Hugo Delgado: Armando al enemigo

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Como es tradición histórica, Estados Unidos de América (EUA) crea sus propios enemigos con intenciones desconocidas para la opinión pública en general, pero bien claras para lo que el periodista (+) Pablo Bassim, denominaba el “high  commander”. Los fusiles, vehículos y tanques, entregados al dictador, José Stalin, con los que derrotó a los alemanes, luego lo convirtieron en su enemigo; y el apoyo a los chinos en la época de Richard Nixon (1969-1974) y Henry Kissinger (viajes secretos 1971-1972) catapultó ese híbrido del capitalismo-comunismo que hoy rige en el gigante asiático y se ha convertido en otra amenaza ¿Falta  de estrategia o de manejar los tiempos y tomar las decisiones pertinentes, en el momento que se debe hacer?

La tibia posición del gobierno de Joe Biden de Estados Unidos y de la Otan liderada por Alemania, la llaman “estratégica”, mientras los misiles rusos derriban edificios de viviendas civiles. Las razones  que justifican tal actitud  son económicas. Actualmente,, el 40% del gas consumido en Alemania –por ejemplo- es de origen ruso, y gran parte del petróleo que va a EUA igual. Las informaciones que indicaban que el abastecimiento seguían fluyendo –Shell confirmó su compra con descuento-, pero con una gran diferencia: El barril superó los US $120  y las arcas del Kremlin seguirían recibiendo dinero de sus “aparentes enemigos.

¿Errores? De este lado de la audiencia, los medios informativos ayudan a precisar los hechos o desinformar. Nadie tiene la verdad absoluta, y el común de la gente accede a cierta parte de las razones que mueven “los intereses estratégicos”, porque visos los  hechos  actuales se deduce que si el presidente Vladimir Putin -desde 2000- ya mostraba las intenciones de su “Russkiy Mir” (mundo ruso), occidente debió reducir su dependencia energética, dice el coeditor del Comercio de Colorado (EUA), Jesús Sánchez Meleán.

Todos los caminos conducen a Roma, dice el refrán, en este caso hacia los negocios ¿Cuáles son? “El high commander” sabrá porque el común de la gente no,  tampoco entenderá que mientras petróleo y gas fluyen hacia occidente, esos petrodólares le financian la guerra a Putin ¿Contradictorio?  Ahora se entiende la negativa  de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y EUA de tomar acciones militares contundentes, pues son muchos los intereses en juego, más en un continente que le huye al “término guerra” ,desde la II Guerra Mundial (1939-1945), y busca resolver sus contradicciones con el diálogo.

¿Occidente no olfateó el peligro del“Russkiy Mir”, luego de la invasión a la península de Crimea en 2014 o incluso cuando la ex Secretaria de Estado del ex presidente Bill Clinton, Madeline Albright, se entrevistó con Putin, en 2000? Eso es poco probable. El presidente de Ucrania, Volodomir  Zelenski, reclamó duro a la CE y USA diciéndoles que su indecisión los convierte en cómplices de Putin o simplemente “nos dejaron solos”. Era la expresión de un mandatario desolado que presagiaba con sus más cercanos colaboradores el porvenir de su país.

Al revisar la historia de Europa, existen ciertas extrapolaciones históricas que pueden realizarse, cuando el canciller de Alemania, Adolfo Hitler, decidió invadir las provincias checas de Moravia y Bohemia el 15 de marzo de 1939, y luego a Polonia el 1 de septiembre del mismo año. Las actitudes de la OTAN y EUA son similares. El Reich argumentó la protección de los grupos étnicos que  poblaban ciertas zonas en ambos países, similar a las justificaciones de Putin para entrar en Donestk y Luhansk y tergiversar la historia  para anexarla a su “mundo”.

En 24 de agosto de 1939, Rusia y Alemania firmaron el pacto de no agresión Molotov-Ribbentrop. Era una forma de garantizar temporalmente una paz para evitar confrontaciones mientras se repartirían a la siguiente víctima: Polonia (1-septiembre-1939). Mientras las potencias occidentales guardaron silencio y en especial Gran Bretaña que  aplicó una política de apaciguamiento dirigida  por su primer ministro, Neville Chamberlain, quien justificó el revisionismo  y la anexión germana de los territorios, y EUA mantuvo su política aislacionista. Sin embargo, la guerra terminó envolviéndolas y al final declararon la guerra al eje Roma, Berlín y Tokio.

La sangrienta arremetida de Rusia contra Ucrania está obligando a occidente a revisar sus negocios, su dependencia del petróleo y gas de Moscú, el manejo estratégico de la información, el rol del Internet y las redes sociales, las nuevas formas de violencia, la evaluación de las armas tecnológicas, la importancia de una opinión pública más activa en el momento de comunicar, sus modelos geoestratégicos para entender las amenazas de Rusia y China, combinando intereses locales y globales.

Putin ya perdió la guerra, dice Yuval Noah Harari (1-03-2022), acepta que Rusia puede invadir todo el territorio ucraniano, pero el problema será mantener el control. Los planes de Moscú de una operación relámpago como la realizada por Hitler en Polonia y Checoslovaquia, no sucedió. Las 48 horas se han convertido en semanas, y  aún con las  arcas llenas por el incremento de los precios del petróleo y gas, la resistencia interna y el apoyo con armas de la OTAN y EUA, dificultará su permanencia.

Según Harari, Putin podrá ganar todas las batallas pero perderá la guerra. Su conclusión se basa en lo observado hasta hoy: “Cada tanque ruso destruido y cada soldado ruso muerto aumenta el valor de los ucranianos para resistir. Y cada ucraniano muerto aumenta el odio de los ucranianos”. Esa tendencia se acentúa en un mundo influenciado por una información que corre por las redes sociales en tiempo real, contradiciendo la concepción histórica del Kremlin, y  obligándola a revisar sus experiencias en Afganistán, Georgia y Chechenia, y a Estados Unidos la de Irak.

Desgraciadamente, esta guerra va a durar y será sangrienta.  Lo contundente es que Ucrania -contradiciendo a Putin- demostró que es un país real, con ucranianos que están demostrando que no van a vivir bajo el yugo del nuevo imperio ruso. Los europeos y EUA también deberán recordar al escritor romano Flavio Vegecio Renato (383-450): “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Y olvidarse un poco de lo dicho por Michael Corleone en El Padrino: “No es nada personal, es un asunto de negocios”, porque en este momento la naturaleza de los negocios sí importan.

@hdelgado10