Cupertino Flores: ¡Gracias Trump!

267

“Venezuela es un país ocupado por otras potencias, donde los carteles criminales no van a dejar el poder simplemente porque haya una votación.” (Moisés Naím)

La izquierda mundial está de vuelta con gran fuerza y empuje. La profecía de Francis Fukuyama del “Fin de la historia” no se cumplió. No interpretó los tiempos por venir, y mientras los líderes de la democracia y el capitalismo liberal veían por sus retrovisores, los comunistas que se negaron a morir miraron por el parabrisa el porvenir. Ejercen el poder con autoritarismo, corrupción y criminalidad, y nunca pagan sus pecados, es lo más grave. 

Los comunistas lograron magistralmente adaptarse a  las nuevas realidades, penetraron sus instituciones educativas, legales, etc, y especialmente los medios de comunicación para difundir su discurso disfrazado con temas ambientales, igualdad y derechos humanos; mientras sus contrincantes defensores de la democracia y el pensamiento liberal, se durmieron en sus laureles, creyeron que la meta se había logrado y no fue así.

Fukuyama solo pensó que después de la caída del Muro de Berlín, del Bloque Soviético, del fracaso de la revolución cultural de Mao Zendo, de Vietnam y Camboya,  la democracia liberal  se impondría, pero no fue así. El comunismo mundial asumió adaptaciones cama leónicas que le han permitido penetrar instituciones mundiales, medios de comunicación social, imponer su narrativa, utilizar las herramientas del liberalismo y del capitalismo para controlar, con falsos discursos, el poder.

Las esperanza de oxigenar a la democracia liberal y el capitalismo,  con Donald Trump se esfumó. No se  puede acometer tan noble acción si no se respeta la ley, se combate la impunidad y se disminuye la polarización de la concentración de la riqueza, para hacer un mundo más justo y con mayores beneficios sociales para los menos favorecidos. Y esos objetivos no se pueden alcanzar utilizando la herramienta del terror para atemorizar a los aliados naturales y a las naciones que podrían ser sus aliados, como lo está haciendo con los aranceles y el terrorismo desatado contra lo inmigrantes acusados de delincuentes o terroristas. 

Trump está favoreciendo el discurso de la izquierda mundial, el caso más evidente es Venezuela en la que una población corta de memoria histórica aplaude la traída de los inmigrantes que huyeron desesperados precisamente por la crítica situación económica, política y social que provocó el mismo chavismo, durante sus nefastos 25 años de gobierno corrupto, ineficiente y criminal.

Incluso las sanciones contra el régimen chavista están perdiendo efecto y las muestras de reconocimiento al mandato de Nicolás Maduro, presagian que pasará los cuatro años del cuestionado gobierno de Trump, tal como lo hizo entre 2017-2021.  Mientras Maduro clama contra las “medidas coercitivas unilaterales de EUA”, le impone al pueblo venezolano una sanción permanente que ha conducido a la miseria y al exilio nunca visto de sus compatriotas.

Favorecidos por las humillaciones y violaciones de los derechos humanos de un gobierno mentiroso y xenofóbico, como el de Trump, ahora resulta que el régimen de Nicolás Maduro es el bueno de la película. Igual ocurre con las amenazas y las desproporcionadas políticas arancelarias que Trump aplicó al gobierno brasileño del corrupto Ignacio Lula da Silva. También victimizó al dictador cubano, Miguel Díaz Canel, y su apabullado pueblo que ha sobrevivido durante décadas con las remesas y cajas de comida de sus familiares, concentrados principalmente en Florida.

Paulatinamente Trump con sus acciones amenazantes y su xenofobia está favoreciendo al gobierno mexicano izquierdista de Claudia Sheinbaum Pardo, al que acusa por el consumo interno de narcóticos, de lavado de dinero y de estimular la inmigración, mentiras que solo buscan justificar los problemas y la descomposición social interna de los Estados Unidos de América.   

La prepotencia, xenofobia, la desconfianza entre sus aliados y el terror como factores que caracterizan al gobierno de Trump, están justificando los desmanes del gobierno corrupto e ineficiente de Gustavo Petro en Colombia, que están conduciendo al país hacia una nueva ola de violencia y descalabro económico, cuyo fin es ganar las elecciones en 2026 a como de lugar. En los últimos meses el ex guerrillero del M-19 en una desconcertante estrategia de confrontación está buscando agrupar el resentimiento social anti imperialista que aún existe o el cree que permanece en la psique en la sociedad colombiana.

Mientras Trump gasta presupuestos multimillonarios para construir deprimentes cárceles y perseguir a fantasmales molinos de vientos (los inmigrantes), su verdadero enemigo, los chinos, persiguen concretos objetivos que sí pueden vulnerar su liderazgo en el mundo del capitalismo y la democracia occidental , tal como los dicen David Autor y Gordon Hanson  (NY Time 19-07-2025).

Dicen los autores que  “cuando la transición de Mao a la industria manufacturera se completó en China, en algún momento alrededor de 2015, el “choque” dejó de producirse. Desde entonces, el empleo en el sector manufacturero estadounidense ha repuntado y creció durante la presidencia de Barack Obama, el primer mandato de Donald Trump y el gobierno del presidente Joe Biden… Ahora, estamos aquí para argumentar que los legisladores pasan demasiado tiempo mirando el pasado, peleando la guerra que ya pasó. Más bien, deberían dedicar mucho más tiempo a analizar lo que está comenzando a surgir como un nuevo choque chino. Y este choque podría ser mucho peor”.  Esta es la verdadera amenaza, no son los aranceles y los inmigrantes, el asunto es más grande y Trump parece no entenderlo.

@cupertinoflores