
Entre los arrestados se encontraron al menos tres personas con doble nacionalidad venezolano-estadunidense y dos ciudadanos sin vínculos conocidos con el país sudamericano, en un contexto de tensión creciente entre Caracas y Washington.
De acuerdo con la misma fuente, algunos de los detenidos enfrentan cargos penales considerados legítimos, mientras que el gobierno de Estados Unidos evaluó declarar a por lo menos dos como prisioneros detenidos injustamente.
Durante ese periodo, el gobierno de Maduro utilizó a ciudadanos estadunidenses, culpables o inocentes de delitos graves, como moneda de cambio en negociaciones con Washington. Tras el inicio del segundo mandato de Trump, un breve canal de diálogo encabezado por su enviado Richard Grenell derivó en la liberación de 17 estadunidenses y residentes permanentes detenidos en Venezuela.
Ese proceso se interrumpió cuando la Casa Blanca optó por intensificar la presión militar y económica, decisión que coincidió con un nuevo aumento en el número de estadunidenses detenidos. El repunte ocurrió en paralelo al despliegue de fuerzas navales estadunidenses en el Caribe, ataques contra embarcaciones que Washington vinculó con el narcotráfico y sanciones dirigidas al sector petrolero venezolano.
Agencias




































