Ender Arenas: La diferencia es tendencia (irreversible)

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Tomo prestado el título de un buen artículo aparecido en Letras Libres de esta semana, firmado por Torrevilla. Aunque esta nota, no tiene nada que ver con el contenido de aquella.

Esta se refiere a algo que me molesta y es que, de una parte, para acá (cuestión que no me gusta para nada), me ha dado por pensar en las cosas que dice y hace Luis Vicente León, incluso, una de las notas semanales que de sábado a sábado público en esta página, lo tomó a él como motivo de la misma (“Manual para entender la realidad según Luis Vicente León”).

Pero, de verdad, no quiero creer en lo que un amigo me dice cada vez que nos referimos al tema Luis Vicente León: “no te sorprendas con lo que dice Luis Vicente León, recuerda que no hay almuerzo gratis”, pero ojo, también, reconozco que todo vale en política, especialmente dinero, en estos tiempos en la “Venezuela de la revolución” y, a lo mejor, una figura como Luis Vicente León, lo tentaron y acepto y se comió y sigue comiendo el almuerzo que le ofrecieron a cambio de decir las cosas que ahora suele decir.

León ha levantado todo un edificio argumental, colocando en la boca de la gente normal y corriente, esa que dice que va a votar por Gonzales Urrutia porque tiene hartazgo, algunos condicionamientos, que no son construcciones del elector dispuesto a votar por un cambio político, sino que son constructos de su posición actual, en la que parece actuar como asesor del régimen. Por ejemplo, esto lo dice León: “Que pasaría si el elector x es amenazado por el gestor Y de las bolsas de comida CLAP de quitarles las mismas si manifiesta que su voto es por Gonzales Urrutia”. Según León, es obvio que lo pensará una y otra vez en votar por la oposición.

Otro ejemplo, expuesto por León en una de sus intervenciones: La gente que dice tener preferencias por la oposición, no significa de ninguna manera, que esa preferencia, se materialice en votos por su preferencia opositora pues, los venezolanos suelen decir una cosa y hacer otra.

En otras ocasiones, León, travistiéndose de Maquiavelo, le plantea a Maduro, lo que debe hacer, hipotéticamente, una vez haya ganado las elecciones: Si yo fuera Maduro, dice León, le propondría a la oposición una negociación postelectoral para relegitimarse. Esta negociación no sería con MCM, pues ella, no va a reconocer un triunfo de Maduro. Yo, siendo Maduro, continúa, me relegitimaría con los factores internacionales: EE. UU y Europa. León continúa y le propone al entrevistador, una apuesta, algo así, como pendejadas contra morocotas, asumiendo que MCM no reconocería una victoria electoral de Maduro.

Con ello, LVL, estaría compartiendo la misma estrategia y retórica de Diosdado Cabello. Solo que este último lo maneja para amenazar con posible cárcel a quien se manifieste en contra de un triunfo del régimen.

La verdad es que el menú de opciones que hipotéticamente León le refirió a Vladimir Villegas en el programa que este dirige, asumiendo, el papel de Maduro, están tan bien estructuradas, que no fue una ocurrencia en medio de una entrevista televisada, sino parte de una reflexión ya trabajada, incluso, posiblemente, discutida con el actor fundamental, en este caso, el régimen.

Ahora, para el desarrollo de estas ideas, presentada por León faltaría una cosa importantísima: que Maduro gane unas elecciones, que realmente las tiene difícil.

Pero, en la argumentación de LVL, hay más, porque su objetivo es minimizar la fuerza ciudadana que se aglutina en torno al liderazgo de MCM y ahora, ¡sorpresa! de Edmundo Gonzales Urrutia, entonces, compara, las movilizaciones convocadas por la oposición de este momento con aquellas otras encabezaba por Capriles, candidato contra Maduro, también, con las de aquel abril de 2002, en las manifestaciones masivas que concluyeron en el llamado “golpe de abril”, y con las de la oposición convocando al referéndum de 2006. Esta comparación le sirvió para sentenciar que las movilizaciones convocadas por María Corina Machado son diez, veinte o mas veces menores a las ya mencionadas.

Luis Vicente León comete algunos errores en su exposición:

 Uno, la de leer de manera inadecuada e inexacta el momento actual. Hoy estamos frente a un movimiento ciudadano que ha rebasado el ámbito de validez de las mediaciones clásica de la política venezolana, mediaciones como los partidos políticos, sindicatos y empresariales y la clase media organizada que no tienen, en este momento político, la centralidad que tuvieron en el pasado. 

Momentos políticos diferentes, los partidos políticos, aun estando, en ese momento, en condiciones menguadas, tanto que parecían refugiados en un desierto de piedras, pero, aun así, maquinarias se movían, convocaban y movilizaban a su gente que resistía y fueron importantísimos en el proceso electoral donde Capriles fue candidato contra Maduro. Así que, llenar tres cuadras de una avenida siempre fue un éxito durante esos años para unos partidos que, si bien no tenían el mismo poder social, seguían siendo maquinarias de movilización electoral.

Dos, el país ha vivido en los últimos siete años una verdadera catástrofe demográfica, perdiendo el 25 % de su población por la diáspora que ha llevado a los venezolanos a buscar una mejor vida fuera del país. El vacío demográfico que se ha producido es evidente.

Tres, el régimen ha decidido en esta etapa desarrollar una represión al desnudo, persiguiendo a opositores, inhabilitando dirigentes políticos y sociales, expropiando a lo que quedaba de las organizaciones partidarias y entregándolas a dirigentes de segunda, pero “afectos de alguna manera” al régimen con dádivas mediante.

Estos tres aspectos, bastarían para pensar que las manifestaciones convocadas por MCM, en términos del número de asistentes a las mismas, pudiera ser efectivamente menor a los ejemplos puestos sobre la mesa por LVL.

El socio de Datanálisis se olvida, quiere olvidar o no quiere ver, que hoy, frente a la crisis vivida por los venezolanos la gente ha dejado de ser un simple objeto de cálculo. Por el contrario, la acción hoy de la gente se ha hecho inconmensurable por los que ostentan el poder, pues los “más fuertes impulsos de su acción provienen de sus sentimientos y se nutren principalmente de su corazón y la mente”.

Es la pasión de la gente, no es una pasión ciega, sino una pasión que se despliega racionalmente. Esa es la comparación que debe hacerse entre las movilizaciones opositores de hoy contra, las de antes y estas que, de manera escuálida, son convocadas por el régimen.

Solo esa emocionalidad, los sentimientos de la gente que sale sin ser arrastradas por el chantaje, es la pasión, el carácter, la firmeza, la perseverancia y la resolución de las acciones que se condensan en la movilización masiva de la gente que se conduce democráticamente contra la dictadura es lo que hace la diferencia y ella ya es una tendencia que es irreversible, y que dejan sin efectos los cantos de sirenas de gente como León, Luis Vicente.

@enderarenas