El Parlamento Europeo aprobó esta semana la inclusión de Venezuela en la lista de jurisdicciones con alto riesgo de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo de la Unión Europea.
El régimen de Maduro teme menos a la retórica y amenazas políticas que al cerco financiero, porque sus estructuras de poder dependen de mover divisas y activos con relativa libertad.
El régimen venezolano se sostiene sobre una economía paralela que combina oro ilegal, petróleo triangulado y monedas digitales, bajo la mirada cómplice de bancos y gobiernos que, hasta ahora, han preferido mirar a otro lado.
Quizás por primera vez, Europa se atreve a decirlo sin eufemismos. Mientras tanto en silencio la CPI prepara lo inevitable. La pregunta no será como reaccionará Maduro sino la comunidad internacional.
El analista Antonio de la Cruz considera que la cúpula de Maduro se encuentra cada vez más atrapada entre las medidas del Parlamento Europeo al agregarlo a la lista por sus operaciones de lavado de activos, de China al dejarlos fuera de los 74 paises latinoamericanos que no requieren visa para entrarr al gigante asiático, la CPI y los EEUU.
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