidad (de toda la oposición) es un imperativo, primero, para ejercer una acción contestaria a la estrategia de Trump si ella conduce a prolongar la tutela al proceso jefaturado por lo que quedó del madurismo y segundo para convocar a la gente a una movilización multitudinaria permanente que supere los miedos, constituyendo un nuevo “nosotros”. Sin unidad el camino para una transición verdadera, autónoma y soberana no será fácil.
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Hablando de otra cosa, “pero del mismo asunto” a propósito de la “Medalla del premio Nobel” no es la primera vez que esta se ofrece, se otorga o se regala a terceros. Hay una lista de premiados que la han regalado o donado a terceros y otros hasta la han vendido, por ejemplo: James Watson, premio nobel de medicina 1962, lo vendió por 4.76 millones de dólares, dijo que para destinarlos a la investigación sobre el ADN, Leon Lederman premio Nobel de Física 1988, lo vendió por 765 mil dólares para gastos médicos, Knut Hamsum, Nobel de Literatura 1920, se lo regaló a Joseph Goebbels en 1943, Dmitri Muratov Nobel de la Paz 2021, lo vendió por 103.5 millones de dólares y lo donó a la Unicef para niños refugiados de Ucrania y este de ahora ganado por MCM quien lo regaló a Trump, por el enorme favor de descabezar a una dictadura.
En lo personal, espero que una vez que Trump haya masajeado y se haya refocilado con la medalla se la devuelva a su legitima dueña, tampoco es la primea vez que ello sucede. Aunque Trump ya lo colocó en su dormitorio de Mar-a- Lago.
@enderarenas




































