El FBI enviará un equipo a Cuba para investigar una incursión de 10 exiliados cubanos a bordo de una lancha rápida acusada de provocar un tiroteo con las fuerzas cubanas en el que murió la mitad de los infiltrados, dijo Cuba el viernes.
Cuba anunció cooperación bilateral sobre el incidente el mismo día en que reconoció que estaba dialogando con Estados Unidos para intentar rebajar las tensiones entre los dos países vecinos, en un momento en que el bloqueo petrolero de Washington a la isla caribeña ha sumido a la nación aún más en una crisis económica.
El 25 de febrero, ciudadanos cubanos intentaron infiltrarse en el país en lancha rápida, armados con casi 13.000 cartuchos de munición, 13 fusiles, 11 pistolas y otro material, según informó el gobierno de La Habana.
Cinco personas murieron; las demás, que resultaron heridas, se encuentran bajo custodia cubana y reciben atención médica, indicaron autoridades de La Habana.
Cuba había declarado previamente que Estados Unidos había expresado su disposición a cooperar en la investigación.
Funcionarios estadounidenses también han manifestado interés en obtener acceso consular, ya que al menos dos de los ocupantes de la lancha rápida tenían doble nacionalidad estadounidense y cubana, y otros eran residentes legales de Estados Unidos.
«Existe cooperación con nuestros homólogos estadounidenses y estamos a la espera de un grupo de expertos del FBI para seguir avanzando en esta investigación», declaró el presidente cubano Miguel Díaz-Canel en una rueda de prensa el viernes, añadiendo que el intercambio entre el FBI y el Ministerio del Interior de Cuba se gestionó a través de canales diplomáticos y consulares.
El FBI no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios. El incidente tuvo lugar en un momento de gran tensión en las ya gélidas relaciones entre Estados Unidos y Cuba, cuando el presidente estadounidense Donald Trump presionó al gobierno comunista imponiendo un bloqueo petrolero virtual tras la captura y destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro, un benefactor crucial para Cuba, el pasado 3 de enero.
Cuba afirmó que los atacantes eran exiliados cubanos, algunos de los cuales habían sido identificados previamente como presuntos terroristas, que llegaron de Estados Unidos con la intención de sembrar el caos y atacar unidades militares.
Una patrulla cubana compuesta por cinco miembros de la guardia fronteriza a bordo de una embarcación de nueve metros avistó el buque que se aproximaba a primera hora de la mañana, a aproximadamente una milla náutica de un canal en la costa norte de la isla caribeña, a unas 100 millas (160 km) de Marathon, Florida.
Según Cuba, los infiltrados dispararon contra la patrulla desde 185 metros de distancia, hiriendo al capitán en el abdomen. Sangrando profusamente, el capitán herido permaneció al timón y viró hacia la embarcación enemiga, lo que desencadenó un tiroteo a una distancia de unos 20 metros.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que no se trataba de una operación estadounidense y que ningún miembro del gobierno de Estados Unidos estaba involucrado.
Reuters/ Daniel Trotta


































