Cupertino Flores: Premio a la constancia

244

La señora tiene nombre: María Corina Machado. Así se responde a quienes despectivamente quisieron opacar su otorgamiento del premio Nobel de la Paz 2025 su reconocimiento tiene suficientes méritos porque es una luchadora por la democracia, porque lo ganó a pulso en estos momentos de predominio de la anarquía, el afán de lucro, de egocentrismos y la mentira mundial.

El fallo del Comité Nobel noruego, dijo el secretario del Instituto Nobel, Kristian Berg  Harpviken, resalta “su incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano” y “su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.  

Destacan, entonces, en los argumentos del instituto, los derechos democráticos y la transición justa y pacífica, en momentos cuando Venezuela atraviesa serias  dificultades provocadas por las acciones de un  régimen chavista que se vendió como reivindicador de las causas sociales, y ahora es una dictadura criminal, genocida, similar a la cubana de los Castro, la rusa de Vladimir Putin y la nicaragüense de Daniel Ortega.

Ante esa realidad, María Corina ha concentrado la esencia de la voluntad general de  los venezolanos, por eso sus palabras iniciales encierran la esencia del merecido premio: “Es de la sociedad”. Claro está que ese proceso de maduración no fue fácil, pero entre aciertos y desaciertos construyó un discurso que se abrió paso a finales de 2023 durante las primarias de la oposición y se consolidó en julio de 2024. Al final, el tiempo y la insistencia le dieron la razón.

Esa expresión de Maria Corina Machado  es cierta y evidente porque las últimas elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, así lo demostraron. La aplastante derrota de Nicolás Maduro evidenció lo que se venía sospechando con los procesos organizados por el Consejo Nacional Electoral desde Hugo Chávez, los resultados eran controlados. Esa fue una de las tantas informaciones aportadas por el ex jefe de la inteligencia, Hugo Carvajal.

El último proceso de elección presidencial  mostró que sin maquinaria y recursos económicos, María Corina Machado, logró  concentrar el apoyo mayoritario de los venezolanos entorno a su candidato, Edmundo González Urrutia, y apabullar a Maduro y su ilegal maquinaria  de poder. Ese 70%  contra el 30% se dio por su capacidad de concentrar la profunda frustración y rechazo de las mayorías al chavismo genocida, corrupto e inepto.

Desde su irrupción en el mundo de la política, en tiempos de Hugo Chávez, ha sido consecuente con sus ideales. Las agresiones, inhabilitaciones absurdas, amenazas, persecuciones contra ella y sus simpatizantes, son parte de los hechos que construyeron su mundo y avalan un reconocimiento aplaudido por quienes sueñan con los ideales democráticos y protestado por quienes encarnan los anti valores, los de la narrativa izquierdista trasnochada que lamentablemente dominan los medios de comunicación social y se cobijan con la doctrina del progresismo, construyendo mundos cargados de mentira, aprovechando ahora las redes sociales.

El mundo ha expresado sus simpatías y antipatías,  pero las palabras de quien la llamó para anunciar el otorgamiento destacan sus valores profundamente democráticos y pacíficos, una narrativa que ha desnudado a los gobernantes electos en procesos electorales autocráticos o  directos que ya gobiernan 5.800 millones (Dani RodriK, El Tiempo 14-09-2025) y han criticado la elección de María Corina Machado.

El espíritu de María Corina Machado  evidenció que la izquierda tiene una narrativa coherente, lo han demostrado los presidentes Pedro Sánchez de España, Vladimir Putin de Rusia y Gustavo Petro de Colombia, pero también desnudaron a los supuestos aliados democráticos que vieron con recelo el otorgamiento, por ejemplo, el mandatario de Estados Unidos de América, Donald Trump.

En estos tiempos de confusión y pérdida de liderazgo de la democracia liberal y de mentirosas narrativas impulsadas por la izquierda mundial,   reconocer el trabajo de María Corina Machado dará un estímulo al proceso que hoy vive Venezuela, no sin antes reconocer que “una golondrina no hacer verano” y que debe revertirse la situación de la oposición y de grandes sectores de la sociedad venezolana ahora apáticas, irresponsables ante su destino y corrompida por el régimen.

La experiencia del 28 de julio de 2025, el liderazgo social y político de María Corina Machado son reconocidas por un Nobel de la Paz que extrapola al  mundo la dura realidad que vive Venezuela desde diciembre de 1999, en la que el protagonismo, como lo dice con humildad y honestidad la misma ganadora, “es un logro para toda la sociedad, yo sólo soy una persona, no lo merezco”.

Cupertino Flores