Mientras los mercados reaccionan con entusiasmo a cada señal de distención en Medio Oriente, la realidad física del sistema energético cuenta otra historia. Los inventarios globales se reducen, las refinerías operan al límite, y las cadenas logisticas revelan su rigidez estructural. La energía no responde a titulares respondea infraestructura. Esa es la diferencia fundamental entre una crisis financiera y una crisis energética.
Realpolitik







































