La necesidad de revitalizar el sistema democrático mundial es el reto que tienen los países que han acogido este modelo de desarrollo de sus sociedades. Con distintas aristas, el mundo presenta un mosaico de opciones una más acertadas que otras, en las que sus resultados muestran distintos niveles de beneficios plenos para sus ciudadanos.
No es un secreto que la democracia ha servido para justificar políticos buenos y malos, que afanados por sus ansias de poder se envuelven en las banderas del progresismo para explotar los resentimientos, la xenofobia, el racismo y el nativismo (Jon Lee Anderson El Tiempo 10-08-2025), profundizando -esas élites- los problemas, con sus desmanes y corrupción, tal como se observa -por ejemplo- en naciones como Colombia, Estados Unidos de América Rusia o Venezuela.
El impacto de las nuevas tecnologías, las redes sociales y el mito de la Inteligencia Artificial sobre la verdad y la democratización de la información, está ocasionando daños que han conducido a los gobiernos y a sus ciudadanos hacia la obligada regulación y el afianzamiento de la responsabilidad cívica.
Es imperiosa la necesidad de recuperar el rol de la verdad en la democracia porque es a través de ella que se recuperará el racionalismo para tomar las mejores decisiones que beneficien a la sociedad. También es cierto que en esta turbulenta época, la mentira se ha fortalecido, disfrazando la falsedad en función del populismo y un nacionalismo que está regresando a las naciones hacia viejos y nefastos paradigmas como la xenofobia, el consumismo, la obsesión por la riqueza corrupta o las relaciones basadas en el juego de suma cero.
Y es EUA la nación llamada a liderar la corrección de esa nefasta desviación, la que está dando el mal ejemplo. Luego de finalizada la II Guerra Mundial (1945) asumió el liderazgo del liberalismo, la democracia y el capitalismo, dado que su antiguo aliado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) controlada por José Stalin, se convirtió -con su comunismo- en su más grande contrincante por el control del poder del mundo.
Finalizando el siglo XX, la estrategia de EUA de crear un nuevo modelo de decisión multipolar y convertir a la democracia en el sistema predominante se materializó, no sin cometer errores como el expuesto por el teniente coronel del EUA, Jimmie Holt, en marzo de 1990: Históricamente EUA ha desempeñado un rol significativo en el desarrollo de la democracia, desafortunadamente la evolución hacia gobiernos civiles democráticos no ha ido acompañada por el crecimiento y desarrollo en los sectores sociales y económicos. La segunda razón del malestar lo provocó la identificación de estructuras establecidas que eran opresivas.
Holt también advirtió sobre la necesidad de cambiar el pensamiento militar tradicional basado en el control territorial, y entender que la guerrilla comunista ahora se basa en el “control de la voluntad popular polarizada”. Los revolucionarios de toda la América Latina entrenaron según el ejemplo cubano. Sin embargo, durante los años 60, las insurgencias rurales basadas en la revolución cubana fueron repetidamente derrotadas y un nuevo tipo de revolucionario comenzó a cambiar el énfasis de sus actividades, orientándolas hacia las ciudades en forma de organizaciones políticas clandestinas, agitación política, disturbios civiles y terrorismo, tal como lo hizo Gustavo Petro en Colombia y Hugo Chávez en Venezuela, aunque ante esta tendencia de la izquierda, Jon Lee señala que “no andan en nada… porque se han quedado en el caudillismo en el populismo más rancio”.
Esa falta de atención al cambio de orientación de la izquierda generó parte de los problemas que hoy afectan a las democracias, principalmente de Latinoamérica. Pero en materia de orden mundial, el profesor Joseph Ney Jr. en su artículo “La transformación del poder mundial” (marzo 1990), analizó los cambios impulsados por EUA después de la II Guerra Mundial, entre estos la creación de una red institucional multinacional que sirviera para buscar soluciones consensuadas.
Ese cambió del poder unipolar por otro multipolar era un reto grande que podía construir un mundo globalizado, participativo, democrático y con un amplio sentido de justicia; sin embargo, la creación de países y los ataques de la izquierda aparentemente destruida con la caída de la Unión Soviética, generaron escenarios complejos que ahora, con el auge de grupos de interés pequeños que pugnan a tener un pedazo de la torta, hacen que los objetivos de potencias como EUA se dificulten, entonces, sugería Nye Jr. sus líderes deben aprender a conseguirlos utilizando las nuevas fuentes de poder.
Eso implica que EUA debe manejar la interdependencia, la nueva estructura internacional y los valores comunes, implica -además- revisar las opciones del poder, entendiéndolo tradicionalmente como la fuerza económica y militar, solo que ahora el uso de la opción bélica para equilibrar el poder debe considerar la persuasión, el impacto del contacto social la interdependencia económica y la funcionalidad de las instituciones internacionales.
La opción militar actualmente para las potencias es de alto costo en su búsqueda de equilibrar sus intereses estratégicos para garantizar su seguridad; EUA ha experimentado esas incidencias con sus guerras en Vietnam, Irak y Afganistán. Igualmente lo está experimentando Rusia con su invasión a Ucrania. En ambas experiencias se ha demostrado que el sistema internacional es producto de años de trabajo para buscar el equilibrio entre los estados utilizando la bipolaridad y la multipolaridad en la toma de las decisiones, que -a su vez- necesita distribuir el poder, dado que los asuntos ahora son más interdependientes.
Nye sugería que la dinámica cambiante de la política mundial incide en la jerarquización de los asuntos, obligando a combinar los instrumentos militares tradicionales, así como las estrategias coactivas de equilibrio de poder. El aumento de la interdependencia económica, tecnológica, de la comunicación y de temas delicados como el ambiente y la salud, también dificultan el logro de los objetivos de las potencias, porque el manejo de la interdependencia es más costosa.
En la estrategia de globalización el más beneficiado es EUA, eso incluye el trabajo de su cultura de masas que ha generalizado sus valores y costumbres a través de los medios de comunicación, ahora potenciados por la tecnología de Internet y las redes sociales que lo han convertido en el país ideal para vivir, estudiar o invertir. Durante décadas -por ejemplo- Hollywood se ha encargado de modelar comportamientos o la industria ha impuesto el consumismo desbocado que ha enriquecido a sus empresas, pero también ha incrementado la contaminación ambiental.
También es cierto que la presencia de EUA en la discusión de los asuntos de interés mundial es importante porque su papel protagónico reviste de importancia en la búsqueda de soluciones trascendentales, tal como sucede con los últimos acontecimientos relacionados con la seguridad y el narcotráfico en Latinoamérica.
Sin embargo, como advertía Nye estos compromisos implican entender que el poder es más coactivo, y se deben manejar factores como la diplomacia, las sanciones económicas, el rol de las instituciones internacionales y la opción del uso de la fuerza militar, hasta lograr el equilibrio de los intereses nacionales. Una dinámica que demanda de mucha interpretación, diálogo y acciones que materialicen los preceptos teóricos de la democracia y el capitalismo como fuerzas de la cultura occidental.
@hdelgado10




































