EEUU reabre su embajada en Kiev

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El secretario de Estado, Antony Blinken, anunció este miércoles que Estados Unidos reinició las actividades de su embajada en Kiev, capital ucraniana, la cual permaneció cerrada durante más tres meses, desde diez días antes del inicio de la invasión rusa, el 24 de febrero. Por otra parte, Finlandia y Suecia solicitaron formalmente unirse a la OTAN este 18 de mayo, una aspiración que el presidente estadounidense Joe Biden dijo apoyar «firmemente».


En el día 84 de la guerra ordenada por Rusia contra Ucrania, Suecia y Finlandia entregaron su solicitud formal para unirse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La expansión de la alianza hacia Europa del Este es una línea roja que el Kremlin había trazado desde antes de lanzar el conflicto contra su vecino país.

Mientras los combates avanzan en distintas zonas, se acercaría un fin a semanas de asedio en Azovstal, la fábrica de acero en Mariúpol que se convirtió en símbolo de la resistencia ucraniana.

Rusia informó este 18 de mayo que 694 combatientes ucranianos se rindieron en las últimas 24 horas, para un total de 959 desde el pasado lunes. Pero, los comandantes de Ucrania de alto rango aún no se han entregado, según reportes de la prensa local que citaron al líder separatista prorruso Denis Pushilin.


«El día ha llegado. Hoy estamos reanudando oficialmente las operaciones en la Embajada de Estados Unidos en Kiev», dijo este miércoles el secretario de Estado estadounidense Antony Blinken a través de un comunicado.

La embajada de la nación norteamericana permaneció cerrada más tres meses, desde el 14 febrero, unos días antes de que comenzara la invasión rusa en Ucrania el día 24 de ese mes.

Blinken también quiso destacar en el comunicado que la sede estadounidense en Kiev reabrió con «medidas adicionales para aumentar la seguridad» dado que «la guerra continúa».

La reapertura de la embajada ya estaba en la agenda de Estados Unidos desde que Rusia anunció que la ofensiva se retiraría de las inmediaciones de la capital para centrarse en la región del Donbass, en línea con la decisión de la Unión Europea de retomar también la actividad allí.


Marat Jusnulin, vicepremier ruso, manifestó en la ciudad de Melitópol que el futuro de esa urbe, ubicada en la región de Zaporizhia, es que se integre “en el marco de la familia rusa”.

“Por eso he venido aquí, a ofrecer el máximo apoyo a la posibilidad de integración”, puntualizó el alto funcionario.

En el contexto de la visita, Jusnulin recorrió la central nuclear Zaporizhia, la mayor de su tipo en Europa. El viceprimer ministro prometió que la central “continuará trabajando” y que “se mantedrán todos los puestos de trabajo”.

En el lugar, Jusnulin subrayó también que Rusia no tiene inconveniente en suministrar electricidad de la planta a Ucrania si Kiev “está dispuesto a recibirla y pagarla”. “Si no la recibe, (la central) trabajará para Rusia.”

En la víspera, el mando del Kremlin ruso visitó Jerson, ocupada también por las tropas rusas. Allí llamó a potenciar la economía de esa zona con la ayuda de Moscú.


El bloqueo naval que Moscú mantiene en el mar Negro impide la salida de millones de toneladas de cereal, lo que agrava la crisis alimentaria que sufren varias de las naciones más pobres del mundo.

Según el secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, en estos momentos existen unos 22 millones de toneladas de cereal almacenadas en varios silos del país. El jefe de la diplomacia estadounidense llamó a la unión de organizaciones y Gobiernos para forzar a Rusia a crear “corredores”, en mar o tierra, para poder mover esa mercancía.

En este sentido, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó estar en contacto con Rusia, Estados Unidos, Turquía, Ucrania y la Unión Europea para lograr un acuerdo clave que permita tanto la salida del cereal ucraniano como la venta de alimentos y fertilizantes rusos.

«Rusia debe permitir la exportación segura de cereal almacenado en los puertos de Ucrania. Se pueden explorar rutas de transporte alternativas, incluso sabiendo que eso no sería suficiente para solucionar el problema. Los alimentos y fertilizantes rusos deben tener acceso a los mercados internacionales sin impedimentos indirectos”, puntualizó el jefe del organismo multilateral.