El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunirá con ejecutivos de las principales refinerías de petróleo estadounidenses tras el histórico acuerdo energético suscrito con Venezuela, informó el programa Fox & Friends.
El acuerdo, de 25 años, involucra 17 campos estratégicos e inversión privada de 100.000 millones de dólares, destinados a revitalizar la deteriorada industria del país con las mayores reservas petroleras probadas en el mundo.
Los términos del acuerdo otorgan a Estados Unidos el control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles pertenecientes a las reservas probadas venezolanas, las más grandes del planeta.
En la cita con los refinadores, Trump discutirá la viabilidad técnica para procesar y comercializar este volumen de crudo pesado. Igualmente evaluarán las proyecciones para elevar la producción de la empresa mixta hacia la meta de 1,5 millones de barriles diarios.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, detalló el sábado que el país recibirá 19 dólares por cada barril comercializado.
«Queremos ser una potencia energética, gran productora de petróleo, un exportador importante de gas y gran desarrollo petroquímico», dijo la mandataria en un discurso en televisión estatal para justificar por qué escogió «el camino de la diplomacia» con Estados Unidos.
La negociación despierta inquietudes entre adeptos al chavismo, al concretarse en medio de la fuerte presión que ejerce Washington sobre el gobierno Rodríguez, que asumió el poder de manera interina en enero tras la caída de Nicolás Maduro en un operativo estadounidense, reseñó la AFP.
Petróleo y pobreza
Presionada por Washington, Rodríguez impulsó en los últimos meses reformas para que los sectores del petróleo y la minería abran estas industrias, otrora celosamente controladas por el Estado, al capital privado, especialmente extranjero.
A la vez, Estados Unidos relajó las sanciones petroleras impuestas durante la administración de Maduro.
La producción petrolera ha aumentado 29,8% desde enero hasta julio, cuando Venezuela alcanzó 1,2 millones de barriles diarios, pero sigue lejos de los 3 millones que extraía a finales del siglo pasado.
El acuerdo busca recuperar esos picos de producción, pero analistas coinciden en que solo pasará en el largo plazo.
«El aumento de producción no se verá por lo menos (en) tres, cuatro años», estima el ingeniero Oswaldo Felizzola.
Este especialista en petróleo ve con buenos ojos que Estados Unidos funja como «garante» para las inversiones en Venezuela, que no ha logrado atraer grandes capitales en más de una década.
«Si no fuese así, esos campos no serán explotados en los próximos 10 o 15 años porque Pdvsa (Petróleos de Venezuela) no tiene los recursos económicos para hacerlo», apunta Felizzola, profesor del Instituto de Estudios Superiores en Administración.
Una operación de tal magnitud puede acelerar la ansiada recuperación económica en Venezuela, aún golpeada por la brutal contracción de 80% que sufrió entre 2014 y 2021.
Es la esperanza de muchos venezolanos que apenas sobreviven con salario mínimo mensual equivalente a 0,16 dólares y bonos estatales que alcanzan hasta 240 dólares mensuales, muy lejos de los 730 dólares que cuesta la canasta alimentaria, según estimaciones privadas.
«Si quieren el petróleo de acá, de Venezuela, tienen que pagarlo al costo que está, porque no es que Venezuela les va a regalar el petróleo», sostiene Carlos Baco.
Este trabajador público de 74 años de edad espera que con estos ingresos petroleros, la economía mejore. Su bolsillo no ha sentido el efecto del aumento de la producción en los últimos meses.
«Hasta el momento no se ha visto nada; el consumo y la comida más cara (…) suben el dólar y suben los artículos, sube todo, el transporte, todo. Esto es imposible aquí», señala.
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