Este domingo desde Realpolitik abordamos dos temas decisivos para el futuro de la región: Colombia no tiene mañana: Libertad o todo el poder para la guerrilla. Venezuela: La transición comienza con la reconstrucción del Estado. Un análisis sin concesiones sobre poder, seguridad y gobernabilidad en América Latina.
El inesperado retorno a Venezuela de la diputada Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, marca un drástico viraje estratégico impulsado directamente por el Departamento de Estado de los EE.UU., que ha decidido sentar en una mesa de trabajo formal a la oposición parlamentaria del exilio y al parlamento controlado por el chavismo bajo Jorge Rodríguez. Este movimiento, calificado por analistas como una demostración de fuerza de Washington, desplaza por completo de la mesa de negociación directa a María Corina Machado y a la Plataforma Unitaria. La exclusión responde al profundo rechazo y animadversión del régimen hacia la figura de Machado, obligando a los EE.UU. a recurrir de forma pragmática a Figuera —quien no coordinó su regreso con los líderes opositores internos— como una figura institucionalmente «más potable» para destrabar los canales de comunicación.




































