Daniel Castro Aniyar: El modo en que Naciones Unidas manipula el hambre para la guerra

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La manipulación de las cifras sobre seguridad alimentaria con objetivos políticos no es una novedad. En Venezuela, durante más de 10 años, el Instituto Nacional de Nutrición (INN) no pudo publicar las graves cifras de acceso y disponibilidad de alimentos, que habrían indicado un aumento del 60% de la prevalencia en la desnutrición. La aparición, por breve tiempo, de las cifras de mortalidad materna en parte indicaba que algo grave estaba pasando. A partir del año 2009 desaparecieron las cifras, indicando cambios en la estabilidad macroeconómica que empezaban a impactar a la sociedad, pasando de una envidiable época de seguridad alimenticia, en los primeros años del chavismo, a una época muy poco envidiable, cuando, a partir del 2011, la deuda externa, la destrucción del aparato productivo, el despilfarro y la corrupción acabaron con el sueño socialista y, años después, con el sueño democrático.

En el 2017 fue expulsada la Ministra de Salud Antonieta Caporale, por publicar, apenas semanas antes de su expulsión, un único boletín del INN (después de casi una década de silencio estadístico), en el que se mostraba que la mortalidad infantil aumentó un 30%, la mortalidad materna un 65%, la malaria un 76% (esto, solo del año anterior al boletín). También mostraba un salto en las enfermedades como la difteria y el zika.

¿Cuál fue la respuesta de los organismos internacionales? Un premio a Nicolás Maduro. Así mismo. Nicolás Maduro recibió en 2013, en la bella Roma, un diploma concedido por la FAO por haber logrado los objetivos del «Reto del Hambre Cero», con dos años de antelación. Maduro declaró en Roma, con absoluto descaro, que el esfuerzo hecho en su país al respecto fue posible gracias a la labor de su antecesor, el fallecido Hugo Chávez.

¿Se pronunció luego la FAO por el agravamiento de la mortalidad, según la publicación del 2017? ¿Lo ha hecho hasta la fecha, ante la poderosa evidencia de 7 millones de venezolanos que huyen para poder alimentar a sus hijos, aunque sea precariamente? ¿Se pronunció acerca de las cifras que adelantó la UNICEF, o de las ONG y Universidades sobre el grave aumento del hambre infantil hasta la fecha? ¿Se pronunció acerca de que, en el momento del premio, Venezuela ya estaba entrando en el peor momento de escasez de su historia? ¿Se pronunció por la gravedad del sub-objetivo suficiencia alimentaria, cuyas cifras sí se conocían, al menos desde 2011?: No.

De un lado, de los 5.667.480 bebés nacidos desde 2011 hasta el 2024, murieron de hambre y enfermedades 114.653 bebés, en manos del abandono del sistema de salud, la desnutrición materna y la inanición[1]. Del otro lado, la FAO otorga un dorado premio para ser colgado en la pared, legitimando al mismo responsable de esas muertes prematuras, con todo el dolor que un pueblo puede soportar.

Hay que hacer notar, ante todo, que las evidencias de la grave manipulación estadística llevada a cabo por la FAO se produjeron sobre una nación en contacto con la globalización, occidental, rodeada de democracias, y bajo el escrutinio de una poderosa oposición. Una nación donde todavía es posible que los organismos internacionales ingresen y estimen las verdaderas cifras. Y aun así, la FAO manipuló las estadísticas del hambre venezolana[2], y dio un premio al dictador ante los medios internacionales. 

114.653 bebés es muchísimo más de lo que se acusa a Israel desde el 7 de octubre del 2023. La capacidad del chavismo en matar bebés es mayor, incluso, medido por la acusación contra Israel, año a año.

Pero, a diferencia de Venezuela, no existe un objetivo militar tan jugoso, como hacer desaparecer al Estado de Israel, esto es, el mal ejemplo democrático, la luz del desarrollo en medio de la humillante pobreza del Medio Oriente. Un odio compartido por la mayor parte de las dictaduras del mundo y la confusión de los incautos. Para eso ha servido la Asamblea General, llena de las peores dictaduras y financiada por intereses y petrodólares del islamismo radical, para usar el hambre como arma de guerra.

Por eso, aunque estadísticamente es posible, nadie acusa a Maduro de genocida, ni de tener un plan de eliminación sistemática de los venezolanos (que son mayormente opositores, o que, como muy bien se sabe, no reciben las célebres cajas de alimentación CLAP, cuando son opositores).

La manipulación contra Israel

Pero estas cifras de inanición provocada por Israel, por causa del férreo control de las dictaduras sobre los organismos internacionales, también son manipuladas. Al igual que sucedió con Venezuela, al estafador se le ve la costura.

