Ángel Lombardi Lombardi: Paz y guerra

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GAZA CITY, GAZA - May 14: A photograph shows rockets launched towards Israel from the northern Gaza Strip on May 14, 2021 in Gaza City, Gaza. More than 65 people in Gaza and seven people in Israel have been killed in continued cross-boarder rocket exchanges as violence continues to escalate bringing fears of war. The escalation which erupted Monday comes after weeks of rising Israeli -Palestinian tension in East Jerusalem ,which peaked with violent clashes inside the holy site of Al-Aqsa Mosque. (Photo by Fatima Shbair/Getty Images)

La paz es un bien inestimable y siempre apostaré a ella. Pero, lamentablemente, la historia enseña que la paz es un bien escaso en la historia de la humanidad. Que el conflicto y la guerra siempre están allí, a la vuelta de la esquina.

Me alegra el alto al fuego en Gaza, pero la paz en la región está muy lejos todavía de lograrse. En Israel sigue en el poder un gobierno belicoso y de raíces fundamentalistas que quiere una victoria total. Y eso incluye como objetivo principal cambiar de régimen en Irán que, según estos radicales, es «la cabeza de la serpiente».¡Únete al club ahora! Suscríbete al boletín más importante de Venezuela

La impresión de expertos es que esta tesis es compartida por el gobierno de Trump y coincide con su estrategia de «la paz por la guerra”, “la paz por la fuerza», lo que de hecho Trump y su gobierno vienen implementando.

Primero, la presión o chantaje de la política de aranceles. Segundo, la amenaza directa militar creíble. Y, en tercer lugar, la acción militar directa, puntual o masiva, según sea el caso. Tan brutal y maciza que evite un conflicto de larga duración.

En este escenario se ubica la región del Medio Oriente, clave en términos geopolíticos, porque es el nudo o conexión neurálgica entre Asia, África, Europa. Y punto de contacto del mayor volumen del comercio mundial marítimo Indo-Pacífico.

Mediterráneo-Atlántico, Mar Rojo-Golfo Pérsico, Canal de Suez y Mar Negro: vía principal para el abastecimiento energético y de mercancías de las principales economías del mundo, incluidas China, India, Japón, Corea del Sur, Turquía y la propia Rusia. Además del norte de África y toda o casi toda Europa.

El escenario estratégico es una hegemonía militar de Estados Unidos e Israel, y una alianza en la región con los países árabes sunitas, además de Egipto y Turquía.

No es casualidad que todos los que están reunidos en estos días en Sharm el-Sheikh, Egipto, incluido Pakistán, discuten el «Plan de Paz» en Gaza. Realmente se trata de un proyecto geopolítico pacificar y estabilizar la región bajo la sombra de Estados Unidos y su brazo armado local, Israel.

Que se logre o no, y en qué plazo, nadie lo sabe, dadas las complejidades presentes y los imponderables propios de la historia.

Mientras tanto la guerra en Ucrania, la relación Estados Unidos-Rusia y Rusia-Europa, siguen su propia dinámica regional. En un tablero de ajedrez con el «juego» en permanente movimiento, día a día los medios nos informan y desinforman, hablando del árbol o del hecho particular, mientras se nos esconde o disimula el «incendio» del bosque global.

Esta es, precisamente, la importancia y la necesidad de la visión y del análisis histórico y geopolítico. En esta perspectiva, también nuestro subcontinente al sur de Estados Unidos está en movimiento. De allí los «juegos de guerra» del imperio en el Caribe, que nos afectan directamente.

El gobierno de Trump no quiere gobiernos hostiles en su entorno más inmediato, y menos presencia rusa y china o de cualquier otro rival imperial.

Por el lenguaje que se viene usando, la «paz por la guerra» permite presumir acontecimientos probables, pero eso nadie lo sabe con certeza hasta que ocurren, si van a ocurrir.

Con el agregado adicional de los efectos o repercusiones globales: la profunda crisis interna que se está viviendo en la propia sociedad de los Estados Unidos. Una crisis cultural y de identidad que viene fracturando a ese país, y que algunos —pocos todavía— hablan hasta del riesgo de una guerra civil, dado el carácter mesiánico e impredecible de Trump, cuya reelección, con 77 millones de votos, expresa el sentimiento más racista y xenófobo de esa sociedad. 

El cambio demográfico y cultural en curso, desde hace más de tres décadas, tiene representación política en el llamado movimiento MAGA.

Tiempos nublados, sin lugar a dudas. Pero sin abandonar la esperanza de un mundo mejor y más pacífico.

Como está escrito en el escudo de nuestra Alma Mater, la Universidad del Zulia (LUZ): Post Nubila Phoebus «Después de las nubes, el sol».

Ángel Lombardi Lombardi