Hugo Delgado: El imperio de la mentira

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En su obra,  la historiadora y filósofa alemana, Hanna Arendt, advierte sobre la naturaleza de la mentira, sus efectos en la sociedad y el sometimiento a su imperio. Cuando no se distingue entre  el bien y el mal, no se puede pensar y mucho menos juzgar lo que es o no correcto.

Por estas  razones, mentir constantemente no tiene como objetivo  que la gente crea en ella, escribió Arendt, sino garantizar que ya nadie crea en nada; cuando eso ocurre  no se distingue entre la verdad y la mentira, esta visión social se basó en la experiencia de la Europa convulsionada por las guerras y que ahora se acentuó -con el tiempo-, de la mano de las tecnologías.

Con los grandes cambios ocurridos en los ecosistemas digitales, específicamente con la llegada del Internet, de las redes sociales y la Inteligencia Artificial,  el mito de la mentira está  dominando la narrativa de la humanidad, estructurando “hiperverdades” afianzadas por  los grandes de la tecnología y centros de poder que se han convertido en los controladores de la información que moldean la opinión de la humanidad y construyen los algoritmos que vulneran las formas de pensar y la capacidad de diferenciar el bien del mal.

Ya el escritor italiano, Umberto Eco en una de sus últimas entrevistas, hacía referencia al daño ocasionado por las redes sociales, a la banalidad y la mediocridad de la narrativa que domina el mundo del siglo XXI; referenciaba a la tendencia que ha marcado la tecnología, específicamente el Internet y las redes con respecto a la opinión y el conocimiento, que han sido impulsadas por la  democratización  de la participación, porque ahora hay más gente divulgando sus puntos de vista, pero la verdad se ha convertido en una víctima peligrosa.

Esa posibilidad de opinar ha permitido acceder a varias fuentes de información, escribió Eco,  desvirtuando la verdad porque ahora cualquiera que lee un par de trabajos se cree experto y refuta a un investigador que ha invertido tiempo y recursos en sus estudios. Es así como los profesionales de la opinión han suplantado a las autoridades del saber, estos últimos llamados a ser los filtros del conocimiento; estos personajes se han convertido en los charlatanes que hoy lideran la opinión, llevando a la sociedad  hacia la oscuridad e ignorancia, porque  acceder a la información   no implica comprender; también se está generando una “ilusión del saber” y se está perdiendo la conciencia sobre los límites del conocimiento, base de la generación de nuevos saberes.

El imperio de la mentira referido por  Arandt demostró cómo ella crecía para justificar actos banales, como los ejecutados por los burócratas nazis que provocaron  el holocausto que asesinó a más de 6 millones de judíos en los campos de concentración, simplemente obedeciendo las órdenes de una cúpula desquiciada obsesionada con el poder.

Ahora la humanidad vive en el mundo de las hiperverdades, entre charlatanes como refiere en su última obra, Moisés Naím, dejando su suerte a la deriva, en manos de políticos mentirosos y programadores que crean los algoritmos financiados y sostenidos por las grandes corporaciones tecnológicas que pueden crear modelos de sociedad  dominados por ellos.

Al referirse a los algoritmos de la Inteligencia Artificial, el investigador español, Ramón López de Mántaras y el escritor italiano, Andrea Colamedici, coinciden en afirmar que los mismos no están dotados de conciencia, ni raciocinio, ni principios, ni moral.  Son simples instrucciones  matemáticas y es pura estadística que resume datos históricos con todas sus cargas emocionales,. Se tiende a pensar que si  las respuestas las da la Inteligencia Artificial  tienen razón, se  cree que si una máquina ha llegado a esa  conclusión es porque procesó todos lo datos  programados y no se puede contradecir. Ese es el problema de los sesgos, se terminan delegando las libertades, asumiendo una posición pasiva.

El periodista italiano, Andrea Rizzi, dice que gracias a los avances tecnológico, las mentiras y las sugestiones  tapan  los hechos. Este fenómeno influye en la conducta humana, su ideología, y -obviamente- en  sus valores, su moral y su  ética, herramientas fundamentales para que funcionen las sociedades verdaderamente democráticas.

Advierte sobre la polarización exacerbada  impulsada por ciertos  grupos  a los que denomina “los ingenieros del caos”, principalmente vinculados al dominio digital y al marketing político,  a quienes considera responsables  del deterioro  del tejido sociopolítico hasta el punto que nuestras sociedades  casi no tienen puentes, “volarlos ha sido muy fácil, reconstruirlos va a ser difícil”.     

Al analizar el legado de Arendt, la vigencia de sus teorías se  materializa con lo que está ocurriendo con la mayor parte de la humanidad que asumió un rol pasivo y un simple usuario que copia contenidos sin reflexión alguna, mientras los grandes de la tecnología definen y deciden los algoritmos y explotan el  dato que obtienen a bajo costo y lo manipulan de acuerdo con sus intereses.

La Inteligencia Artificial, el Internet y las redes sociales pueden servir para hacer cosas buenas o malas. La humanidad tiene en sus manos herramientas técnicas jamás vistas, que ahora modifican las posibilidades del control humano, basando las respuestas en la información suministrada, tal como lo hace un individuo con el conocimiento aprendido durante toda su vida, como ocurrió recientemente con  el ataque a los servidores de Hugging Face,  perpetrado por un  agente de IA autónomo de OpenIA, un preludio para lo que viene con la computación cuántica y su amenaza con la existencia del ser.  

El complejo escenario impulsado por las corporaciones tecnológicas y sus gobiernos, dice Colamedici, implica que “ la IA se emplea de la manera más estúpida posible porque nos embrutece.  Explica que el gran riesgo  no es que las máquinas nos sustituyan, ni que algún poder  nos domine,  corremos ese riesgo porque los grupos de poder construyen sus verdades creando hiperverdades, cuando dejemos de dar peso al pensamiento”.

Una apreciación reforzada con la reflexión del historiador mexicano, José Manuel Zunzunegui, relacionada con el dominio de la mentira en el mundo de la política que está llevando a populistas y charlatanes a la debacle de las democracias, tal como lo advirtió hace más de dos mil  400 años, el filósofo griego, Platón.

@hdelgado10