Durante años, el debate político sobre Venezuela se sostuvo bajo una premisa binaria: la restitución de la democracia formal mediante elecciones libres o la perpetuación de una autocracia aislada del mundo occidental. Sin embargo, la reciente remoción de Jorge Rodríguez de la lista de sancionados de la OFAC —sumada a la consolidación del gobierno encargado encabezado por Delcy Rodríguez— revela una arquitectura geopolítica radicalmente distinta. Washington parece haber abandonado el idealismo de la reconstrucción institucional democrática para inclinarse por una «Realpolitik de paz corporativa», donde la estabilidad operativa, la concesión de cuotas en el negocio petrolero y la contención de flujos migratorios pesan mucho más que el mandato emitido en las urnas por los ciudadanos venezolanos.
Durante meses nos vendieron la teoría de que la salida de Venezuela era un juego de ajedrez donde Washington movía las fichas y los hermanos Rodríguez ejecutaban el desmantelamiento silencioso del régimen. Pero esta semana María Corina Machado ha levantado la voz desde The New York Times y rompió el libreto
Esta reciente revelación de María Corina Machado al The New York Times, donde califica de «corrupto» al nuevo socio petrolero de EE.UU., Alejandro Betancourt, y denuncia haber sido apartada de las negociaciones, ha provocado un terremoto político que pocos se atreven a desgranar.
¿Estamos ante una transición institucional o ante el nacimiento de una «paz corporativa» win-win entre Washington y el chavismo?
Este domingo, en un episodio imperdible, analizamos la «Soberanía Concesionada»:
Rompió MCM de forma definitiva con el plan de transición de Trump?
La legitimidad de los votos se enfrenta a un plan que incluye elecciones y contratos?
¿Quién gana y quién queda fuera?
No te lo pierdas.







































