Antonio de la Cruz: Canto para un País que Decide

220


                  En memoria de Charlie Kirk 

Yo canto la voz que fue silenciada,
canto la herida que deja la violencia política,
canto el aire que se enfría cuando el disparo cae
y las ideas se esconden como niños en un sótano.

¡Oh, libertad de expresión!
Te nombro como a un río que corre entre nosotros,
y al ver tu cauce manchado de sangre,
no retrocedo — avanzo.

Escucho la ira que hierve,
el golpe del corazón colectivo,
la tristeza que se abalanza sobre nosotros
como una tormenta de verano,
y sin embargo, me aferro a la voz de Charlie
que susurra:
el perdón es el único mapa para salir del laberinto.

¡Jóvenes de mi país!
A ustedes me dirijo,
herederos de un tiempo de rabia,
constructores de un tiempo que aún no existe:
decidan que las diferencias no sean armas,
que las palabras no sean cuchillos,
que las plazas vuelvan a ser lugar de encuentro
y no de miedo.

Porque las palabras no son violencia —
repito para que resuene en las colinas,
en las casas de madera,
en las escuelas donde se forman los futuros líderes —
las palabras no son violencia,
¡la violencia es violencia!

Y aquí en Utah,
en este valle rodeado de montañas,
no ardieron las ciudades,
no se rompieron los escaparates,
hubo manos unidas en vigilia,
rostros iluminados por la llama de las velas,
lágrimas que limpiaron el polvo de la ira.

América, este puede ser tu giro,
esta encrucijada donde decides
si responder con odio o con humanidad,
si dejas que el veneno circule
o que el aire vuelva a ser respirable.

No elijo el optimismo vacío,
no confío en milagros caídos del cielo.
Elijo la esperanza,
la que se levanta temprano,
la que empuja el arado,
la que se ensucia las manos para sembrar
un futuro que no es regalo sino conquista.

Sí, aún creo en ti,
país de contradicciones y posibilidades,
aún creo que hay más bien que mal
dentro de tus fronteras,
y que el curso de la historia puede cambiar
porque tú lo decides,
porque nosotros lo hacemos.

Septiembre 12, 2025

Chevy Cahse – Maryland