#Instagram @fotografobauer: La muerte navega con los pescadores

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Setenta y cinco años viviendo debajo del sol han maltratado su cuerpo. De estos, ha dedicado sesenta y uno a pescar en el Lago de Maracaibo para mantener a una familia conformada por esposa y tres hijos, dos de los cuales ya partieron a tierras del sur buscando nuevos horizontes.

Hijo, nieto y bisnieto de pescadores, a los catorce años ya sabía lo que era amanecerdentro de una lancha para sacar mil kilos de pescado.

“Este puerto nos fue adjudicado a treinta pescadores de los cuales solo quedamos nueve” dice Ferrer mientras repara una red de pescar. El oficio está desapareciendo, aduce con preocupación y refiere “la creciente inseguridad en el Lago no permite una generación de relevo. Durante el día nos matraquea la Guardia Nacional Bolivariana, en la noche los piratas del Lago roban y matan impunemente y si se te ocurre pasar por debajo del puente sobre El Lago tienes que pagar vacuna. Hace poco robaron y mataron a dosmuchachos mientras pescaban y ni siquiera fue reseñado por algún medio de comunicación”.



Antonio Ferrer es un hombre de poca estatura pero mucho ánimo que vive en el puerto pesquero El Milagro, conformado por un muelle y una treintena de casas tipo barraca, construidas hace veintiocho años en ese lugar por Pequiven, luego de desalojarlos de dondeposteriormente seinauguró el embarcadero para el personal de esa filial petrolera.

El pescador hace memoria y refiere que en tiempos del presidente Chávez hicieron un censo para dar créditos a los pescadores del puerto pesquero y “la gente de Arias Cárdenas se los robó. El único gobernante que ha pasado por aquí y comió con nosotros fue Manuel Rosales y de paso nos reparó y cambiólos techos de las viviendas”.

De sacar más de mil kilos de pescado del Lago, Antonio Ferrer ha pasado a reparar atarrayas,oficio que él llama“remendar y entrayar conmayero o aguja de reparación” aunque su verdadera preocupaciónes la falta de generación de relevo en tan importante oficio. “Pronto no van a haber ni pescadores, ni quien repare los implementos de pesca. Las costumbres se están muriendo como los pescadores en El Lago y nadie esta haciendo nada por evitarlo”.

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