Dámaso Jiménez: Desmontando el mito de CNN sobre el “irremplazable” régimen de Maduro

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En un reciente análisis de CNN titulado “Trump probablemente enfrente un largo compromiso militar y caos si derriba a Maduro en Venezuela, según los expertos”, la cadena de noticias en su página web presenta una hipótesis más que contundente, sesgada políticamente, sobre la noción de que los Estados Unidos no cuentan con los recursos estratégicos suficientes para llevar a cabo un operativo militar a gran escala contra el narcorégimen de Nicolás Maduro.

En el escrito CNN argumenta que el dictador chavista, con más de 10 mil asesinatos de Estado en los últimos 10 años, 900 presos políticos, y una diaspora obligada de 9 millones de compatriotas que han huido del drama de la extrema pobreza y las persecuciones, “sería insustituible” por cualquier otro liderazgo opositor, debido a lo que consideran las “fragilidades internas y el riesgo de desestabilización”, pero ante qué o ante quienes? Ante  un Estado forajido y narcotraficante que secuestró el Estado para convertirse en un emporio criminal y terrorista a 2 mil 500 kilómetros (alrededor de 1.550 millas) de los EE.UU.

El prominente medio norteamericano, con un enfoque predominantemente progresista y señalado en diversas ocasiones de estar alineado con los intereses del globalismo de izquierda de George Soros, sugiere que la Fuerza Armada estadounidense no cuenta con los recursos suficientes, ni con la estrategia para una intervención a gran escala en la Venezuela de Maduro, acompañado de las FARC disidentes y el ELN, argumentando que carece de los hombres y la capacidad militar suficiente para un conflicto prolongado.

El presidente Trump ha reiterado esta semana en una entrevista con la cadena Fox News, que en caso de involucrarse en una guerra con Venezuela, “la ganaría de forma rápida y violenta”.

Este argumento de CNN parte de una premisa errónea sobre lo que constituye según el Secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, una “intervención a gran escala”.

Según los principales voceros de la administración Trump, los recursos militares de EE.UU. en el Caribe, que incluye el portaviones USS Gerald Ford, buques de guerra, unidades aéreas como helicópteros y aviones F35 de última generación, una tropa de 10.000 hombres más otros 5.000 marineros en el sur del Caribe y Puerto Rico, no se limitan a un solo tipo de despliegue, sino que incluyen operaciones encubiertas, apoyo logístico a la oposición y acciones de precisión contra un clan que usa el país como guarida con puntos estratégicos que ya fueron descubiertos. No se requiere una invasión masiva para derribar el régimen de Maduro.

La periodista Kylie Atwood sostiene que el régimen de Maduros es “insustituible”, intentando “asustar” a los venezolanos que han pasado por un extenso vía crucis de 27 años de marchas, salidas a la calle, secuestros, persecuciones, torturas, disparos, colectivos armados, penas falsas por supuesta “traición a la patria”, jueces comprados, ajusticiamientos por agentes del Estado forajido, encarcelamientos, expropiaciones, hambre y miseria.

“Si Maduro desapareciera, estas tensiones podrían desgarrar la nación, desembocando en una potencial guerra civil, según los expertos”, escribe Atwood, desconociendo el desmembramiento de la familia venezolana, en su mayoría con algún o algunos familiares muertos, desaparecidos, presos o migrantes sin rumbo, una guerra civil en un solo sentido entre quienes ostentan el poder y las armas para sembrar el terror y quienes pueden recibir la visita nada grata de enmascarados en medio de la noche, en una invasiva operación “Tun Tun”, que se lleva a cualquier opositor a la vista de todo el mundo, sin que nadie pueda hacer algo al respecto.

Uno de sus fuentes entrevistadas escogidas por la izquierda globalista, “un diplomático occidental que lleva años en Venezuela quien solicitó el anonimato por no estar autorizado para hablar con la prensa”, en abierta censura y terror propia de una dictadura sin límites, se atreve a enfatizar con orgullo: “Les guste o no, Maduro es el garante del equilibrio”.

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CNN utiliza también como fuente al exencargado para América Latina del gobierno de Biden, Juan González, para desestimar el triunfo de la oposición el 28 de julio del 2024.

