La caída de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 generó ilusiones en la mayoría de los venezolanos, soñaban con cerrar el episodio de 27 años de control chavista. Sin embargo, el pragmatismo junto al gatopardismo está predominando en la fase posterior, porque la nomenclatura que sigue controlando el poder está intacta.
Igualmente el tiempo de permanencia en el poder oxigena a la élite chavista dirigida por los hermanos Rodríguez, Jorge y Delcy, y Diosdado Cabello. La captura de Maduro no desmontó la estructura formal controlada totalmente por el chavismo, eso no ha cambiado, con el agravante que asuntos como la corrupción en el poder judicial y en la gestión pública continúa.
Muestra de esta irregularidad, es lo que sucedió con un periodista beneficiado “supuestamente” con la política de amnistía que pagó 20 mil dólares para su liberación. Otro hecho es lo que ocurre con una desconsolada madre que espera por la liberación de su hija, presa hace 5 años por un caso en el que no tuvo nada que ver, ya tiene la orden de absolución hace varios meses pero la orden no sale porque no paga. Igualmente un joven que ya tiene la orden de liberación desde hace dos años, continua tras los barrotes, porque no tiene cómo pagar lo que le exigen sus carceleros. Estos tres ejemplos enriquecen las versiones de fuentes informativas que han denunciado el cobro entre 15 mil y 300 mil para ejecutar las órdenes emitidas por los jueces. Esa corrupción sistemática está vigente.
Aún con el dolor de lo ocurrido el 24 de junio de 2026, con el terremoto en La Guaira, Caracas, Carabobo, Aragua y Falcón, la corrupción de militares y los burócratas no se detiene. Denuncias provenientes de distintos puntos de Venezuela señalan las arbitrariedades de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, agentes policiales y de seguridad, impidiendo el tránsito terrestre de donaciones (medicinas, ropa y alimentos), pidiendo dinero, desviando cargas hacia depósitos oficiales o decomisándola.
Por otra parte, esta lamentable que la crisis mostrara la falta de humanismo y la arrogancia del poder de un régimen que despreció, desvió donaciones y entorpeció el apoyo de grupos internacionales especializados en desastres, obstaculizando sus movilizaciones o enredándolos en su red burocrática de control, para manipular la distribución o cargar con inmerecidos méritos. La recuperación de la zona del desastre no la harán los mismos que provocaron la crisis, tendrá que optarse por una organismo supranacional de lo contrario será difícil hacerlo.
Las intenciones manipuladoras se extendieron a la prensa nacional e internacional, la razón, simple, Delcy, Jorge y Diosdado quieren ocultar la realidad, su incompetencia demostrada en el manejo de la zona de desastre. En sus declaraciones en cadena nacional muestran una visión tergiversada de la realidad, haciendo ver que todo está controlado, mientras las situación era otra.
Pero lo ocurrido va más allá, se demostró que las verdaderas intenciones del régimen son las de manipular la realidad diciendo que todo está bajo control; es asumir protagonismos políticos mientras mueren miles de personas; es negarse a reconocer la dimensión de una crisis que destruyó familias física y mentalmente; es mostrar la faceta de un régimen que trata de ocultar el impacto del terremoto que traerá graves consecuencias económicas, políticas y de inmigración.
Este desastre complica un escenario económico en el que la deuda supera 240 mil millones de dólares, más las cuentas ocultas que se desconocen, esta descomunal cifra hace que la producción petrolera sea insuficiente para hacer frente a tamaños compromisos. Más cuando la recuperación de la zona del desastre demanda inversiones mil millonarias y ya es una evidencia histórica la incompetencia del régimen para solucionar los problemas nacionales, porque su gestión durante 27 años ha mostrado un alto grado de corrupción, ineficiencia en el manejo de los asuntos económicos y sociales.
A pesar del optimismo generado por la captura de Nicolás Maduro, la situación interna ha variado muy poco, la presión a los medios de comunicación y los periodistas continúa; la violación de los derechos humanos contra la oposición no ha variado; la devaluación avanza a pasos agigantados provocada por el mismo régimen que manipula la divisa americana y necesita más bolívares para atender el gasto público; la red de gobernadores y alcaldes, en su mayoría chavistas, operan con total impunidad ejecutando obras con sus testaferros y haciendo proselitismo político para no perder espacios de cara a las elecciones generales; las carreteras están tomadas por los extorsionistas de la Guardia Nacional Bolivariana y los cuerpos policiales. La zona fronteriza colombo-venezolana sigue controlada por las guerrillas y el narcotráfico. Nada ha variado.
Respaldado por el gobierno de Estados Unidos de América, Delcy Rodríguez sigue ganando espacio con su “legitimidad de desempeño”, dice Rafael Uzcátegui del Laboratorio de Paz, garantizando así la estabilidad para los negocios petroleros y financieros principalmente. Se han impuesto así los intereses de los grupos pro negocios norteamericanos, en detrimento de la salida democrática y la libertad de los venezolanos, declaró recientemente, la diputada del Partido Popular de España, Cayetana Álvarez.
La permanencia de Delcy en el poder es contraproducente para la oposición, porque puede vender la falsa versión de “soy la salvadora de Venezuela”. Favorecida por los números y una percepción de encaminar al país hacia su recuperación, puede afianzarse más cuando el mejor propagandista es el mismo Donald Trump que la considera su mejor amiga.
Al entregar su destino a los intereses de EUA, Venezuela ahora se siente comprometida moralmente con “el salvador”, más cuando su sociedad ha sido incapaz de solucionar sus problemas y decidió entregar su destino a Norteamérica. Sin embargo, el país no entendió que eso tiene un precio que debe pagar.
La intervención de enero para capturar a Maduro obedeció a la estrategia norteamericana de contar con petroleo seguro, independiente del medio oriente, asegurando así los negocios de Chevron y de otras petroleras que están haciendo inversiones de rápida recuperación, evitando cualquier amenaza legal por la ilegitimidad que caracteriza a los poderes públicos venezolanos desde 2015.
La crisis del medio oriente y ahora las secuelas del terremoto han reorientado el futuro de Venezuela. La democracia seguirá esperando y los venezolanos continuarán soñando con el oro negro que soluciona todos sus males, Y “el país de nosotros que no dependerá de los vaivenes de los precios internacionales del petróleo”, como dice el experto Pedro Mario Burelli, tendrá que esperar.
Cupertino Flores



































