Cupertino Flores: El  nuevo guion

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Tres opciones se cernían sobre la Venezuela chavista que había  usurpado el  poder,  en los últimos 26 años,  utilizando distintos mecanismos para lograr sus objetivos: una implosión entre los distintos grupos que lo controlan, unas conversaciones que garantizarían los intereses de los negociantes y la tercera, una salida de fuerza.

También podía suceder una combinación entre algunas de las opciones. Luego de analizar el operativo ejecutado por las fuerzas de Estados Unidos de América (EUA) en Venezuela, observar los videos y fotografías, escuchar declaraciones  y leer documentos, se desprenden conclusiones y dudas que hacen prever una verdad a medias, con entretelones que oscurecen los hechos.

Lo que sí ese evidente son los intereses que el gobierno de Donald Trump tiene en esta operación que condujo a la salida al presidente ilegítimo, Nicolás Maduro, y su esposa y primera combatiente ( las razones de este calificativo son desconocidas) Cilia Flores.

Con su clásico estilo de show man, el presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump, montó su rueda de prensa en su residencia en Florida, en donde dijo su verdad y dejó claro que los intereses de EUA  en Venezuela son el control administrativo y el negocio petrolero para sus amigos.

Mientras tanto, su secretario de Estado, el norteamericano de origen cubano, Marco Rubio, afirmó que a pocas horas del ataque a distintos puntos ubicados en Caracas, Miranda, La Guaira y Aragua, había conversado con la vicepresidente de Venezuela, Delcy Rodríguez, como si finiquitaran los últimos detalles de algo.

En la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, cuando la mayoría de los venezolanos todavía dormía bajo los efectos de la fiesta de fin de año, se produjo el ataque a ciertos puntos militares claves  y se logró, en tiempo récord, la extracción de la ilegítima pareja presidencial. Nicolás y Cilia, ambos fueron capturados y embarcados en un helicóptero para luego ser conducidos a EUA.

Sorprende la rapidez de la captura. En el ingreso al recinto de reclusión ubicado en  Brooklyn NY, Cilia no tenía esposas, su rostro estaba sonriente y se mostró serena; Nicolás pidió ayuda para levantarse y caminar cuando descendió del vehículo que lo llevó al centro,  saludo en inglés y deseó un feliz año a los custodios, extrañó la serenidad, las sonrisas.

En el otro lado del mundo, Venezuela, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) autorizó a Delcy para que se juramentara como presidenta interina, ratificando así que luego de 26 años el chavismo seguiría en el poder sin Maduro. Ya antes había ocurrido una transición crucial cuando Hugo Chávez murió en diciembre de 2012 y asumió Maduro.  Ahora le toca el turno a los Rodríguez, uno en la presidencia y otro (Jorge) controlará la Asamblea  Legislativa. 

Como un guion pre diseñado, el chavismo se mantendrá en el poder, no se sabe por cuanto tiempo más, a  lo mejor el acuerdo con el gobierno de Trump es mantener una relativa estabilidad mientras se arman los negocios petroleros, se garantiza la impunidad de muchos de los corruptos y genocidas chavistas para si evitar males mayores. Total en la solución de los problemas de los venezolanos, los intereses de la mayorías poco importan, mucho menos el respeto a los principios democráticos y de justicia.

Cualquier solución luego de 26 años de chavismo es válida dijo un periodista venezolano radicado en Europa, y si los venezolanos fueron incapaces de responder a sus retos históricos, tienen que aceptar cualquier salida. El gobierno de Trump habló claro, quiere el control del país y el negocio petrolero para sus empresas, la democracia queda en segundo lugar y se repite la historia de principios del siglo XX cuando las transnacionales imponían su ley.

Eso de rescatar los principios democráticos  poco importa, tampoco las instituciones y leyes universales. Igual lo hacen sus homólogos, el presidente ruso, Vladimir Putin, y el de China, Xi Jinping; es el nuevo paradigma de poder que quieren imponer el nuevo orden mundial. En eso coinciden los tres.

Venezuela no es más que el escenario ideal para imponer la doctrina Monroe que ahora Trump disfraza con su política de seguridad, en la que EUA es primero, en un especie de juego de suma cero,  en el que su país siempre ganará.  Las declaraciones de Trump y Rubio con respecto a María Corina Machado dejan entrever que el respeto a la legalidad y la norma democrática es secundaria, porque al igual que Maduro, Delcy es ilegítima para el cargo que ostenta,  sus elecciones fueron ilegítimas  y cuestionadas.

Maduro sale del juego, a lo mejor le hicieron un favor, pero la estructura del Estado venezolano sigue en manos del chavismo, las instituciones, las  gobernaciones, alcaldías y los poderes públicos. La corrupción y los cuerpos policiales y de seguridad seguirán haciendo de las suyas; por tanto, los inmigrantes, los trabajadores humildes y  honestos,  continuarán en su rol de víctimas y el chavismo hablará obligatoriamente con el odiado imperio norteamericano. Así se escribió el nuevo guion en el que la histórica bota militar mantendrá su protagonismo y el futuro tendrá las variaciones que Maduro hará cuando enfrente su juicio.

Cupertino Flores