“La idea de que un miembro de la oposición pueda gobernar casi de inmediato es imposible. No hay manera de garantizar su seguridad ni su capacidad para gobernar sin la protección de Estados Unidos”, dijo Juan González. “Todos ven la destitución de Maduro como el fin, pero en realidad es solo el comienzo de un proceso largo y complejo”.

La hipótesis que vende González es que Si Trump derroca a Maduro en Venezuela, probablemente se enfrentará a un largo despliegue militar y caos.

Pero González no es una fuente meritoria. El analista Emmanuel Rincón le respondió a CNN con el siguiente post en X: Juan González no es ningún «experto», sería más razonable citarlo como vocero del régimen narcoterrorista de Maduro, ya que fue él personalmente el que negoció la liberación de los narcosobrinos y Álex Saab (testaferro  de Maduro).

Tanto CNN como Juan González critican que la administración Trump ha brindado apoyo ilimitado a otra líder opositora venezolana, María Corina Machado, a quien acusan de “ocultarse en el país tras las elecciones”, sin enfatizar que está amenazada de muerte por el régimen asesino que tanto defienden.

Por otra parte el análisis concluye que Maduro y su principal producto para financiar la izquierda global, el “narcodólar”, deben continuar destruyendo las vidas de millones de venezolanos porque un posible derrocamiento suyo podría llevar a una desestabilización en Venezuela, ya que -y aquí viene el lobo-, otros líderes del chavismo o incluso los militares podrían llenar el vacío de poder, asegurando que cualquier vacío de poder derivado de la caída de Maduro podría resultar en un nuevo dictador.

“Todos saben que está políticamente acabado desde las elecciones del año pasado, pero si se va, nadie podrá mantener el statu quo… así que todos cierran filas a su alrededor”, cierra el diplomático anónimo utilizado por CNN.

CNN ignora dos ideas políticas fundamentales: Primero que en Venezuela existe un presidente electo por la soberanía popular que es Edmundo González Urrutia, que debe ser juramento por la Constitución Nacional y no por elementos de las FARC, el ELN, Hamas o Hezbollah, y cualquier otro grupo terrorista al que esta cadena de noticias considera con mayor poder que la Carta magna de la República.

La segunda es que los militares en Venezuela no tienen un proyecto político claro fuera del chavismo y, aunque desde la era Chávez el papel de los militares en Venezuela podría ser confundido con el de unos tristes aventureros oportunistas con cercanía al poder, si alguno osara repetir los escenarios de un 4F, la respuesta de la comunidad internacional y el reconocimiento legítimo de un gobierno electo podría contrarrestar esta posibilidad.

La afirmación de CNN de que el país sería “imposible de gobernar” tras la salida de Maduro subestima la legitimidad y el potencial de un liderazgo opositor que cuenta con el respaldo de la comunidad internacional.

La pretensión de CNN al minimizar la viabilidad de una transición democrática y defender al régimen de Maduro a través de la “inviabilidad” de un liderazgo opositor, parece estar más orientada a preservar el statu-quo del régimen que a ofrecer una crítica objetiva.

Su enfoque favorece indirectamente los intereses de la dictadura, intenta preservar el mito de la izquierda globalista de un Maduro como un “mal necesario” que al mismo tiempo es “insustituible” a la hora de evitar el colapso total del país. Es decir, Maduro es el garante de la estabilidad de un país que necesita de sus secuestradores armados para seguir siendo asesinados, expropiados, perseguidos, presos, desplazados y convertidos en esclavos para trabajar por 8 dólares mensuales, porque su salida podría ser peor.

¿Peor para quienes?

Uno de los temores de los jefes de Estado de Brasil, Colombia, España, así como países considerados “neutrales”, medios globalistas como CNN, organismos multilaterales, cortes internacionales y demás motores de la izquierda global es que tan ligados podrían haber estado del monstruo inventado por el Fidel Castro y el Foro de Sao Paulo, de la invención de un Cartel que pudiera sostener a costa del narcotráfico internacional sus políticas de hambre y miseria en América Latina, Europa y su incursión en los EEUU.

Tener a Maduro sentado en una Corte de Nueva York pone a temblar a más de uno.

@damasojimenez