Agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) intensifican la vigilancia y amenazas en Sucre contra familiares de los fallecidos en bombardeos estadounidenses a presuntar “narcolanchas”, según un reportaje publicado por Reuters este viernes 28 de noviembre.
“El aumento de la vigilancia puede ser un reflejo del deseo de la dictadura de Nicolás Maduro de controlar más estrictamente una región dominada durante mucho tiempo por la actividad delictiva, incluido el narcotráfico”, se lee en el texto del citado medio.
“Las autoridades registraron sus domicilios y les advirtieron que no publicaran información sobre la muerte de sus seres queridos en redes sociales. Los familiares afirmaron no haber recibido información oficial ni tener conocimiento de ninguna investigación sobre sus muertes”, añadió
Cuatro residentes de Guiria dijeron a Reuters que observan un aumento en el número de personal de seguridad de una variedad de agencias desde mediados de septiembre, y que las patrullas aumentaron aún más en las últimas dos semanas.
En otros casos, los testigos vieron a agentes uniformados patrullando especialmente de noche.
“Pasan por las mismas zonas muchas veces, a todas horas. Antes no eran tan persistentes, ahora están por todas partes, todo el tiempo”, dijo a Reuters un líder comunitario que pidió el anonimato por razones de seguridad.
Las patrullas, que según los lugareños aumentaron después del anuncio de ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Trinidad y Tobago a fines de octubre, y trajeron arrestos a algunos “inocentes”, comentaron dos de los residentes, quienes también informaron sobre la presencia de puestos de control en algunas zonas y confesaron no saber quién los dirige.
Economía
La economía de la ciudad costera ubicada en el este del estado sobrevive principalmente gracias al contrabando marítimo de material, incluidas drogas, y que sufre en medio de las tensiones que genera la presencia de cuerpos del Estado, explica el reportaje.
Más allá del narcotráfico también se sustenta en parte gracias al comercio informal de alimentos y otros bienes con Trinidad y Tobago, muestra signos de estancamiento.
“Ya no salen barcos de ningún tipo hacia Trinidad y Tobago: ni migrantes, ni gente que compra productos allí para venderlos aquí, y mucho menos quienes traen productos venezolanos para venderlos allá, que era otra forma de ganar dinero. Todo está prácticamente muerto”, concluyó.
Carúpano
En Carúpano, una ciudad en la costa norte de Sucre, un exresidente que la visitó recientemente dijo que la DGCIM estableció un centro de comando en un hotel del Estado en el cercano balneario de Río Caribe y que la actividad en los espacios públicos disminuyó debido a una mayor presencia de fuerzas de seguridad.
«Hay mucho secretismo; nadie habla de ello porque no saben si alguien está escuchando», complementó.
Reuters




































