SpaceX realizará su primer lanzamiento tripulado al espacio este miércoles

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SpaceX, de Elon Musk, está lista para hacer historia este miércoles con el lanzamiento de dos astronautas de la NASA al espacio, en el primer vuelo tripulado desde el suelo de Estados Unidos en nueve años.

Se trata de un cohete SpaceX Falcon 9, el cual despegará de la plataforma de lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida, con la cápsula Crew Dragon en la parte superior.

La cápsula estará tripulada por Robert Behnken (49 años) y Douglas Hurley (53 años), quienes llegarán a la Estación Espacial Internacional (ISS) tras 19 horas de vuelo. Ahí los esperan dos astronautas rusos y uno estadounidense para volver a la Tierra.

Uno de los asistentes del lanzamiento, que recibió luz verde a pesar del confinamiento por la pandemia del coronavirus, será el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; mientras que el público general podrá disfrutarlo a través de una transmisión en vivo.


En los 22 años transcurridos desde que se lanzaron los primeros componentes de la ISS, solo las naves espaciales desarrolladas por la NASA y por la agencia espacial rusa han llevado tripulaciones hacia esa estación.

La NASA utilizó el famoso programa de transbordadores, enormes y extremadamente complejas naves aladas, que llevaron a decenas de astronautas al espacio durante tres décadas.

No obstante, este programa costó 200,000 millones de dólares (mdd) por 135 vuelos. Desafortunadamente, finalizó tras dos accidentes fatales. La era de los transbordadores espaciales llegó el 21 de julio de 2011, cuando Atlantis regresó a la Tierra.

Más adelante, los astronautas de la NASA aprendieron ruso y viajaron a la ISS en el cohete Soyuz desde Kazajstán, en una asociación que sobrevivió a las tensiones políticas entre Washington y Moscú. Estados Unidos tenía claro que esto solo era un acuerdo temporal.

La situación cambió durante la presidencia de Barack Obama, cuando arrancó el programa de tripulación comercial de la NASA, destinado a desarrollar naves espaciales privadas para transportar astronautas estadounidenses al espacio.

Fue así como la NASA confió en dos compañías privadas la tarea de diseñar y construir cápsulas que reemplazarían a los transbordadores: Boeing y SpaceX.

La administración de Donald Trump retomó el proyecto como un símbolo de su estrategia para reafirmar el dominio estadounidense del espacio, tanto militar — con la creación de la Fuerza Espacial — como civil.

Para 2024, Trump ordenó a la NASA regresar a la Luna. Aunque el calendario parece difícil de cumplir, el lanzamiento de este miércoles podría ser un gran paso para lograrlo.


Para construir la nave espacial de SpaceX, la NASA otorgó a 3,000 mdd a la compañía fundada por Elon Musk en contratos desde 2011.

La operación tomó cinco años más de lo planeado, pero eso no bastó para que SpaceX derrotara a Boeing.

El vuelo de prueba de Starliner, de Boeing fracasó por serios problemas de software, por lo que tendrá que rehacerse.

“Ha sido una verdadera historia de éxito”, dijo Scott Hubbard, ex director del Centro Ames de la NASA en Silicon Valley.

“Hubo un gran escepticismo”, recordó Hubbard, quien conoció a Musk antes de la creación de SpaceX y también preside un panel asesor de seguridad de la compañía.

“Los dirigentes de Lockheed, de Boeing, me podían decir en una conferencia que estos tipos de SpaceX no saben lo que hacen”, agregó.

Sin embargo, SpaceX finalmente llegó a la cima con su cohete Falcon 9. Desde 2012, la compañía reabastece a la ISS para la NASA, gracias a la versión de carga de la cápsula Dragon.

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El pronóstico del tiempo para el lanzamiento de SpaceX es desfavorable, con una probabilidad del 60% de condiciones adversas, según los pronosticadores de Cabo Cañaveral.

En caso de que se tuviera que suspender, la próxima ventana de lanzamiento es el sábado 30 de mayo.

La misión tripulada, llamada Demo-2, es de fundamental importancia para Washington por dos razones.

La primera es romper la dependencia de la NASA respecto a Rusia; mientras que la segunda es catalizar un mercado privado de “órbita terrestre baja” abierto a turistas y empresas.

“Visualizamos un día en el futuro en el que tengamos una docena de estaciones espaciales en órbita terrestre baja. Todas operadas por la industria comercial”, dijo el jefe de la NASA, Jim Bridenstine.

Musk apunta más alto: está construyendo un enorme cohete, Starship, para circunnavegar la Luna, o incluso viajar a Marte, para que la humanidad sea una “especie que habite varios planetas”.

AFP.