Eugenio Montoro: Los nuevos monarcas del planeta

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El surgimiento de grandes desordenes y tensiones en varios lugares del mundo, han revivido las especulaciones de que los promueven grupos poderosos que actúan en la sombra para establecer un nuevo orden mundial. Lo que sigue es información relacionada.

Las protestas han sucedido en varios países y lo que pareciera estar en marcha (como sucedió en el pasado) es un nuevo período de rebeldía contra todo lo establecido. Se trata de llevar las cosas a unos extremos escandalosos como buscando nuevos horizontes. Así surge una numerosa diversidad de género, una libertad sexual impensable incluyendo niños y mascotas, el consumo público de cualquier droga, el desafío a la autoridad, el desprecio a lo religioso, coacciones sobre asuntos ambientales, un repensarlo todo y una protesta callejera casi por cualquier cosa. Tal vez sea la respuesta a las paradojas modernas de que en muchos países las personas viven mejor, pero se sienten peor; que hay muchas opciones, pero pocas que satisfacen; que se tiene muchísima información, pero que de poco sirve; que se está comunicado con millones, pero que florece la soledad. 

En sintonía con esta realidad surgen los cuentos de que grupos poderosos y ocultos son los reales responsables de incitar la agitación con el oscuro propósito de establecer un nuevo orden mundial.

Uno de los más nombrados son los “illuminati”, una sociedad secreta fundada en 1776 que se oponía a lo religioso y al abuso de poder. Los han asociado con estar detrás de la revolución francesa y son los favoritos de las novelas misteriosas (Ángeles y Demonios, El péndulo de Foucault). El billete de un dólar americano tiene la simbología del ojo encima de la pirámide atribuida a este grupo y, aunque la organización ya no existe, muchos aseguran que sigue operando en la oscuridad.

El grupo de Bilderberg empezó a reunirse en 1954 en un hotel holandés del que tomó su nombre. Hacen una reunión anual de unas 130 personas y asisten personalidades mundiales muy influyentes de todos los sectores. Su fama de “conspiradores” les viene por declaraciones como esta “Nosotros pensamos que no podemos seguir luchando siempre, Creemos que una comunidad única en el mundo sería algo positivo”.

Los masones. Si bien no es un grupo secreto, es muy discreto y eso le añade el misterio necesario para la especulación de que poseen influencia en todas partes y a los más altos niveles. Cantinflas, Winston Churchill, Mozart, Oscar Wilde, Walt Disney, son ejemplos masones de gente buena. Se los ha ligado con todo tipo de conspiraciones y pactos misteriosos con los judíos y hasta con los comunistas.

Los Protocolos de los sabios de Sion. Escrito en 1902, trata de revelar el plan secreto judío para controlar a la masonería, al comunismo y finalmente al mundo. Aunque el libro es un plagio de otro y fue intencionalmente escrito para desacreditar a los judíos, fue ampliamente usado como prueba real y, en cualquier caso, sigue vivo en el imaginario popular este misterioso contubernio.

Hay decenas más, Rosacruces, Caballeros Templarios, Comunismo y hasta el Opus Dei está en la lista y, no contentos con conspiraciones terráqueas, también existen grupos que alertan sobre la presencia de seres de otros planetas conviviendo con nosotros y con el propósito de dominarnos. Dicen, seriamente, que hasta la reina Isabel es uno de ellos.

 Otra curiosa faceta, es que cualquier suceso de amplio alcance se asocia a una acción premeditada y realizada por algún poderoso. Así, Bill Gates no se salvó de ser sospechoso de crear el Covid-19 y ni un curioso viejo millonario conocido como Soros puede quitarse “la chapa” de que está tratando, con sus millones, de conducir los desórdenes para llevar al planeta a una nueva realidad.

Todos estos cuentos poseen la seriedad equivalente a los espantos que salen de noche en el llano, pero lo cierto es que, por estos días, las conjeturas sobre las conspiraciones son numerosas y, además, transmitidas con una seriedad y pruebas de todo tipo que hacen dudar al más prevenido.

No podemos hacer mucho contra estas “conspiraciones” parientes cercanas del chismorreo, pero si debemos estar atentos de su influencia, pues si creyéramos que existe un algo tan poderoso, entonces yo, pobre de mí, mejor me quedo quieto a ver si me salvo. Esta actitud, que roza la derrota, es peligrosa y no sería de extrañar que el paralizarnos con cuentos mendaces si pudiera ser un arma de políticos corrosivos.

 Nada de nuevos monarcas del planeta. Aquí, en esta tierra de gracia, no existen esas tonterías. Lo que, si hay, en este régimen rojo, es mucha dictadura, mucho malandro, mucho ladrón y asesino suelto. Nada que no podamos derrotar, nada de otro planeta, una cuerda de bandoleros que saquearon un país y a los que vamos a sacar como se merecen. Las traiciones entre los rojos aumentan cada día y el castillo se les derrumba. Se acerca la hora final.

       Eugenio Montoro