En época de redes se evidencia la vieja frase “el papel aguanta todo”. En este caso sería “las redes soportan todo”. La primera víctima de este fenómeno tecnológico es la verdad, por Internet circulan expertos de todo tipo, personajes que son seguidos por millones de personas que hacen correr aparentes explicaciones académicas o históricas, que han propiciado que la falsa información o la superficialidad sean las banderas de un mundo cada día más integrado y subyugado a un conocimiento sin fundamento que es tomado como “la verdad”.
Los mentirosos han tomado el mundo e inundan e impactan a diario a la opinión pública con versiones que defienden, de una u otra forma, distintas posiciones económicas, políticas o sociales. Hacen ver realidades inexistentes, como si fueran falsos enemigos tal como los grandes molinos de viento quijotescos que desvirtúan la verdad. En este contexto Venezuela no es la excepción, el régimen chavista que usurpa el poder hace 25 años, ahora muestra un fenómeno de mejoría, en el que su apática población hace la comparsa. Muestra a un país normal, alegre, que frecuenta sus hermosas playas y montañas, con una población ansiosa porque llegue el fin de semana para rumbear o “echarse los palos”.
Nadie opina sobre las aberraciones que afectan a Venezuela. Unos argumentan que hay terror porque los cuerpos de seguridad violan los derechos humanos de los ciudadanos, sin protección alguna, porque las instancias judiciales obedecen a las directrices del régimen. La guerra existe en la redes, mientras la población mira para otro lado, esperando que un milagro venido de afuera resuelva sus dolores de cabeza, disfrutan de las bellezas naturales entre parrillas y “frías”.
Eso se percibe en las calles de cualquier ciudad venezolana, la conciencia país no existe. Las redes externas crean realidades inexistentes en las que muestran a un régimen debilitado y dividido, que pronto va a caer, en ese cuento llevan 25 años, pero la verdad es que siguen controlando el poder, violan los derechos humanos y saquean el país en complicidad con sus socios internos y externos. A nadie le importa realmente lo que está sucediendo, la población aprendió a sobrevivir, más ahora que el “efecto zelle” da para todo.
Ahora que “la supuesta demostración de fuerza de Estados Unidos de América ordenada por el presidente, Donald Trump”, le da esperanza a algunos sectores, principalmente del exterior, ilusionados en la solución de terceros sin mucho esfuerzo nacional. El gobierno de Estados Unidos de América sabe que la capacidad militar de Venezuela es muy limitada y el espectáculo con brigadas civiles que se sacrificarían por la revolución es mentira. El espíritu militar existente es nulo, los únicos que se han prestado para mostrar una supuesta solidaridad no tienen experiencia bélica alguna.
En primer lugar la capacidad militar venezolana es mala, el espíritu nacionalista es inexistente y una posibilidad de intervención militar de EUA es contraproducente porque habrán bajas que la izquierda mundial en su narrativa exaltará para justificar “el ridículo heroísmo del régimen”, porque en Venezuela esas bajas podrán ocasionarlas los grupos que confluyen en el país como los guerrilleros colombianos del ELN y las FARC, organizaciones criminales y terroristas como Hamás y Hezbolat. Es un escenario bélico nada fácil, pero también es cierto que la mayoría de los nacionales van aceptar que derroquen al régimen.
La supuesta guerra contra el narcotráfico, según Trump, está dirigida a atacar específicamente sus rutas e impedir que lleguen las drogas al mercado de EUA. El balance hasta el momento es el hundimiento de una pocas embarcaciones y supuestamente la reducción del tráfico de narcóticos. Un pobre balance para un alto despliegue tecnológico, bélico y económico. Lo cierto es que los resultados no es tan positivo porque los cárteles tienen varias rutas para su negocio.
Las redes y los medios de comunicación son los mejores aliados del régimen, para vender su narrativa, muestra el apoyo mayoritario de una población que lo rechaza, utilizan personajes que no resistirían una confrontación bélica y proyectan un poder militar inexistente. Pero las redes sirven para eso, transmiten una visión de mundo mentirosa, los expertos saben que una guerra de baja o mediana intensidad requiere de recursos económicos, insumos bélicos, alimentos, medicinas, infraestructura, municiones y sobre todo capacidad humana para asumir tamaño compromiso.
Las declaraciones destempladas de los representantes del régimen muestran falsas fortalezas y mentirosos apoyos. Ahora surge la gran pregunta ¿qué pasará? La demostración de fuerza de EUA le está haciendo un favor al chavismo en su narrativa anti imperialista, también puede ocasionar ciertos temores, pero si no sucede nada va a fortalecerlos, porque el fundamental pulmón financiero petrolero sigue favoreciendo las arcas chavistas, justificada por los sectores económicos y políticos nacionales que siguen apegadas a un perverso modelo que le ha permitido al chavismo mantener el control del país durante más de dos décadas.
La situación de Venezuela es compleja, los diferentes gobiernos de EUA de los últimos 25 años han demostrado que su interés es básicamente económico, los asuntos humanos poco importan, mucho menos el éxodo al que ataca, especialmente el de Trump, constantemente quitando beneficios migratorios, tildando a sus inmigrantes como delincuentes o ser miembros del Tren de Aragua y su falta de visión estratégica es evidente. O acaso ¿ no sabían que el dinero pagado por el petroleo financiaron a los grupos, representantes y gobiernos de izquierda que han causado un gran daño al continente?
La tecnología que han traído grandes beneficios a los gigantes de Silicon Valley y el control de la narrativa del mundo, ha impulsado grandes avances a la humanidad, pero también ha permitido que regímenes como el de Nicolás Maduro proyecte sus intereses utilizando las artimañas de la mentira para mostrar a un país que lo apoya, que ha superado sus desastres y está dispuesto al sacrificio por una mediocre revolución y una capacidad bélica que no resistirá una mínima confrontación con EUA.
Cupertino Flores




































