Antonio «Toño» Soler: Derby de K o de HR

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Con la victoria de los Guardianes de Cleveland 2-0 en el quinto juego de la serie divisional, se definieron los cuatro equipos que disputarán las series de campeonato, de la liga americana, Guardianes vs Rays, y de la liga nacional, Dodgers vs Cerveceros.

Series que al igual que la serie mundial serán al mejor de siete, por lo que la estrategia de usar los lanzadores de acuerdo a la estadística más favorable para ellos con respecto a los bateadores, que caracterizó como en los últimos años a las serie de comodín, y luego a las divisionales, podría variar por la necesidad de usar más brazos por el incremento del número de partidos.

Con todo y que los números de abanicados por temporada y la cantidad de carreras anotadas por encuentro no ha sufrido una variación significativa en los últimos diez años, lo visto en postemporada si denota un desequilibrio manifiesto entre el dominio del pitcheo sobre el bateo, lo cual a nuestro entender está haciendo el juego aburrido.

Un juego para definir un protagonista de una serie de campeonato, donde se establezca un récord de outs por la vía de los tres strikes, 21 en total, en donde las únicas dos anotaciones fueron producto de un solo batazo, no dan pie a la sensibilidad que el juego de béisbol, un deporte donde las habilidades se combinan con la estrategia deberían mostrarnos.

No todo el juego se debe limitar a tratar de buscar el gran batazo, llegando incluso los defensores de las nuevas tendencias a crucificar a quien se embasa por un sencillo, casi culpándolo de que el siguiente bateador produzca un contacto para doble play. Estamos de acuerdo es que en algunas circunstancias del juego un out por la vía de los strikes, causa menos daño a la ofensiva que un batazo para dos o hasta tres outs, el poner la pelota en juego puede generar más resultados positivos que negativos.

Supongamos que un equipo tiene corredores en tercera, y segunda, el manager a la defensiva decide jugar cuadro adentro para evitar la carrera de tercera, corriendo el riesgo de que si un rodado pasa al infield no anote una sino dos carreras el conjunto a la ofensiva, el ponche solo le convendría a la defensa, porque hay más posibilidades que poniendo la pelota en juego se produzca una carrera que se produzca una doble o triple matanza. Es más lo que se puede ganar que lo que se puede perder, por eso muchos managers sueltan a sus corredores en primera base con cuentas de 3-1 o de 3-2.

Los 75 ponches de los Medias Blancas en los cinco juegos de la serie divisional ante los Guardianes, 15 por encuentro, al restar la cifra de los 27 outs, Cleveland jugó en todos los cinco encuentros los nueves episodios, dan que el resto de la defensa hizo 8 outs, menos chance de errores, por ende también de ver una buena atrapada o un gran disparo para realizar un out, las cuales a los amantes del juego como nosotros nos gusta ver.

El connotado técnico dominicano Manny Acta, en su cuenta en la red social X, ante Twitter, escribió ayer lo siguiente: “Puedes hacer las bases más grandes, decirle a la defensa dónde jugar, controlar los intentos de pick off, pero nada de eso puede ayudar a un humano a reaccionar y manejar el tipo de lanzamientos que estamos viendo en el juego de hoy. En algún momento, tendremos que mover el montículo hacia atrás. #1890” 

Dando en el clavo del asunto porque MLB, siempre buscando el equilibrio del juego sabe que en estos momentos los lanzadores élite están muy por encima en dominio del juego que los bateadores élite, ha planteado la idea en la Liga de Arizona, donde se juntan en esta época los mejores prospectos del béisbol, de colocar al jardinero izquierdo y al derecho más adelantados y pegados a las líneas, a objeto de que se produzcan más extrabases. Pero si no hay contacto con la bola imposible que se aumente el número de batazos, limitar el juego a jonrones, boletos y ponches lo está haciendo muy predecible.

Muchas hipótesis podrían evaluarse, lo cierto del caso es que lo visto hasta ahora en la postemporada, a muchos nos hace pensar que la MLB, ya debería estar estudiando una modificación tan drástica como la de 1968, cuando la altura del montículo se redujo de 15 a 10 pulgadas, después de números alarmantes encabezados por el estelar lanzador de los Cardenales de San Luis Bob Gibson, quien terminó esa zafra con 1.12 de efectividad, 28 juegos completos, de los cuales 13 fueron blanqueos.

O sencillamente los equipos tendrán que regresar a buscar mejorar el contacto, sin enfocarse tanto en levantar la pelota para producir cuadrangulares.

El mejor ejemplo de esto son los Rays de Tampa Bay, el conjunto con más victorias en la liga americana este año, gran favorito para ganar su serie ante los Guardianes de Cleveland, por ser el que menos ponches recibió en todo el béisbol con 1145, 7.06 por encuentro.

Los Dodgers de Los Ángeles que buscan el tricampeonato, fueron el cuarto mejor en ese departamento con 1267,  7.82, por juego. Los otros equipos con vida, Cleveland fue quinto con 1271, 7.84 y los Cerveceros serían la excepción al terminar en el puesto 20, con 1383, 8.54, por cada match disputado.

Mientras tanto nos están privando a todos los seguidores del béisbol al sano juicio de evaluar el porque se mandó o no a tocar, aplaudir una toque suicida, un bateo y corrido perfecto. Dejando la evaluación del trabajo del manager y su cuerpo técnico solo a su uso bien o mal a sus lanzadores, al parecer más un juego de grandes ligas a uno de pequeñas ligas, donde los pitchers generalmente son los mejores desarrollados físicamente y por ende es normal que se produzcan más ponches que outs por otras vías.

Comienza la pasión de Invierno

La próxima semana arrancan los torneos invernales en Venezuela, Dominicana y México, desatando en sus países, y entre el gran número de nativos hoy en día en otras latitudes, una pasión que es verdaderamente indescriptible.

En la LVBP, la gran incógnita para los ocho conjuntos son los importados, ya que en el papel no equiparán el nivel de los criollos. La liga es muy pareja y solo los equipos que puedan lograr el concurso por mayor tiempo de su base nativa podrían considerarse como grandes candidatos.

Cardenales, Magallanes, Tiburones, Leones y Águilas, parecieran ser los más fuertes, siempre y cuando cumplan con la premisa anterior. En el caso particular de Águilas, el mes de octubre puede ser clave en sus aspiraciones porque además de la interrogante de los importados, el no contar con los bates de José Pirela, Yonathan Perlaza y el recientemente adquirido Luis Matos, en estos primeros juegos, hace que por más talento de los jóvenes en sus filas no haya un bateador determinante en el papel a la hora de remolcar las carreras, hasta la incorporación de Andrés Chaparro.

LIDOM

El 16 de octubre arranca el torneo con el mayor talento presente en todo el béisbol de invierno, con los Leones del Escogido, buscando el Tri campeonato, teniendo en Aguilas del Cibao y Tigres del Licey, sus grandes rivales en el papel, por el talento nativo presente en sus filas.

Gigantes del Cibao y Toros del Este, siempre luchan, mientras Estrellas Orientales ha anunciado a los importados de mayor cartel y salario, Trevor Bauer, Harold Ramirez y Roenis Elias, para poder competir en un torneo que sea excitante.

Liga Mexicana del Pacifico 

Al igual que la LVBP, arranca el 13 de octubre, teniendo a los  Charros de Jalisco, actuales bicampeones, y campeones del Caribe, como los máximos candidatos, junto a los siempre competitivos Naranjeros de Hermosillo y Tomateros de Culiacán.

Así que a partir del 13 de octubre no nos pregunten de otra cosa que no sea Winter Baseball. Será hasta la próxima Dios Mediante.