Cupertino Flores: El barco con rumbo incierto

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Desde el 3 de enero de 2026, el barco venezolano navega en un mar de incertidumbres, en la que la mayoría de la población creyó que lo ocurrido la madrugada de ese día era el fin de su largo sufrimiento extendido durante 26 años de régimen chavista.

Ese hecho marcó el inicio de un raro híbrido en  el que Venezuela deja su futuro en manos del gobierno de Donald Trump, que está cobrando la detención del ilegítimo presidente, Nicolás Maduro y su esposa y primera combatiente (?), Cília Flores, luego designa y reconoce a la vicepresidenta, Delcy Rodríguez,  ahora calificada por el ejecutivo norteamericano  “como su gran aliada”, que aparentemente dirige un cuestionado proceso de transición en paz.

Fotografía: Gustavo Baüer

Según las explicaciones del secretario de Estado, Marco Rubio, Venezuela vive un período de transición que conducirá a la recuperación de la institucionalidad democrática sin violencia. Sin embargo, este proceso se está realizando “tras bastidores” sin tomar en consideración  la participación de las mayorías y a la líder opositora, María Corina Machado, descartada por el mismo Trump públicamente.

Las negociaciones entre el régimen de la ilegítima presidente, Delcy Rodríguez,  y el gobierno de Trump ha generado cambios en varias áreas claves, especialmente en la industria petrolera. Algunos especialistas señalan que el sector necesita para su recuperación, entre 100 mil y 170 mil millones de dólares en la próxima década, y en el sector energético 40 mil millones, servicio que es fundamental para impulsar el desarrollo económico del país.

En el sector petrolero para que se sienta su fuerza económica demanda de miles de millones de dólares  anuales en su recuperación; sin embargo, el anuncio de Trump de la llegada de una fuerte inversión no se ha materializado, siendo el motivo, la falta de garantías legales que la protejan, producto de la ilegitimidad que vive el régimen desde 2015 cuando perdió la mayoría en la Asamblea Nacional.

La forma como se ha tratado de negociar el proceso está causando problemas en la población y varios analistas que pugnan por la salida democrática, vía elecciones generales, critican al actual mandato de Delcy Rodríguez porque el chavismo mantiene el control del aparato formal del Estado venezolano, los poderes públicos, las empresas públicas, el sistema educativo, los inoperantes programas sociales, los organismos policiales y de seguridad, a las fuerzas armadas y la Asamblea Nacional.

A ese control se añade el respaldo verbal y formal del gobierno de Trump que considera a Delcy Rodríguez su mejor aliada, eliminó sanciones, restableció los vuelos aéreos, autorizó las licencias de operaciones de las petroleras y entregó dineros de las ventas de petróleo a Estados Unidos de América (EUA).

Sin embargo, en una entrevista reciente, el analista, Pedro Mario Burelli,  advierte que el régimen sigue soportado por el “terror” que todavía domina la vida nacional; igualmente, la falta transparencia en el proceso de transición está generando incertidumbre  e inestabilidad lo que está afectando el comportamiento económico porque los contratos que se hacen son “chucutos”, generando corrupción y  una “estabilidad sobre una arena movediza”.

Normalizar la situación con el control del chavismo no va resolver los problemas estructurales de Venezuela; el reconocimiento de Trump al gobierno de Delcy Rodríguez deja en el limbo la recuperación de la democracia, la legitimidad  y resulta contradictorio, dice Burelli, que eso se permita porque impide que el país se estabilice, facilite la inversión y estimule el retorno de millones de venezolanos que salieron por la persecución y la crisis económica.

Las medidas ordenadas por el gobierno de Trump han generado efectos parciales y la corrupción se está profundizando con contratos firmados “tras bambalinas”. En el caso de la liberación de los presos políticos resultó un fiasco, incluso varios de los liberados han tenido que pagar miles de dólares, a otros no se le han hecho efectivo el beneficio, tampoco se sabe la cantidad de absueltos y de detenidos, a otros les agudizaron las torturas, por otra parte, los medios de comunicación denuncian el incrementó del numero de muertos encarcelados en los últimos meses.

Con respecto al periodismo, se denuncian persecuciones,  los portales de los medios informativos siguen bloqueados y  la censura en las emisoras de radio continua. Al observar la realidad actual, los cambios para el común de los venezolanos no se sienten, solo las redes llenas de expertos que saben de todo y pronostican cualquier cosa, proyectan una fe que muestra a un Trump  “ que se las sabe todas” y que todo lo ocurrido forma parte de un guion que dirige el secretario Rubio.

Favorecido por las remesas provenientes -principalmente de EUA-, la economía interna se ha favorecido en sus distintos sectores, pero esa presión de los consumidores también está generando una presión inflacionaria anualizada que se estima en más del 600%, caracterizada por unos precios que en su mayor parte se calculan con “el dólar negro”.

Con el barco sin rumbo difícilmente se puede diseñar a la Venezuela post petrolera, la que no dependa de la variación de los precios internacionales como lo hace Noruega y de las decisiones de un Estado desdibujado con un gobierno que controla los recursos y las decisiones, fenómeno que impide la conformación de una verdadera república como lo afirmó, el ingeniero José Manuel Andrade-Cuadra, en su reciente exposición “Construyendo la República de Venezuela”.

Luego de 27 años de control chavista, Venezuela necesita legitimar una democracia construida sobre las bases de una república diferenciada del Estado y el gobierno, que supere la dependencia de los vaivenes de los precios del petróleo y de la discrecionalidad de sus gobernantes en la distribución de sus recursos.  Como dice Pedro Mario Burelli,“un país de nosotros”, con un sólido sistema educativo que responda a las tendencias del mundo de la sociedad de la inteligencia y consolide al venezolano-ciudadano responsable de su futuro. 

CF.