La ONU acusa a Maduro y a Cabello de cometer crímenes de tortura y violencia sexual para reprimir la disidencia

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Venezuela's President Nicolas Maduro (R) talks to National Assembly President Diosdado Cabello during a ceremony at the military academy in Caracas December 27, 2013. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (VENEZUELA - Tags: POLITICS)

La ONU acusa a Maduro y a jefes de inteligencia de crímenes de lesa humanidad.  El presidente Nicolás Maduro y otras autoridades de alto nivel fueron los artífices en el diseño, implementación y mantenimiento de una maquinaria para reprimir a la disidencia entre los que se incluyen los delitos de tortura y violencia sexual, señaló este martes una misión internacional de investigación creada por Naciones Unidas para Venezuela.

Según un extenso informe que la misión de la ONU presentó a la prensa, el Estado venezolano utiliza los servicios de inteligencia y a sus agentes para reprimir la disidencia en el país. Se precisa que las actuaciones de todas estas violaciones fueron  ordenes directas de Maduro y, en el caso del Sebin, de Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV. Estas violaciones, que constituyen crímenes de lesa humanidad fueron parte de una política deliberada del Gobierno para silenciar, y sofocar a la oposición», enfatiza el informe.

«Los actos de violencia documentados no fueron realizados por individuos aislados y sin conexión actuando solos dentro del Sebin y la Dgcim. Estas violaciones, que constituyen crímenes de lesa humanidad fueron parte de una política deliberada del Gobierno para silenciar, y sofocar a la oposición», enfatiza el informe.

La misión ha documentado los casos de 122 víctimas sometidas a tortura, violencia sexual y a otros tratos inhumanos en los centros de la Dgcim, especialmente en su sede principal en Caracas (conocida como Boleíta) y 51 por parte de agentes del Sebin, principalmente en el Helicoide, contra opositores, periodistas, manifestantes y activistas.

Aunque los casos denunciados pertenecen especialmente a los años 2017, 2018 y 2019, las violaciones y los crímenes del Sebin y la Dgcim continúan hasta hoy, manteniéndose las mismas estructuras, patrones y prácticas, afirma la misión, dirigida por la jurista Marta Valiñas.

Agencias