El Famine Review Committee (FRC) en la Franja de Gaza, en su informe de Marzo 2024, tiene por objetivo corregir la evaluación que se hizo sobre seguridad alimentaria, y que concluía que Gaza estaba muriendo de hambre. Este comité concluyó que:

  1. No se considera plausible el análisis de FEWS NET [el equipo anterior] dada la incertidumbre y la falta de convergencia de la evidencia de respaldo empleada en el análisis. Por lo tanto, el FRC no puede determinar si se han superado los umbrales de hambruna durante abril.
  2. Las estimaciones más bajas de FEWS NET sugieren dos puntos clave: 1) que hubo un aumento significativo en la disponibilidad de alimentos de febrero a marzo a abril, y 2) que casi el 100% de las necesidades diarias de kilocalorías estaban disponibles para la población estimada de 300.000 personas en abril, incluso utilizando cálculos conservadores.
  3. En conclusión, con respecto a las estimaciones del consumo de alimentos, el FRC tiene algunas preocupaciones con los métodos mediante los cuales se calculó la situación con respecto a la disponibilidad de alimentos en el norte de Gaza, lo que, combinado con una comprensión incompleta del acceso a los alimentos, hace que las conclusiones de FEWS NET sean débiles.
  4. Si bien FEWS NET estimó que la disponibilidad calórica en el área cubría solo entre el 59% y el 63% de las necesidades (basándose únicamente en la Asistencia Alimentaria Humanitaria) en abril, la revisión realizada por el FRC estima que este rango sería del 75% al ​​109% si se utilizaran alimentos comerciales y/o alimentos contratados de forma privada. Este rango se amplía aún más teniendo en cuenta el suministro no humanitario, lo que agrava aún más los argumentos a favor de un alto nivel de incertidumbre (…) con un acceso de 157% si se utiliza una estimación más alta.
  5. En este informe [el anterior] establece con poca certeza las entregas de comida (…) Es posible y probable que una gran parte de estos suministros contratados comercialmente y/o de forma privada haya sido y siga siendo de difícil acceso, especialmente para los más vulnerables. Sin embargo, el FRC considera poco probable que la totalidad de estos suministros fueran y sigan siendo completamente inaccesibles para la población.
  6. Para un análisis más exhaustivo, FEWS NET [el informe anterior] podría haber desarrollado escenarios incluyendo otros diferentes niveles de acceso como las entregas comerciales y/o contratadas de forma privada, así como las de pan subsidiado de las panaderías del PMA, evitando así una hipótesis de “cero” suministros, como la que hicieron.

Estas conclusiones fueron observadas por el mundo entero, y fueron comentadas con estupor y vergüenza. Pero, donde no hubo vergüenza, fue en el mismo organismo IPC que publicó los informes. Fíjense:

  1. El día 3 de julio 2024 no se podía acceder al informe de marzo, y sí a un informe de junio que repetía el viejo discurso de la “alta inseguridad alimentaria, y el inminente riesgo de hambruna”.
  2. El dia 4 de julio ya estaba listo un nuevo informe de marzo, que repite, casi como una mantra, el discurso de “alta inseguridad alimentaria, y el inminente riesgo de hambruna”.

Borraron un informe inconveniente, pero quedó el de mayo ¿Aun así, cómo es posible que las conclusiones de mayo, con sus delicados y concienzudos cálculos, que advertía, con mucho respeto, sobre la grosera insuficiencia de los cálculos anteriores, no hayan afectado la redacción del informe de junio?.

Antes de que lo borren de la plataforma, y cambien el PDF (puede cambiarse a distancia), aquí están los “capture”, para que nunca se crea que fue una ilusión:

Figura 1: Conclusiones donde se explica que no se puede endorsar la condición de hambruna y habla de la poca convergencia de las evidencias

Figura 2: Donde se explica que las kilocalorías son mucho más altas y que estuvieron disponibles a la población

Figura 3: Donde se critica el método utilizado y, con ello, las conclusiones llevadas hasta entonces por Naciones Unidas

Figura 4. Donde se aumenta la disponibilidad calórica hasta 109%, e incluso hasta 157%, si se incorpora el sector comercial (los mercados y negocios de Gaza fueron excluidos del cálculo y se testifica que están llenos)

Con estas groseras manipulaciones, Naciones Unidas preparará nuevamente las pruebas con las que la Corte Penal Internacional acusará a Israel, como hizo antes, sin derecho a su defensa. Estas son las “pruebas contundentes” de las que hablaba el fiscal Karim Khan, y por las cuales pidió, de manera prevaricante, que se le retirara a Israel el derecho al principio de proporcionalidad (que es un exabrupto, porque es el centro mismo del Estatuto de Roma).

Es deseable para este artículo, terminar con las palabras de la jueza Sebutinde, quien se colocó valientemente en contra de la acusación del fiscal Khan, y dejó por sentado que Israel ha presentado en muchas ocasiones sus informes de defensa y que no han sido, ni mínimamente, considerados por la Corte. Sebutinde acusa a la Corte de querer imponer sus puntos de vista en contra del acusado:

“Por último, he votado en contra de la última medida que exige la presentación de un informe más por parte de Israel. En vista del número de informes que la Corte ya ha ordenado a Israel presentar, esta medida podría verse como otro esfuerzo de la Corte para hacer cumplir sus órdenes existentes, lo cual es un poder que no posee.”


[1] Calculado solo con la tasa de mortalidad infantil revelada en el 2016, pues las posteriores fueron silenciadas. Esta tasa se estima mucho mayor en los años siguientes hasta el 2024.

[2] El cálculo de la FAO es un simple giro hacia atrás: sumó las cifras desde el 2005 hasta el 2013, obvió la crisis que se inició en los años 2009 y 2011, y dio un premio por haber cumplido los objetivos “con dos años de anticipación”. La década posterior simplemente desapreció.

@danielcastroani