Luego de 26 años en el poder, el chavismo controla la estructura del Estado venezolano, sus recursos, especialmente los ingresos petroleros, es el principal empleador, todos los poderes están en sus manos, ahora con el espaldarazo del gobierno de Estados Unidos de América, la incertidumbre se cierne sobre la población y la frase que ya forma parte de la jerga popular “algo va a pasar”, vuelve a retumbar en sus mentes.
Es una expresión metafísica, abstracta, que llena de fe y esperanza a una sociedad con sueños diluidos. Es la frase que los opositores del régimen la dicen con frecuencia, desde hace muchos años, es la forma de resistir, de soñar en un futuro, sin el chavismo, que todos vieron muy cerca aquel 3 de enero de 2026 cuando el gobierno de Donald Trump capturó a Nicolás Maduro, pero ahora los venezolanos vuelven a entrar en el oscuro túnel de la oscuridad de la incertidumbre, de la especulación.
El contradictorio reconocimiento de la legalidad, por parte de Trump, de la “presidenta encargada y buena amiga”, Delcy Rodríguez, resultó contraproducente. Primero, porque según el gobierno norteamericano las elecciones en las que salieron electos Maduro y Delcy eran ilegales, ¿cómo es que ahora sí es legítima? Los fanáticos del mandatario norteamericano justifican este acto aduciendo que el gobierno de EUA sabe lo que está haciendo, pero ya la opinión nacional comenzó a ver con recelo la relación entre las partes.
Las razones esgrimidas por Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, están relacionadas con la estabilidad y evitar un conflicto interno, así que la líder opositora María Corina Machado y las elecciones democráticas deben esperar porque no son prioridad. Mientras la Presidente encargada cede en los negocios petroleros, el control del chavismo en el país sigue igual, con la novedad de recibir ahora los ingresos de las ventas de petróleo que le entrega el regente norteamericano, mientras continua funcionando sus estructura corrupta, represiva e inepta.
La irresponsabilidad de los venezolano entregó un cheque en blanco a quien le solucionó el problema de Maduro. Ese riesgo asumido por el gobierno de Trump tiene un costo y debe pagarse. Por eso es justificable lo que está haciendo con sus nuevos aliados chavistas, ahora se entiende porque se hizo el movimiento el 3 de enero de 2026, necesitaban garantizar el suministro petrolero si se presentaba el conflicto con Irán, el tiempo materializó esta predicción, la situación en el medio oriente se complicó, los precios y el abastecimiento mundial de petróleo es inestable y el gobierno norteamericano, a parte del tema bélico, no tiene claro cómo manejar la situación que está afectando a la economía universal.
La guerra con Irán es una prueba de resistencia, el que más tenga recursos puede aguantar más, obviamente Israel y EUA la van a ganar. Pero existe otro escenario que superó las predicciones ligeras de Trump, el enemigo no es igual a Venezuela o a Cuba, los chiitas son radicales y si tienen que llevarse a medio mundo lo van hacer, esa actitud psicológica es la que genera temores en utilizar fuerzas terrestres norteamericanas. Esta apreciación materializa la advertencia de Sun Tzu relacionada con el peligro que se genera cuando se acorrala al enemigo y no se le da alternativas, lo obliga a utilizar su fuerza ante la inminente muerte.
Mientras esa situación no cambie, Trump no va a buscarse problemas en Venezuela. Si Delcy garantiza el negocio petrolero, el resto poco importa, por eso le advirtió a MCC que no están dadas las condiciones para regresar al país, así evita un conflicto, mientras abre otro frente en Cuba, al que espera manejar con una diplomacia blanda.
En el medio oriente la situación se complica, así Delcy y su mafia tendrán garantizadas sus permanencias. La impunidad y el control sobre el país se mantendrá, y los venezolanos seguirán esperando que las cosas cambien, porque el sueño del “algo va a pasar” mantendrá vivas sus esperanzas.
Cupertino Flores




































