Cupertino Flores: Negocios por democracia

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A principios de mayo de 2026, las caminatas de Carmen Teresa Navas se detuvieron, la explicación de los representantes del régimen le dieron la  trágica noticia, su hijo, Víctor Hugo Quero Navas había muerto el 24 de julio de 2025, luego de permanecer detenido desde el 1 de enero de 2025.

Cínicamente, la defensora del Pueblo, Eglée González Lobato,se reunió con ella el 3 de mayo de 2026, atendió su justa petición de saber dónde tenían detenido a hijo y sonriendo le prometió investigar su paradero. El 7 de mayo  voceros del Ministerio  de Servicios  Penitenciarios  de Venezuela le informaron que había muerto por una hemorragia digestiva  y un síndrome febril agudo,  sus restos estaban en una tumba en el  cementerio Jardín de la Puerta identificado con una hoja de papel.

Víctor Hugo es uno de los  28 fallecidos en la última década en situación de reclusión bajó el régimen chavista de Nicolás Maduro, señala un informe de la ONG  Foro Penal Venezolano. Con la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional chavista el pasado, luego del 3 de enero de 2023 cuando Estados Unidos de América capturó a Nicolás Maduro, se intentó mostrar que los cientos de presos políticos recluidos en las distintas cárceles del país iban hacer liberados, pero no ha sido así.

Es difícil en un país bizarro con un régimen autoritario que controla la estructura formal del Estado, lograr la transición prometida por el gobierno norteamericano de Donald Trump, en este caso con la aparente liberación de los presos políticos injustamente encarcelados, torturados o asesinados como los 28 opositores.

Ya lo decía el politólogo, John Magdaleno en reciente entrevista que un régimen autoritario difícilmente abandona sus prácticas porque ellas generan terror, siendo precisamente el miedo el soporte depara  su poder, y la ahora presidenta ilegítima, a pesar de contar con el respaldo del gobierno de Donald Trump, no abandona sus prácticas violentas y corruptas, por eso  hasta el momento no ha  garantizado la restauración de las libertades políticas.

Al no garantizar esas libertades se limita la activación de la sociedad civil, haciendo difícil que su tejido social  se organice a través de los gremios, partidos o movimientos que le den forma a su protagonismo, si no se logra activar al ciudadano internamente es difícil lograr una transición real hacia la democracia:  por esa razón, a la autocracia no le conviene la liberalización política y solamente está modificando los aspectos relacionados con la economía.

La liberalización de la economía en las áreas petrolera, minera, comercial y financiera satisface los intereses del gobierno de Trump, pero poco importa la parte política que es clave para desmontar al régimen chavista. Hay oscurantismo en las negociaciones que se están realizando, pocos conocen los acuerdos o los temas abordados, mientras la ilegítima Delcy Rodríguez  está aprovechado su “cuarto de hora”, entorpeciendo las posibles salidas democráticas, manteniendo sus prácticas corruptas y obstaculizando el proceso de liberación de los presos opositores que debían favorecerse con la Ley de Amnistía, a quienes les cobran miles de dólares para excarcelarlos.

Si no hay presión interna y externa recuperar la democracia será difícil, dice Magdaleno. En este momento eso no está ocurriendo,  lo que está limitando las posibilidades de cambiar el balance del poder y si eso no ocurre el chavismo seguirá controlando a Venezuela.   

Al enemigo no se le puede menospreciar, más a un régimen que ya tiene 27 controlando el poder y tiene grandes cantidades de recursos provenientes del saqueo sistemático que le han hecho a la industria petrolera durante más de dos décadas.  Mientras, Delcy Rodríguez construye su proyecto futuro; su reciente viaje a Europa busca legitimidad, ya el gobierno de Trump la reconoció, la calificó como su mejor aliada y están haciendo negocios que poco están favoreciendo a las grandes mayorías; su permanencia en el  poder puede generarle dividendo si vende la idea de “ser la salvadora de la nación”, contrarrestando su imagen de “cómplice del desastre económico, político y social de Nicolás Maduro”.

El experto petrolero, Francisco Monaldi al referirse al tema petrolero dice que la presión del gobierno de Trump ha permitido quitarle el control del ingreso  petrolero, pero el sistema de corrupción sigue operante a través de los contratos, refiere al sobrino de Cilia Flores,  Carlos Malpica Flores y los negocios dados a familiares del presidente colombiano Gustavo Petro. El experto es enfático cuando se refiere a la poca transparencia de la operaciones de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en aspectos relacionados con los precios a los que se vende, los tratos preferenciales hacia los operadores, el destino de los ingresos o las cantidades vendidas.

En materia cambiaria ahora el Banco Central de Venezuela (BCV) no controla la inyección de divisas al mercado, controlado por los mismos entes financiaron que hicieron posible el lavado de dineros proveniente de la corrupción. Esta estructura bancaria es cómplice y muchas entidades están directamente vinculadas con personeros del régimen  y van a continuar beneficiándose de renta, según informaciones el gobierno de Trump inyectó a este sector aproximadamente 3.500 millones de dólares en los últimos meses.

La liberación económica se ha dado de forma más acelerada  demostrándose que Venezuela perdió su independencia como nación y la democracia quedó en segundo plano, dando paso a los negocios, más ahora que la inestabilidad del medio oriente le ha dado un mayor  protagonismo en los mercados mundiales.

Sobre este trama de corrupción, el economista José Ignacio Hernández coincide con Monaldi sobre lo que está ocurriendo en la industria petrolera, un fenómeno que se profundizó desde 2002 cuando Hugo Chávez tomó a Petróleos de Venezuela como la caja chica de la revolución, manejando más de 700 mil millones de dólares discrecionalmente.

Hernández considera que el petróleo ha ganado espacio en la vida de Venezuela, convirtiéndose en el motor de la corrupción. PDVSA, dice, es actualmente inauditable, su trama de corrupta se profundizó entre 2019 y 2023 bajo la gerencia de Tareck El Aissami, período  en el que no se sabe cuánto fue el desfalco.

Hace más de un siglo el petróleo marcó la vida de Venezuela, hoy lo sigue haciendo, sus petrodólares han servido para su desarrollo y generalizar la corrupción. Lo más grave es que ese atractivo también la ha convertido en objetivo militar, político, económico y ha hecho que su soberanía como país se vea vulnerada constantemente.   

Cupertino Flores