Neuro Villalobos: Conocimiento más inteligencia

303

“El poder es el más necesario de los elementos exigidos para el progreso humano, pero, a la vez, del que más se desconfía.” Bennis y Nanus.

En la más reciente Encuesta Nacional de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB),llevada a cabo por Psicodata cuyo estudio fué presentado el 1o. de marzo del año en curso, se llega a una conclusión que pone en evidencia lo que muchos analistas del acontecer nacional nos imaginábamos: “los venezolanos están preocupados por su presente y desanimados por su futuro.” En efecto, el 90% de la población así lo cree y los responsables de ese sentimiento, indudablemente,  son los que han conformado el régimen oprobioso de Chávez y Maduro con el partido PSUV a la cabeza con 24 años en el poder saqueando y destruyendo el país y tratando de insuflar un mensaje de odio y resentimiento entre los venezolanos.

Han logrado lo que psicológicamente se propusieron ya que el 81% de la población considera que no se puede confiar en nadie, y un porcentaje similar, el 80%, sólo consigue un aliado en la fe y en su religión. Es decir, en estos largos y penosos años transcurridos no ha habido un liderazgo que canalice y oriente al 79% de la población que siente rabia a donde ha llegado Venezuela y al 73% que le entristece pensar en el futuro de la nación. Podríamos también concluir     que somos un país devastado, arruinado, desorientado y con un futuro cargado de incertidumbre, cuya recomposición nos va a costar “Dios y su ayuda”.

Adicionalmente, el 75% de la población indicó que en los últimos dos años ha experimentado la falta de familiares y amigos cercanos debido a la migración. Es obvio, cuando más del 20% de la población del país lo ha abandonado debido a circunstancias políticas, económicas y sociales, lo cual agrava más el deseo de volver por parte de los expatriados ya que se conseguirían  con un país desconocido, poblado por desconocidos, donde el 64% considera como principal fuente de stress el problema económico en este momento.

Sin embargo, a pesar de la situación general del país que ha causado rabia y desánimo en la mayoría de la población, el venezolano demuestra que tiene conciencia de su propio valor, que su frustración e indignación es con quienes han conducido al país a este estado de postración, con mentiras y engaños, con fines muy particulares, ya que el 78% consultado está contento cómo resultó su vida y el 76% consideró que está cercana a su ideal.

Este resultado del estudio, aunque parezca contradictorio, refleja que el venezolano se siente bien consigo mismo y que por lo tanto, es capaz de hacer su aporte para construir el país que nos merecemos y con las características que queremos si así nos lo proponemos.

Los dirigentes son circunstanciales y sobre los aberrados caerá todo el peso de la ley, la divina y la de los hombres. Los errores enseñan y los venezolanos hemos aprendido que no sólo debemos votar sino elegir a los más aptos y capaces de la sociedad; que todas las revoluciones sociales son tristes no solo porque un solo hombre se erija mesiánicamente por las masas adocenadas, sino que para lograrlo tiene que recurrir a la violencia y al terror, a un ideal de muerte y destrucción donde la vida adquiere todas las tonalidades de grises y termina en desesperanza y frustración. Dejemos que los muertos entierren a sus muertos y digamos como Gustavo A. Becquer: “no sé, pero hay algo que explicar no puedo, que al par nos infunde repugnancia y miedo, al dejar tan tristes, tan solos a los muertos.”

Recordemos que el ser humano por lo general, a pesar de su resistencia, es permeable a los cambios y éstos se están produciendo aceleradamente, pero la inteligencia aflora cuando los cambios se plantean de manera clara, precisa, y más aún cuando de ellos se derivan expectativas favorables para todos. El conocimiento no tiene ni admite fronteras y su infinitud es más amplia que la estupidez humana. El conocimiento más la inteligencia del venezolano nos permitirá acelerar el paso para ponernos a la par del progreso mundial, por encima de los ignorantes y resentidos. En eso creo.

Neuro J. Villalobos Rincón

nevillarin@gmail.com