Oscar Arnal: 4-F: celebración del golpismo

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 Cuando se cumplen 30 años del 4 de febrero de 1992, todos los pretextos de la intentona golpista han dejado al descubierto que lo que hubo en realidad se resume en la perpetuación de una ambición de poder. Tres décadas más tarde el país se cae a pedazos, convertido en una fábrica de pobres que alcanza según las últimas cifras del estudio Encovi de la UCAB al 94,5 % de los venezolanos. En paralelo, en materia política cada vez se reducen más las libertades, los derechos humanos y se cierra la posibilidad de la alternancia, consagrada en la Constitución.

 El parlamento madurista aprobó un acuerdo para exaltar la fecha, y en sus argumentos el diputado promovente habló de reivindicar también “El Carupanazo” y “El Porteñazo”, sendos levantamientos militares que pretendieron derrocar al expresidente Rómulo Betancourt. Mientras tanto, el ministro de la Defensa Padrino López, inauguró una plaza en Fuerte Tiuna con el nombre del 4F y Maduro develó una estatua del finado jefe de los uniformados donde afirmó “aquella madrugada del 4 de febrero de 1992, Venezuela vivió el estremecimiento político y espiritual más grande que se haya conocido desde la época de la Independencia». El partido oficialista convocó para el mismo día una marcha en la misma dirección.

 Alabar una intentona golpista para que se conozca a nivel histórico y educativo como un evento que enaltece a los que, violando el juramento constitucional, tomaron las armas para asaltar el poder y deponer a un presidente electo deja muchos cabos sueltos. Justifica además de cara al futuro que cualquiera que sienta que se está gobernando mal pueda hacer lo mismo.

 La pelea hay que seguirla dando en todos los terrenos y con mucha creatividad. Para el 2024 hay que escoger con tiempo al menos una veintena de candidatos. Todos los que participen en las primarias deben ser una opción del primero al último. El régimen jugará de nuevo al escenario Ortega de Nicaragua, inhabilitará candidatos y partidos por igual, fomentará a toda costa la división opositora e inventará aspirantes a quienes financiará. Utilizará todo el aparato y ventajismo del Estado para impulsar a Maduro y encadenará todos los medios de comunicación para lograr la perpetuación. Al final, si algo les sale mal, utilizarán al TSJ para revertir la derrota. Así las cosas no hay que llamarse a engaños. Hacer todo el esfuerzo, por todos los medios y todo el tiempo. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

 Lo que ha sostenido a Maduro todos estos años es el apoyo cubano, ruso y chino, al que se ha sumado ahora el iraní en materia petrolera. El cohecho con unas fuerzas armadas al margen de su rol constitucional y al unísono de lo que sucedió el 4 de febrero de 1992.

 Para salvar a Venezuela por supuesto es indispensable la unidad de la alternativa democrática: unidad, unidad y más unidad. Dar la pelea en todos los terrenos, sin dejar vacío alguno.

@OscarArnal/ [email protected]