Donald Trump y Xi Jinping coincidieron este jueves en Pekín en un punto sensible para la economía mundial: el estrecho de Ormuz no puede permanecer cerrado.
La posición conjunta llega en medio de una guerra que ha golpeado el tráfico energético y mantiene bajo presión a los países que dependen del petróleo procedente de Medio Oriente.
Una coincidencia clave entre Washington y Pekín
La Casa Blanca informó que el presidente de Estados Unidos y su homólogo chino abordaron el tema durante su encuentro en la capital china.
Según la versión oficial, ambos dirigentes compartieron la necesidad de garantizar el paso por una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
«Las dos partes estuvieron de acuerdo en que el estrecho de Ormuz debe seguir abierto para favorecer la libre circulación de la energía», indicó la Casa Blanca.
El impacto del cierre impuesto por Irán
El estrecho de Ormuz permanece sometido a un cierre casi total desde el inicio de la guerra, tras los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.
Antes del conflicto, por esa vía transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.
La situación elevó la preocupación de gobiernos, mercados y empresas vinculadas al transporte marítimo.
El paso conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo. Por eso resulta decisivo para el movimiento de crudo desde varios países productores hacia Asia, Europa y otras regiones.
China, entre los países más afectados
China aparece entre los países más perjudicados por la interrupción del tránsito marítimo en esa zona.
De acuerdo con la firma Kpler, más de la mitad del crudo que China importa por mar procede de Medio Oriente y cruza el estrecho de Ormuz.
Ese dato explica el interés directo de Pekín en evitar que la crisis se prolongue.
Para China, el cierre no es solo un problema diplomático. También golpea su seguridad energética y puede encarecer sus importaciones.
Xi rechaza la militarización del estrecho
La Casa Blanca aseguró que Xi Jinping manifestó su oposición a una «militarización» del paso marítimo.
También habría rechazado la instauración de un peaje, una medida que Irán pretende aplicar en medio del conflicto.
Esa posición coloca a China en una postura delicada. Pekín mantiene vínculos con Teherán, pero también necesita estabilidad en una ruta vital para su economía.
IRS anuncia un crédito reembolsable de hasta 5000 dólares para ciertas familias
El mensaje de Xi sugiere que China busca evitar una escalada mayor en el Golfo, sin romper abiertamente sus equilibrios diplomáticos.
Trump dice que Xi ofreció ayuda
Tras la reunión, Trump declaró a Fox News que Xi le ofreció ayuda para reabrir el estrecho.
El presidente de Estados Unidos también aseguró que el mandatario chino le garantizó que Pekín no enviará material militar a Irán.
«(XI) Dijo que no va a entregar equipo militar (…) lo dijo con mucha firmeza», afirmó Trump después de la cumbre.
Luego añadió: «Le gustaría ver el estrecho de Ormuz abierto, y dijo: ‘Si puedo ayudar en lo que sea, me gustaría hacerlo’».
Las declaraciones llegan en un momento en que Washington busca presionar a Irán y, al mismo tiempo, evitar que otras potencias aumenten su apoyo a Teherán.
Una ruta energética bajo máxima tensión
El estrecho de Ormuz concentra una parte esencial del comercio energético global.
Por eso, cualquier interrupción tiene efectos más allá de Medio Oriente. Puede influir en los precios del petróleo, en el transporte marítimo y en el costo de la energía para millones de consumidores.
La coincidencia entre Trump y Xi no resuelve por sí sola la crisis, pero marca un punto de contacto entre las dos mayores economías del mundo.
Ambas partes parecen entender que mantener cerrado ese paso puede provocar daños económicos difíciles de contener.
Agencias






































