Luego de 26 años de régimen chavista y de la captura de Nicolás Maduro, se abren dos interrogantes: ¿Quién pagará por los crímenes cometidos por el chavismo? ¿Cómo recuperar los miles de millones de dólares saqueados de las arcas públicas de Venezuela?
La verdad puede tardar en salir pero al final se sabe. Los crímenes cometidos por órdenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro son numerosos, pero más que las desapariciones físicas de muchos opositores hay un daño más grave: la destrucción de las instituciones fundamentales que caracterizaron a Venezuela, en especial la familia.
La destrucción de la institución familiar que durante décadas se consolidó para darle estabilidad a Venezuela, convirtiéndola en el país del que “nadie se iba”. Con la llegada del chavismo esta célula social se fragmentó, se desintegró y difícilmente volverá hacer la misma, particularmente en el caso de los jóvenes que son su esperanza.
Dispersos por el mundo ahora es difícil que retornen los millones de venezolanos que huyeron de un país controlado por la corrupción, la ineficiencia y la criminalidad. Era inimaginable que aflorara tanta maldad como la que vive la sociedad con los cuerpos de seguridad nacionales y la élite que lo gobierna. Lo ocurrido en el Helicoide, los centros de torturas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), militares, la Policía Nacional Bolivariana, la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y otros organismos, reflejan el estado de descomposición moral por el que atraviesa el país en este momento histórico.
Con el pasar de los años la sociedad se volvió cómplice de los desmanes del régimen, de la corrupción desmedida que la afectaba y ocasionó gran cantidad de muertes en hospitales, por ejemplo. Los artistas nacionales y extranjeros que disfrutaron las mieles con los dólares saqueados de las arcas públicas tienen corresponsabilidad al igual que los banqueros que facilitaron la salida de capitales. Las migajas de los ingresos petroleros entregadas vía dólares viajeros o bonos que tapan los sueldos miserables, facilitaron la tarea de callar la crítica y hacer que la conformidad y el silencio taparan los desmanes cometidos por “la nomenclatura roja”.
Y es que la cultura petrolera que ya venía mostrando sus señales de agotamiento, vuelve a surgir tal cual ave fenix para garantizar su vigencia futura en los próximos años, porque su élite política, académica y empresarial, ha sido incapaz de construir una propuesta que integre a Venezuela en las nuevas tendencias del conocimiento y la tecnología.
El escollo para el cambio tiene otro factor, los grupos del pasado cuyas acciones llevaron al chavismo al poder y luego lo compartieron hasta que Hugo Chávez los sacó del juego, ahora quieren reivindicarse con discursos heroicos desgastados, aprovechando la corta memoria histórica de los venezolanos y las ventajas de las redes sociales que permiten ocultar la verdad y vender mentiras, que añoran volver al pasado de la cultura petrolera, la del facilismo, las playas, montañas, viajes, poco competitiva, corrupta y con poca responsabilidad social para generar riqueza.
Muchos de los autores de los crímenes del chavismo no pagaran por sus desmanes. También ocurrirá con los personeros corruptos que saquearon las arcas públicas en nombre de los venezolanos y la revolución de pacotilla que vendieron a un pueblo ciego y acrítico que creyó en el camino corto y fácil, al que le importó poco que el chavismo entregara su soberanía a la Cuba comunista de Fidel Castro.
En el proceso de negociación y transición por el que supuestamente transita el país puede ocurrir cualquier cosa, más cuando el gobierno de Donald Trump y la justicia norteamericana han demostrado que los negocios y sus intereses son primeros, claro está que al final del cuento lo del chavismo y Maduro es un asunto de los venezolanos. Eso quiere decir que si ocurren cosas raras, por ejemplo que la ilegítima Delcy Rodríguez pueda permanecer más de lo esperado, siempre y cuando obedezca las órdenes que le impartan.
Tampoco es descabellada la idea de una negociación de Maduro con la justicia norteamericana a cambio de información relacionada con la red de corrupción mundial en la que estaba involucrado. Así ocurrió con el tesorero de Hugo Chávez, el capitán Alejandro Andrade, acusado de lavado de miles de millones de dólares, quien pagó una condena corta y fue liberado en 2022, luego de declararse culpable del lavado de dinero. Esta experiencia puede repetirse.
La segunda interrogante está relacionada con los miles de millones de dólares que se esfumaron durante 26 años de gobierno. Los ingresos petroleros dieron para todo, para robar, financiar amigos izquierdistas como Gustavo Petro, Rafael Correa, Fidel Castro, Cristina y Nestor Kirchner, Podemos en España, aliados en varios países del mundo, incluyendo en Estados Unidos de América,. mientras los venezolanos huían del país vendiendo sus miserias, escapando del hambre y la pobreza o de morir en las puertas de los hospitales por falta de insumos.
Recuperar los miles de millones robados es una tarea titánica, durante estos años esas fortunas se esfumaron en paraísos fiscales y la banca internacional, principalmente la norteamericana, que se nutrieron con las operaciones que realizaron los entes bancarios nacionales que eran los que sabían manejar tamañas cantidades y fueron cómplices del saqueo.
Gran temor causa que en las negociaciones para garantizar la transición, se lleguen acuerdos “transicionales” que garantizaran la impunidad y la paz del país, dejando tranquilos a los corruptos y genocidas. Total, como diría Trump, “ese problema es de los venezolanos y si ellos dejaron su futuro en mis manos tienen que aceptar lo que venga, más cuando nuestros intereses están garantizados”, como aparentemente se acordó con Delcy Rodríguez y su hermano Jorge,
El panorama político de Venezuela resulta incierto, en medio de especulaciones, traiciones de medianoche y hechos que pueden desconcertar a más de uno. Luego de la incursión militar del 3 de enero de 2026, el país proyecta una imagen de tenso silencio, lo único cierto es que Trump pateó la mesa de ajedrez en una jugada que muchos preveían y otros dudaban que hiciera por las posibles reacciones en un año convulso, políticamente complejo por “las elecciones de mitad de período”, que ponen en peligro el control republicano en ambas cámaras del congreso, pero también es cierto que su doctrina de seguridad afianzó los intereses nacionales.
El país está paralizado porque el chavismo controla el aparato estatal en todo el territorio nacional, especialmente el relacionado con la seguridad, todavía en manos de Diosdado Cabello, que opera con total impunidad. La cifra de presos políticos absueltos es mínima, la ilusión de la liberación y devolución de Maduro y su primera combatiente, Cilia Flores, sigue vigente en la mente de la masa chavista, los hombres claves del régimen siguen en sus puestos y los cambios que se notan son de línea dura como la reciente juramentación del nuevo titular de la Guardia de Honor, Gustavo Enrique López Gómez, el temible ex jefe del Sebin, un mensaje claro, Delcy quiere un hombre duro en su grupo de confianza.
Cupertino Flores



































