Hugo Delgado: Los ingenieros del caos

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En medio del conflicto entre Irán y la alianza Israel-Estados Unidos de América, los intereses que sobresalen son evidentes. El régimen de los ayatolas lucha por sobrevivir, luego de cuatro décadas en el poder, entre revueltas internas, crisis económica, represión y una visión clerical divorciada de las aspiraciones de una mayoría joven que aspira a acceder a los beneficios del mundo moderno.

En el otro lado de la acera, Israel busca sobrevivir a un enemigo que juró públicamente “desaparecerla de la faz de la tierra”; y un Estados Unidos de América (EUA) impulsado por intereses de poder e influencia en la región limitando la influencia de Rusia y China. Cada país muestra sus cartas políticas y bélicas, siendo los israelitas los que han  cargado con el peso de una guerra que en los últimos dos años se agudizó, luego de la masacre del 7 de octubre de 2023.

Para Israel el enfrentamiento con Irán era deducible. El apoyo del ayatolá Ali Jamenei a sus enemigos del Hezbolá y Hamás,  además, a los grupos terroristas con presencia en Irak, Siria y los huties de Yemen, hacen imposible cualquier victoria y paz permanente si no se liquidaba el régimen clerical. Desde su creación el 14 de mayo de 1948, el enfrentamiento con sus vecinos árabes ha sido  permanente, en esa confrontación su aliado ha sido EUA que le ha suministrado armas, apoyo político y de inteligencia.

El espíritu de la supervivencia israelí se fundamenta en el holocausto y  errores históricos que  el escritor Alberto Moravia condensa en su obra “La indiferencia”, en la que analiza desde el ancestral  antisemitismo hasta el exterminio nazi, el efecto de la indiferencia que este pueblo ha sufrido hasta el presente siglo XXI.

Su guerra ha sido sistemática y sus instrumentos de inteligencia, principalmente del Mossad,  le han permitido liquidar a dirigentes iraníes, líderes del Hezbolá y Hamás, científicos nucleares, diplomáticos, etc, El régimen clerical es una amenaza para Israel, son evidentes el financiamiento de los grupos terroristas, sus apoyos logísticos y la narrativa en la defensa internacional de sus aliados como sucedió en la crisis en Gaza.

La inestabilidad del medio oriente  es productos de históricos factores religiosos y políticos, básicamente porque el tronco descendiente de Mahoma dividido en sunitas y chiitas, polarizó las posiciones entre el grupo liderado por Arabia Saudita y el otro dirigido por Irán. Por esa razón el primer bloque aliado de EUA  guarda silencio ante las acciones militares en Gaza, mientras Teherán y sus aliados son los encargados de sesgar la información, sin contar la verdad.

En ese juego, EUA fluctúa, directa e indirectamente, entre los intereses de Israel y el de los árabes que apoyan a Hamás,  Hezbolá incluso Irán, con armas y financieramente; los distintos gobiernos republicanos y demócratas lo han hecho durante décadas. Un hecho que evidencia esa contradicción fue el escándalo Irán-contras (1985-1986) durante el mandato de Ronald Reagan,

Este 28 de febrero de 2026, el presidente Donald Trump se alió con Israel para atacar a Irán. 20 de las 31 provincias fueron bombardeadas, pero el golpe certero fue el asesinato del ayatolá Ali Jaminei y de altos funcionarios del régimen teocrático Obviamente. Esta operación anunciada por el mandatario norteamericano se denominó Operación Furia Épica.

La operación favorece a Israel porque eliminó a los cabecillas chiitas iraníes y reduce la amenaza permanente porque elimina el apoyo a sus dos enemigos: Hezbolá y Hamás; también reduce el peligro en el Libano, Siria e Irak; para EUA es positivo porque rompe con los suministros de petróleo a China y de drones a Rusia destinados a su guerra en Ucrania; además, las empresas petroleras norteamericanas también se beneficiarán. El discurso de la ayuda para restaurar las libertades al pueblo iraní es solo una justificación vacía. Todo es negocio, todo es poder.

Es difícil determinar si EUA tiene un plan definido  para manejar este nuevo conflicto, el tiempo se encargará de demostrarlo. Mientras los misiles iraníes caían cerca de su casa, un periodista domiciliado en Emiratos Árabes Unidos explicó que Trump entendió que su edad y este segundo y definitivo período presidencial no tiene mañana, por eso está tratando de demostrar su fuerza bélica y económica para reasumir el liderazgo  mundial de su nación, por esa razón “no le está parando” a las instituciones y leyes establecidas por su propia nación desde la gestión de Harry Truman.

Su propuesta es de fuerza y control, ahora se entiende porqué derrocó a Nicolás Maduro en Venezuela, pero dejó a la nomenclatura chavista en el poder para evitar problemas y facilitar, en la primera fase, los negocios de sus petroleras, garantizando -por ejemplo-  el suministro energético  para EUA, fuera del área de conflicto con Irán.

A diferencia del conflicto con Irán que es más complejo y es manejado por los israelíes, el caso Venezuela es  controlado por la CIA y el secretario de Estado, Marco Rubio, es más fácil de dirigir y si  se interviene en Cuba  va hacer por consenso la salida de la sexagenaria dictadura de los Castro. En todas estas acciones intervencionistas la democracia está en segundo plano, este asunto poco importa, a pesar de la necesidad que tiene el sistema

A pesar de la forma unilateral con la que intervinieron EUA e Israel, la situación ha cambiado con los ataques simultáneos realizados por las fuerzas iraníes contra los países del Golfo Pérsico en donde existen bases militares norteamericanas, así como otras naciones miembros de la Organización del Atlántico Norte, (OTAN). Esas agresiones han provocado que las naciones neutrales ahora apoyen a Washington y Tel Aviv.

El conflicto se ha caracterizado por el uso de misiles balísticos, drones cargados con explosivos y poco contacto terrestre. Igualmente, la mayor parte de las centenares de víctima son en su mayoría iraníes. Sin embargo, no es fácil predecir el tiempo de duración de la confrontación porque Jamenei construyó un andamiaje militar con su Guardia Revolucionaria Islámica y sus fuerzas Quds,  que han sembrado el terror, durante 37 años, en su población opositora y han apoyado grupos terroristas en el mundo.

Los efectos económicos, como era evidente que iba a suceder, ya muestran signos negativos y preocupantes en el mundo. Los precios del petróleo y el gas aumentaron afectando a las principales economías en especial Europa,  luego del cierre ordenado por Irán del estrecho de Ormuz por donde transita el 23  por ciento del petroleo mundial.

Aparentemente, el escenario actual es de caos, sin embargo, como dice el analista italiano, Andrea Rizzi: “vivimos en una época de potencias desatadas y fuerza bruta,  en las sociedades  actuales hubo un desgarro que produjo resentimientos y hay unos ingenieros del caos que han sacado provecho de esto”.

En este mundo de aparente caos existen grupos de poder que saben para dónde van, especialmente las empresas de tecnología del Silicon Valley y fondos de inversiones como BlackRock, pero gran parte de la humanidad anda en el limbo, producto de las hiperverdades creadas por la Inteligencia Artificial y las redes sociales,  y del cambio de políticas causadas por Donald Trump que, al igual que  sus homólogos Vladimir Putin (Rusia) y Xi Jinping (China), proponen un mundo sin reglas e instituciones, dando rienda suelta a sus ambiciones, sin restricciones.

@hdelgado10