La narrativa del chavismo sobre sus relaciones con Rusia, China e Irán experimentó cambios importantes después de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, aunque Venezuela no rompió sus vínculos con esos tres países. Así lo señala un informe de Transparencia Venezuela que analiza la evolución del discurso oficial y de los medios alineados con el Gobierno entre enero y agosto de 2026.
Según el estudio, tras la captura de Maduro el 3 de enero, Caracas y sus principales aliados internacionales mantuvieron inicialmente un discurso muy similar. En Venezuela se calificó el hecho como un “secuestro”, mientras Maduro fue presentado como “prisionero de guerra” y se denunció una presunta violación del derecho internacional. Esta narrativa también fue reproducida y amplificada por medios estatales venezolanos y por medios de comunicación rusos, chinos e iraníes.

Sin embargo, con el transcurso de los meses, el discurso comenzó a desplazarse hacia posiciones más pragmáticas. De acuerdo con Transparencia Venezuela, Rusia pasó de centrar su mensaje en la defensa de Maduro como presidente legítimo a prestar mayor atención a las consecuencias económicas, energéticas y petroleras derivadas de la nueva relación entre Caracas y Washington.
China, por su parte, comenzó a enfatizar la protección de sus “intereses legítimos” en Venezuela, mientras que Irán perdió presencia en la narrativa sobre el país. El informe relaciona este último cambio con el conflicto que posteriormente involucró a Irán, Estados Unidos e Israel, lo que habría reducido el espacio dedicado a Venezuela en los medios iraníes.
El estudio destaca además que el acercamiento de Delcy Rodríguez a Washington no significó una ruptura mediática con Moscú y Pekín. TeleSUR y Venezolana de Televisión (VTV) continuaron difundiendo contenidos provenientes de medios rusos y chinos, aunque el tono general habría cambiado.
En conjunto, Transparencia Venezuela identifica una transición desde una narrativa basada en la defensa política de Maduro y la confrontación con Estados Unidos hacia un enfoque más pragmático, en el que adquieren mayor importancia las relaciones económicas, el petróleo y los intereses comerciales. El informe sostiene que este cambio discursivo no implica necesariamente el abandono de las alianzas internacionales de Caracas, sino una adaptación de la forma en que son presentadas públicamente.
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