Hugo Delgado: Democracia emocional

49

Apasionada por el tema, la periodista radicada en Colombia  se sorprendió con el efecto que causaron las entrevistas del streamer colombiano, Westcol, con el presidente, Gustavo Petro, el expresidente, Álvaro Uribe y hace pocos días con el candidato ganador de la primera vuelta, Abelardo de la Espriella. La razón, el efecto que tuvo sobre los potenciales votantes jóvenes.

Para la profesional del periodismo los comentarios  de los jóvenes que se conectaron en el momento de las entrevista, demostró las intenciones de esa población que tiene formas diferentes para discutir la realidad, utilizando lo que ya se sabe, el Internet y las redes sociales que  han creado narrativas con verdades particulares, en las que la profundidad de la discusión de los asuntos nacionales importan poco u ocupan ningún espacio en sus mentes.

Es un cambio de paradigma que hace de los mensajes que manejan los medios tradicionales un esfuerzo limitado porque no llegan a esta masa de potenciales votantes y eso se demostró con la identificación, especialmente con de la Espriella, durante la entrevista con Westcol,  en una contienda caracterizada por un discurso de baja calidad, más centrado en la discusión estéril de asuntos personales, en vez de analizar los asuntos de una nación convulsionada que demanda soluciones integrales a sus problemas.

La caverna de Platón se materializó en Colombia, durante su elección presidencial, 2500 años después. Las sombras aberrantes que influyen en la percepción de los colombianos se hicieron evidentes, cuando los jóvenes participan en un streamer para tomar una decisión, sin conocer los temas de interés que inciden en sus vidas. Lo característico de este proceso es que los mercenarios de la política que viven de la violencia, de la corrupción y de la explotación de las necesidades de un pueblo resentido, son los que controlan a quienes manejan las redes y manipulan los poderes sociales.

La democracia emocional colombiana materializa lo dicho por Platón en la República en relación con su descomposición de la oligarquía gobernante que se degrada hasta convertirse en tiranía, va de formas superiores de gobernar hacia la peores, estas experiencias se expresan  en Venezuela, Nicaragua, Estados Unidos, Hungría, Rusia y en las claras intenciones del actual presidente de Colombia, Gustavo Petro.

Esa descomposición progresiva es la que permite deducir cómo un gobierno como el de Petro inepto, corrupto, mentiroso y violador de toda norma legal e institucional, tenga a su cuestionado candidato, Iván Cepeda,  liderando las encuestas previas a la primera vuelta de las elecciones presidenciales. 

Algo no está bien en un país con problemas complejos con una alta desigualdad social, resentimiento histórico, violencia crónica, falta de opciones para los jóvenes, consumo de drogas y penetración del narcotráfico en los estamentos socioeconómicos. La manera superficial de tratar estos asuntos en las distintas formas de comunicación de masas muestran que el discurso electoral funciona más sobre las emociones que en sus razones profundas.

Este fenómeno nada novedoso en las democracias de hoy lo analiza, el historiador Yuval Harari,  al referir a las sociedades en las que el exceso de confianza que inspiran muchos personajes limitados que utilizan la ignorancia como aliada para actuar con rapidez, contrarresta la reflexión necesaria que permite profundizar en los asuntos públicos; esos personajes limitados inspiran, a su vez, la seguridad y protección a la que aspiran “las personas de la manada”, por esta razón los intelectuales son pocos exitosos en el mundo de la política, a diferencia de los audaces que no tienen ningún temor de mentir.

Es así como Petro logró, a pesar del alto porcentaje de rechazo, impulsa una candidatura más radical como la de Cepeda, vendiendo mitos que justifican sus mentiras, solapando así sus debilidades humanas, su ineptitud y su corrupción.

Vista la primer vuelta, los resultados muestran la sorpresiva victoria de Abelardo de la Espriella luego de ser segundo, por debajo de Iván Cepeda quien lideraba todas las encuestas;  el aumento del porcentaje de votantes en favor del candidato petrista; la reducción del caudal de votos de la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, a un millón 600 mil luego de alcanzar los 3.2 millones en la consulta interna, desplazamiento que se interpreta como una fuga de votos hacia Abelardo; el bajo apoyo de su vicepresidente, Juan Daniel Oviedo, quien no aportó nada y trabajó para su aspiración personal a la Alcaldía de Bogotá.

¿Cómo se distribuyeron las regiones Abelardo y Cepeda? Se confirmó que las regiones productoras de coca, controladas por el narcotráfico y las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), favorecidas por un proceso de paz emprendido por el gobierno se convirtieron en santuarios de la izquierda; usando la violencia, la compra de votos y la corrupción -por otra parte- filtraron los departamentos más violentos del país, igual que en los departamentos de la costa Atlántica en los que las dádivas, contratos y compra de votos con dineros públicos fueron la constante.

El voto de Abelardo se concentró en la región central en donde se encuentran los grandes centros de votación y las capitales más importantes, incluyendo Bogotá. El día después de la elección, el presidente Petro desconoció los resultados, igual Cepeda, los temores crecen por las advertencias de de la Espriella de investigar la actual gestión y castigar a criminales y corruptos, esas advertencias hacen temblar los cimientos del petrismo.

De la Espriella es amigo de Álvaro Uribe, eso no cambió, se evidenció el 2 de junio cuando el ex mandatario viajó a Barranquilla a reunirse personalmente y  garantizar el apoyo pleno de su partido CD, incluyendo a la ex candidata, Paloma Valencia, la orden es cerrar filas con el candidato anti sistema.

El afianzamiento del candidato Cepeda está fundamentado en el aumento del gasto burocrático clientelar, un esfuerzo descomunal hecho utilizando los recursos públicos para garantizar el compromiso electoral, apoyos irregulares a los poderes legislativo y judicial, prebendas expresadas en el incremento del gasto público y las subvenciones a los sectores más empobrecidos y en regiones de fácil manipulación como la costa Atlántica y dónde las guerrillas y el narcotráfico imponen su violencia.

El control legal de las encuestas que buscaron favorecer a Iván Cepeda no pudieron ocultar la verdad,  la manipulación del proceso que lo llevaría a la victoria falló, porque a pesar de la amplia experiencia guerrillera, como activista comunista, el ventajismo   dado por el control del aparato burocrático y los recursos públicos, menospreció al experimentado Álvaro Uribe, la audacia de Abelardo de la Espriella y  el poder de los grupos de poder tradicionales que controlan el mundo económico y político.

@hdelgado10