El líder del PP viajó a Ceuta y acusó al Gobierno de conocer con antelación la avalancha migratoria, calificándola de «ocupación premeditada». Pidió aclarar el papel de Marruecos y reforzar la frontera exterior de la UE.
Alberto Núñez Feijóo se desplazó este sábado a Ceuta para comprobar sobre el terreno el estado de la crisis migratoria y, desde allí, dirigió sus críticas directamente a Pedro Sánchez. Según el líder del PP, el presidente del Gobierno conocía la amenaza sobre la ciudad autónoma desde principios de semana y, pese a ello, no tomó medidas para frenarla.
«El Gobierno sí lo sabía y nada hizo», repitió Feijóo ante los medios, insistiendo en que lo ocurrido no puede achacarse a una fatalidad ni a un imprevisto. Citó los documentos estratégicos del Estado, que ya señalaban este riesgo, para sostener que la avalancha de personas hacia Ceuta era, en sus palabras, previsible.
Rechazó además la versión del propio Sánchez, quien había admitido sentirse sorprendido por la magnitud de lo sucedido. «No me creo que hayan fallado todos los servicios de información de mi país», afirmó.
Para el dirigente del PP, no se trató de un incidente aislado, sino de una ocupación planificada de territorio español y, por extensión, europeo. Atribuyó la situación a la política migratoria del Ejecutivo, a la que calificó de permisiva y responsable, según dijo, de haber transmitido durante años la idea de que en España es posible entrar de cualquier forma y acabar regularizado.
La incógnita de Marruecos
Uno de los ejes del discurso de Feijóo fue la actuación de las autoridades marroquíes, que no impidieron que miles de personas, incluidas algunas con movilidad reducida, alcanzaran Ceuta a través de las colinas o nadando hasta las playas. El líder popular reclamó que se esclarezca qué falló en la cooperación bilateral, un fallo que, subrayó, no debería repetirse.
Pese a que los Gobiernos de España y Marruecos insisten en que la relación bilateral es excelente y la coordinación migratoria sigue siendo intensa, Feijóo no pasó por alto la coincidencia temporal entre la crisis y el reciente viaje de Sánchez a Argel, país rival de Rabat, realizado para reconducir las tensiones surgidas tras el giro español en la posición sobre el Sáhara Occidental y asegurar el suministro de gas argelino.
No es la primera vez que se produce una situación semejante. Ya en 2021, entre 8.000 y 10.000 personas entraron de golpe en Ceuta poco después de que España acogiera y atendiera médicamente al líder del Frente Polisario, un episodio que entonces también se interpretó como una represalia de Rabat facilitada por la relajación deliberada de los controles fronterizos marroquíes.
Feijóo defendió que la colaboración entre ambos países no puede depender de las circunstancias políticas del momento, sino mantenerse de forma constante y eficaz.






































