Amos Smith: La cultura involucionaria tiene amigos del montón

347

Recuerdo la emoción de ir a la Galería de Arte Nacional a ver la pintura célebre de Arturo Michelena de Miranda es La Carraca. Veo el rostro sereno , pero con un aire de frustración, sentado de medio lado con su pierna izquierda sobre la cama, con libros apilados en una mesita de noche a la izquierda del cuadro como para certificar que estamos frente a un procer ilustrado , aunque caído en desgracia. Aprecio los colores cálidos, muy propios del academicismo venezolano de la época en que fue realizado.

Después de largo rato observando este cuadro histórico siento una gota de sudor que recorre mi mejilla izquierda. Pienso entonces que la frustración de Miranda no es por la perdida de la Primera República, sino porque el aire acondicionado de la Mismísima Galería de Arte Nacional no funciona.

El anuncio del cierre del Museo de Arte contemporáneo de Caracas, alias Sofía Imber y la expropiación a los accionistas y autoridades públicas recién elegidos del Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermudez son demostraciones recientes de como la cuitura ofende al modelo político de un pensamiento único.

La cultura oficial aparte de la propuesta básica del arpa, cuatro y maracas y los chistes que usan los representantes de este desgobierno para caer en gracia, pero lo que caen es en desgracia (aquí si me quedó bien la arjonada), en el cual insisten en imitar acentos regionales con enfasis en como hablan en el Zulia, Oriente y en los Andes,

Solo sobreviven las expresiones artísticas al servicio de un pensamiento unicolor como aquella película “Zamora. Tierra y hombres libres” de Román Chalbaud como un encargo o más bien una guagua de la ideología oficial en la guerra federal. Recuerdo que mucho antes de esa película asistí a un taller de dirección de cine con Román Chalbaud, por cierto en el Centro de Arte Lía Bermudez. El maestro Chalbaud nos mostraba una escena con Miguel Ángel Landa, si mal no recuerdo de la película Ratón de Ferretería y le digo a mi hermano y colega Que tenía al lado, Jesús Moreno.

  • Allí hay un salto de eje.
  • Es verdad- me dice Jesús.

Tengo que explicarles que un salto de eje es cuando se sitúa una cámara en un ángulo superior a los 180 grados con respecto a la ubicación de la cámara en la acción anterior lo que crea una confusión en el espacio visual del espectador.

Para hacerlo más fácil de entender. En un juego de fútbol si colocas dos cámaras a ambos lados del medio de la cancha la de la izquierda muestra la portería a la izquierda y la cámara de la derecha mostrará la portería contraria al lado Izquierdo tambien.Eso confunde el espacio de la cancha. Eso es un salto de eje.

  • Allí no hay ningún salto de eje.
  • Claro que sí maestro. Veamos la escena de nuevo.
  • Allí no hay ningún salto de eje porque lo digo yo!.

Dos comunicadores sociales del área audiovisual recién graduados nos enfrentamos a la ira del director de mayor trayectoria del cine nacional. Se negó rotundamente la repetición de la escena

Muchos años después en Zamora no ví ningún salto de eje, pero si un salto de talanquera hacia la comodidad de la cultura oficialista y pensé en la ruptura de toda una vida con su actor fetiche, Miguel Ángel Landa, fiero opositor al régimen.

Asi que mientras estamos luchando en la supervivencia extrema, todo la que alimente el conocimiento y la libertad de pensamiento conspira contra la historia oficial, contra las oscuras intenciones de una hegemonía ideológica patrocinante de la desmemoria. Entonces nunca olvides que la infección a la que ha sido sometida nuestra historia tiene el objetivo de construir la épica en esas fantasías animadas de ayer y hoy que carecen de las raíces de nuestra orgullosa identidad.

Por eso todo vestigio que resguarde los valores más genuinos, lo que promueva el conocimiento y la libertad del pensamiento. Lo que rompa el bloqueo nacional a la alimentación del espíritu del venezolano es atentar contra el alma de esta involucion pacifica pero armada. Es mucho mejor ocupar a la gente pensando en como comer.

La cultura ofende y no da votos. Aunque esto último no importa mucho.

@amossmith