Hugo Delgado: Los tentáculos del Foro

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Mientras los vagones del metro de Santiago de Chile todavía arden, en América parecen no entender la dimensión de los tentáculos del pulpo comunistas que abrazan aceleradamente a sus democracias, destruye sus instituciones e instaura gobiernos con facetas de izquierdismos moderados, pero en el fondo, solo buscan un objetivo, instaurar las bases de un comunismo orquestado desde La Habana Cuba, pero pensado desde el Kremlin.

No es gratis el apoyo político militar del régimen ruso de Vladimir Putin, a la marioneta venezolana, el ilegítimo Nicolás Maduro. Tampoco lo es la presencia de miembros del servicio multinacional secreto cubano, el G-2 en toda la estructura pública y de seguridad en Venezuela y de otros gobiernos democráticos adscritos al Foro de Sao Pablo, tan de moda en estos tiempos.

Un brazo ejecutor del Foro de Sao Paulo es el Grupo de Puebla, una organización que, según escribe el peruano José Valdivia Sotomayor del portal El Político, reúne a los más importantes líderes socialistas de Latinoamérica y España, entre estos destacan Raúl Castro (Cuba), José Luis Rodríguez Zapatero (España), Miguel Insulsa (Chile), Hugo Chávez, Nicolás Maduro (Venezuela), Rafael Correa(Ecuador), Kristina Fernández (Argentina), Ignacio Lula da Silva(Brasil), Daniel Ortega(Nicaragua), Ernesto Samper, Gustavo Petro, Jesús Santrich (Colombia), Evo Morales (Bolivia), entre otros.

En 1989, luego de la caída del Muro de Berlín y de la Unión Soviética se reunieron en Sao Paulo (Brasil) partidos comunistas y socialistas, y grupos de guerrilleros latinoamericanos (Farc, ELN, Montoneros, Movimiento Revolucionario Tupac Amaruc, La Campora, etc,) y crean el vigente Foro de Sao Paulo. Crónicas, pronunciamientos y líneas de acciones son de público conocimiento, por ejemplo en noviembre de 2018 durante su encuentro en Buenos Aires, ratificadas en Caracas el julio de 2019, definieron sus líneas para presionar a los gobiernos que se oponían a sus intereses, entiéndase, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Colombia, los hechos recientes lo demuestran.

Pero cuál es el objetivo del Foro de Sao Paulo. Es lograr que España y Latinoamérica se conviertan en sociedades socialistas. Lo que sucede es que las experiencias europeas, en Asia, África y América, muestran fracasos y genocidios (la China de Mao, la URSS de Stalín, la Camboya de Polt Pot). En el caso de las guerrillas entendieron que las armas no eran la vía, había que utilizar las ventajas de la democracia y el narcotráfico para llegar al poder, desacreditando a líderes e instituciones democráticas, creando nuevas organizaciones (Venezuela evidencia esta estrategia), tomando y manipulando las instancias que garanticen la permanencia en el poder, elaborando constituciones que faciliten el control y utilizando los recursos (dinero y petróleo) de cada país, apoyar la propagación del ideario comunista.

Para facilitar la tarea, los grupos G-2 formados por la extinta KGB rusa en Cuba, se encargan de penetrar las estructuras políticas, militares y económicas de los países miembros, sucedió en Venezuela (calculan que existen más de 20 mil funcionarios cubanos en el país ocupando distintos cargos) con Barrio Adentro y otros proyectos, al igual que programas médicos apoyados por el corrupto ex presidente Ignacio Lula da Silva, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua. Los hechos son evidentes.

Ahora que los disturbios aupados por llamados “estudiantes universitarios” y organizaciones con nombres relacionados con humanismo, ecología, derechos humanos, cultura, etc, se propagan por el continente, supuestamente defendiendo a los pobres, se evidencia que estas asonadas forman parte de un plan bien organizado, Raúl Castro sabe de eso por algo tiene 60 años en el poder en Cuba, que busca reivindicar sus causas para luego asaltar el poder.

Lo preocupante del asunto es que Estados Unidos y sus aliados de la región parecen no entender bien la dimensión de la amenaza. Ni siquiera son capaces de unir sus fuerzas para luchar contra los autócratas izquierdistas. Tampoco han creado opciones viables para enmendar y reivindicar la democracia de sus errores, o denunciar y aplicar la ley contra los corruptos ex mandatarios izquierdistas por todo el continente, tal como ocurrió con el escándalo del conglomerado brasileño Odebrecht, aliado de Lula da Silva, cuyo objetivo fue financiar de forma fraudulenta a sus aliados.

México ya entró en la órbita, próximamente lo harán nuevamente Argentina y Perú con su golpe al parlamento y de la mano de ex componentes con otras facetas protagónicas del Sendero Luminoso, La Campora, el ERP y el MRTA. En Chile el sector castrense dio una dura lección a Cuba y sus intenciones, cuando el general Augusto Pinochet (11 de septiembre de 1973), derrocó a Salvador Allende, aliado incondicional de Fidel Castro. En una polémica declaración, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se atrevió a decir lo que todos en silencio aceptan: ese golpe salvo a ese país y le permitió ser lo que es hoy. Impidió que el legado del comunismo lo cobijara: represión, violación de derechos humanos, atraso y pobreza. Eso es lo que muestra la revolución de los barbudos, tan admirada por los intelectuales europeos y americanos, y de la que Rómulo Betancourt presagió sus nefastas consecuencias hace más de medio siglo.

@Hdelgado10