The Washington Post: EEUU se posiciona como el principal motor de la recuperación económica mundial

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A trader looks at his screens during a trading session at Frankfurt's Stock Exchange, as markets react on the coronavirus disease (COVID-19), Germany, June 12, 2020. REUTERS/Kai Pfaffenbach

Se espera una sólida recuperación económica en Estados Unidos este año, que a su vez será una buena noticia para los trabajadores de las fábricas, los transportistas y los agricultores.

Trabajadores de fábricas en China, operadores de carga en los Países Bajos y agricultores en Alemania verán efectos.

En medio de un progreso constante con las vacunas contra el coronavirus, la economía de Estados Unidos está cobrando tanto impulso que sus ganancias no se quedarán en casa. Se espera que la demanda de bienes y servicios este año se extienda mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos, convirtiendo al país en el mayor contribuyente al crecimiento global por primera vez desde 2005, según Oxford Economics.

El ascenso de Estados Unidos termina, al menos por ahora, el largo reinado de China como el motor principal de la economía mundial, con 90 billones de dólares.

El gasto de la administración de Joe Biden, junto con las tasas de interés ultrabajas de la Reserva Federal, está impulsando el naciente auge de Estados Unidos y elevando a otros países donde los gobiernos no han respondido de manera tan agresiva a la pandemia.

Mientras los estadounidenses gastaron sus cheques de estímulo -de $600 en enero- en muebles, computadoras portátiles y ropa, Estados Unidos importó bienes por un valor récord de 221 mil millones de dólares. Y eso fue antes de la ronda de pagos de $1 mil 400 de marzo.

“Estamos por delante del mundo”, dijo Kristin Forbes, quien fue una de las asesoras económicas del presidente George W. Bush en la Casa Blanca. “Y es probable que una parte significativa del estímulo se filtre al exterior”.

El viernes se observó nueva evidencia del desempeño superior de Estados Unidos, cuando el Departamento de Trabajo informó que la economía había ganado 916 mil nuevos empleos en marzo y que la tasa de desempleo cayó a un mínimo posterior a la recesión, con un 6%.

El indicador de actividad de fabricación del Instituto de Gestión de Suministros, publicado el jueves, alcanzó su nivel más alto desde diciembre de 1983.

Las señales de fortaleza de Estados Unidos se produjeron cuando la recuperación económica de Europa se estancó, en medio de un aumento de casos de coronavirus. Francia anunció la semana pasada su tercer cierre nacional; mientras que Alemania e Italia han impuesto restricciones parciales a las actividades.

El progreso acelerado en la vacunación contra el COVID-19, además de un gasto gubernamental más generoso, explica la ventaja de Estados Unidos. A finales de marzo, el país había vacunado a más del doble de la población que la Unión Europea.

La mayoría de los economistas esperan que este año China crezca a un ritmo anual más rápido que Estados Unidos. Pero dado que la economía estadounidense, de 21 billones de dólares, sigue siendo significativamente mayor que la de China -medida en dólares-, la contribución estadounidense al crecimiento global será un poco mayor, según Oxford Economics.

Sin duda, las perspectivas de EE. UU. están lejos de estar libres de preocupaciones. Algunos economistas, como Lawrence Summers, quien alguna vez fue el principal asesor económico del presidente Barack Obama, dicen que la administración ha hecho demasiado para estimular la economía y está invitando a una espiral inflacionaria de precios.

La recuperación a la crisis aún es incompleta: más de 8 millones de estadounidenses que estaban trabajando a principios de 2020 están desempleados, y otros 4 millones han abandonado el mercado laboral.

Pero a medida que las expectativas de un fuerte crecimiento aumentan las tasas de interés a largo plazo, los inversores están sacando dinero de los mercados emergentes para obtener mayores rendimientos en Estados Unidos. Más de $5 mil millones salieron de los países en desarrollo en marzo, lo que a algunos analistas les preocupa que pueda presagiar mayores salidas y socavar las perspectivas de recuperación en las naciones pobres y de ingresos medios.

David J. Lynch/The Washington Post.