Hugo Delgado: La luz que se apagó

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Más que económico, el problema que atraviesa el capitalismo y la democracia, es de tipo moral. Estados Unidos de América que había asumido el liderazgo, luego de la segunda guerra mundial, convirtiéndose en la luz que iluminaba al mundo occidental, ahora pierde el furor de esa llama guía.

Su actual gobierno de Donald Trump se convirtió en la anti tesis de los principios y valores de la democracia universal, tan necesarios de rescate en este mundo globalizado y caótico, amenazado por las redes sociales con sus “fakes news”, por el terror impuesto  por mandatarios que sienten amenazados sus intereses utilizando una Inteligencia Artificial con algoritmos manipulados que ponen en peligro a la humanidad, que configuran el nuevo modelo de control mundial y una economía que profundiza la desigualdad manipulando las variables que rigen la vida y los centros financieros del mundo, así como las materias primas como el petróleo, el oro o las tierras raras.

Lo grave de este contexto complejo, manipulado por los “ingenieros del caos”, como los llama Giuliano da Empoli (2019), es que Trump se asoció con corruptos y autócratas, rompiendo con la capacidad de diálogo que llevó EUA a convertirse en el líder del proceso de globalización y que derribó el Muro de Berlín, sin hacer un disparo, lo que, a su vez, provocó el desplome del comunismo liderado por la Unión Soviética. Ahora ha impuesto una retórica basada en el TERROR y la amenaza permanente contra sus aliados tradicionales que no “acepten sus deseos”.

Ejemplo de este aberrante comportamiento, es lo que ocurre en Venezuela lo afirmaba recientemente el empresario y ex directivo de Petróleos de Venezuela, Pedro Mario Burelli, al señalar que en Washington existen grupos de intereses económicos que utilizan la influencia política más interesada en los negocios, relegando a un segundo plano, la necesaria legitimidad de la democracia que le permita recuperar la calidad de vida y el poder de decisión de los venezolanos.

El sueño de los venezolanos impulsados por la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 se desvaneció con las posiciones abiertamente sesgadas del gobierno de Trump por mantener a la nomenclatura chavista para controlar el petróleo y las materias primas como el oro, el coltán, etc. ¿Y el pueblo? La percepción generalizada es que poco importa, por ejemplo, un contratista vinculado al chavismo ratificó lo que ya comienza a salir a la luz pública, el racionamiento del servicio eléctrico que afecta a la población en general es resultado del desvío de la electricidad hacia el sector petrolero que incrementó su producción.

Este hecho, junto con la inflación que podría superar el 200% y que está dolarizada, en nada ha beneficiado a una población que no está “bailando en las calles” como dice Trump, tratando de ocultar una realidad que afecta -entre otras- a la mayoría de los estados del interior, porque “la burbuja de Caracas” es privilegiada, afectados por los apagones constantes de 6, 8, 12 y hasta 18 horas diarias.

Algunos sectores empresariales, bancarios y políticos de Venezuela,  acostumbrados a “recoger los mangos bajitos”, están más interesados en mantener al país con una cultura de privilegios soportada por el modelo petrolero, le hacen el juego a Trump, guardan silencio para no generar fricciones, y aceptan el rol que adelanta la mejor aliada del antes odiado imperialismo, Delcy Rodríguez, quien ha impulsado modificaciones ilegales que permitien entregar las reservas de hidrocarburos, como el polémico acuerdo firmado con el corrupto bolichico y representante de los intereses chavistas, Alejandro Betancourt, a través de su empresa North American Blue Energy Partners (NAVEP).

Trump fue enfático con la firma de ese acuerdo que entrega preferencialmente las reservas a EUA , dejó claro que “al vencedor le pertenecen los despojos”, es decir, llegó más con el rol conquistador de apoderarse de las materias primas. Eso implica establecer relaciones de conveniencia con los dictadores que controlan el poder desde hace tres décadas y aliarse con corruptos como Betancourt, una estrategia común en sus políticas de gobierno demostradas en sus acciones internacionales, en las que su yerno, Jared Kushner, se han encargado de hacer los negocios que han incrementado la fortuna familiar.

Los escándalos constantes de corrupción en su gestión, en favor de grupos empresariales aliados o manipulando acciones en la bolsa de valores, generan opacidad en el manejo -por ejemplo- de los recursos que han ingresado por ventas de petróleo, de Citgo, y el oro que ya algunos socios beneficiados están extrayendo sin ningún tipo de control, todas estas irregularidades se hacen con el apoyo del régimen de Delcy Rodríguez.

El caso Venezuela se ha convertido en una experiencia de corrupción, opacidad y alianza con grupos corruptos y violadores de derechos humanos. Estos hechos solo están afianzando la figura de Delcy Rodríguez poco confiable, que Trump y EUA le transmite al mundo. Los actos acordados con el régimen de Delcy Rodríguez son ilegales porque se ha pretendido reconocer un mandato abiertamente ilegal para firmar acuerdos convenientes, una alternativa construida “sobre arena movediza”, como dice Burelli.

Ese error de legitimidad interna y externa, como lo hizo llevando a Delcy Rodríguez a la Asamblea de las Naciones Unidas, va a pasar factura porque hace que los grandes inversionistas petroleros vean las condiciones legales con cierto recelo, ya que el gobierno de Trump está empecinado en mantener tutelado un régimen ilegitimo que decide en favor de sus aliados; es un vulgar chantaje de mafiosos lo que ocurre en Venezuela en este momento.

Igualmente, el terror aplicado por Trump en sus relaciones también se ejecuta en al caso venezolano, lo sufren los aliados europeos, los asiáticos, el medio oriente y los latinoamericanos. Mandatarios y empresarios prefieren silenciar sus críticas a sufrir de sus embates.  Incluso ante los atropellos de las políticas migratorias contra los venezolanos y de otras nacionalidades, ningún político dice nada.  Se infunde miedo para sacarlos de Norteamérica tratando de mostrar que en Venezuela la situación está cambiando, lo que es falso porque la estructura represiva y genocida sigue operando.

EUA suplantó su capacidad de diálogo con una errada estrategia de terror, en momentos cuando China emerge como su potencial contrincante, y se hace necesario la cooperación con sus aliados, cosa que no está sucediendo porque la intención de Trump es impulsar obligatoriamente a Europa hacia el eje de Moscú, al sudoeste asiático al dominio de Pekín, y América quedaría bajo el control de Washington, tal como su plan global lo demanda, sin considerar los múltiples del mundo del siglo XXI.

La constante en las intenciones de Trump es que Xi Jimping y Vladimir Putin que son dictadores disfrazados, se repartan el mundo, tal como él lo dice, solo le queda controlar las instituciones que soportan la democracia de EUA y limitar la resistencia de su sociedad civil ahora impactada por la influencia y manipulación de las redes sociales y los algoritmos de la Inteligencia Artificial, una tarea ya lograda con el apoyo de los gigantes de la tecnología que cada día son más poderosos.

Lo preocupante es que existen personajes académicos que justifican el uso de los aranceles y las negociaciones bilaterales, como armas de presión, considerando que estas aberrantes acciones son parte del nuevo modelo de desarrollo de las relaciones mundiales propuesto por Trump. Desconocen la importancia que tuvo EUA cuando lideró la construcción del mundo que le permitió a la democracia, el capitalismo y la religión cristiana guiar a la humanidad hacia el vertiginoso desarrollo institucional, social, científico, cultural y económico, que hoy caracteriza a la humanidad. 

@hdelgado10