Alberto Barboza: Bosque en llamas

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Depurando los archivos de mi laptop, encontré un material que me llegó hace algunos años, actualmente este mismo se encuentra disponible en YouTube. Se trata de una conferencia dictada por el Dr. Carlos Kasuga Osaka, para entonces Director General de Yakult, S.A. De C.V. una empresa mexicana-japonesa que fabrica un producto muy interesante, leche de vaca maternizada para niños, pero con un “lacto bacilo” extraído de la leche materna. La conferencia se denominó: Los aspectos más importantes de la cultura empresarial japonesa”, presentada en la Primera convención nacional de emprendedores universitarios”. La misma versó sobre las diferencias entre un país como Japón y otro como México, en términos de la educación, la actitud ante la naturaleza, la religión y la posición ante la vida. Al final de la conferencia el Dr. Kasuga compartió un cuento que le narro su padre cuando era un niño, y decía más o menos así:

“Había un bosque muy hermoso en el que vivían muchos animalitos. De repente se desata un incendio y todos los animalitos empiezan a huir, menos un gorrioncito que va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas de agua tratando de apagar el incendio, vuelve al río moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y una o dos gotitas de agua deja caer en su intento de apagar el incendio En ese momento pasa un elefante y le grita: ¡Oye gorrión no seas tonto! ¡Huye como todos! ¡No ves que te vas a achicharrar! El gorrioncito voltea y le dice ¡No!, este bosque me lo ha dado todo, oportunidades, familia, felicidad y le tengo tanta lealtad que no me importa morir en tratar de salvarlo. Regresa al río nuevamente, moja sus alitas y revolotea sobre el bosque incendiado y deja caer algunas gotitas de agua. Ante esta actitud, Dios se compadece de él y desata una tormenta que apaga el incendio y el bosque vuelve a reverdecer y a florecer, y todos los animalitos regresaron y volvieron a ser tan felices como antes.

Termina diciendo el Dr. Kasuga: “Jóvenes, yo comparo este bosque con mi México, tal vez estemos en un gran incendio, en una gran crisis, política, social, económica y moral, pero yo les pido a ustedes que todos los días, dejemos caer una o dos gotitas de sudor y de trabajo. Si así lo hacen, México se los agradecerá y Dios los bendecirá”.

Esas palabras que para entonces parecían dramáticas en la descripción de la situación por la que atravesaba México y también algunos países de Latinoamérica, hoy día en el caso de Venezuela son completamente irrisorias, ningún país de esta comarca, y me atrevo a decir que en el mundo entero, ha experimentado una disminución del producto interno bruto a los niveles negativos como el de la economía venezolana, acompañado de una hiperinflación sin precedentes, una devaluación de la moneda de decenas de dígitos y una depreciación de la misma, respecto a su capacidad de compra, de muchos dígitos  también, solamente para mencionar cuatro elementos.

En estos momentos de cara al próximo evento electoral, debemos dinamizar nuestras acciones y dejar de lado la pasividad, hay que votar, es una rendija pequeña pero que al atravesarla nos coloca en otra situación, no es la solución definitiva, en eso estamos claros, pero es un paso. Debemos estar conscientes que las abstenciones de otrora en nada nos beneficiaron, no rindieron los frutos que esperaban quienes las propusieron, y hoy estamos en peor situación. La imagen de desintegración, egoísmo y falta de estatura política de la oposición, no se debe solamente a su genética, es en buena medida, producto de una estrategia del gobierno haciendo eficientemente su trabajo en términos de división de la oposición y desanimo hacia el voto. Está muy claro que al no votar la oposición, y en su defecto, si vota la minoría que apoya al gobierno, simplemente ganan y eso es legal, dolorosa verdad pero cierta.

Señores, independientemente, de que muchos percibamos que esta generación de políticos de los últimos veinte años, no han alcanzado un nivel intelectual y moral considerable, y además sin rasgos de estadista, como la generación que le precedió, hay que apoyarlos, posteriormente en un contexto democrático y con cierto estado de derecho, los enfrentamos y sacamos del poder si no hacen bien su trabajo. Solo entonces, vamos a derramar gran cantidad de gotas de sudor y el máximo esfuerzo para reconstruir a uno de los potencialmente mejores países del mundo, y llevarlo por la senda del progreso y bienestar de la gente. Si así lo hacemos, no solamente Dios nos bendecirá, sino también, las futuras generaciones de venezolanos nos lo agradecerán. No abandonemos a Venezuela, la solución está cerca, siento que estamos en “dolores de parto” hacía una sociedad mucho más decente.

Alberto Barboza

Coach Gerencial en liderazgo, planificación y productividad

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